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Publicado el 18 de abril, 2019

Juan Carlos Said: Tabacaleras y médicos unidos, ¿jamás serán vencidos?

Médico Internista, investigador asociado de Horizontal Juan Carlos Said

En términos regulatorios, es fundamental que el gobierno no se deje engañar. IQOS es igual de dañino que un cigarrillo y debe ser regulado exactamente igual que estos: impuestos, prohibición de publicidad y prohibición de fumar en público.

Juan Carlos Said Médico Internista, investigador asociado de Horizontal
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Hitler gana la segunda guerra mundial y conquista Estados Unidos. Eso es una distopía. Las tabacaleras inventan un producto que ayuda a dejar de fumar y, en alianza con los médicos, ayudan a ponerlo al alcance de los pacientes. Eso es una distopía también, pero en el mundo de las tabacaleras, es una realidad. Es la nueva estrategia de relaciones públicas que quieren desarrollar en Chile y en el mundo para mejorar su imagen y cambiar la adicción a los cigarrillos por un nuevo producto: IQOS.

Desde la implementación por la Organización Mundial de la Salud del Convenio Marco para el Control del Tabaco, muchos países han establecido impuestos más altos a los cigarrillos y restricciones a la publicidad, que han determinado un progresivo descenso de la población fumadora, desde 24% al  21%.

Alarmados por este descenso del consumo del tabaco, las tabacaleras desarrollaron “tabaco sin humo”. El más famoso de estos productos es IQOS de Philip Morris, que, en vez de quemar el tabaco, lo calienta hasta 350 grados. La promesa es que con esta tecnología se disminuyen los tóxicos emitidos en un 95% con lo cual se reduce el daño que produce fumar.

¿Son ciertas estas promesas? La verdad es que no. La toxicidad del tabaco está en la sustancia en sí, y no sólo en el hecho de fumarlo.

El dispositivo sería, además, una alternativa para disminuir el consumo de tabaco y, en el largo plazo, dejar de fumar. Para apoyar la difusión de esta nueva tecnología crearon una página web, www.smokefreeworld.com, donde sostienen lo impensable: que su objetivo es terminar con el uso de cigarrillos en esta generación y así mejorar la salud global. Para esto, luego de una millonaria inversión, reclutaron a conocidos médicos, entre ellos, el Dr. Dereck Yach (uno de los creadores del convenio marco para control del tabaco).

¿Son ciertas estas promesas? La verdad es que no. Ya existe tabaco sin humo, como las bolsitas llamadas “snus” o el tabaco masticable. Ambos aumentan el riesgo de infarto y varios tipos de cáncer como al esófago y boca, dado que la toxicidad del tabaco está en la sustancia en sí, y no sólo en el hecho de fumarlo.

Más aún, el máximo órgano regulador en salud en Estados Unidos, la FDA, luego de analizar la evidencia propuesta por Philip Morris concluyó que no es posible afirmar que IQOS reduce el daño asociado al tabaco y que la afirmación popularizada incluso en medios nacionales de que IQOS es 95% más saludable no tiene fundamento científico. Este nuevo producto tendría menos de algunos tóxicos, más de otros y el resultado final es que no existe ninguna evidencia de que los efectos negativos en la salud sea significativamente menores.

Peor aún, tampoco existe evidencia de que sirva para dejar de fumar. Muy por el contrario, en los países donde se ha introducido ha funcionado más como puerta de entrada a nuevos fumadores (engañados por las promesas de que no hace daño) que una puerta de salida.

¿De verdad vamos a creer que los mismos que nos han hecho adictos son los que nos van a salvar de la adicción? No seamos ingenuos.

A lo anterior hay que agregar que el vapor exhalado por los fumadores de IQOS contiene las mismas sustancias tóxicas del tabaco y produce, por ende, los mismos efectos en el fumador pasivo, aquel que no fuma pero se encuentra al lado de alguien usando IQOS.

La estrategia de cambiar la imagen vendiendo el mismo tóxico con otro nombre ya está en marcha en Chile. Hugo Vilchez, managing director de  Philip Morris, ya dio una entrevista al diario la Tercera en Chile donde, sin pudor alguno, sostuvo en referencia al problema del  tabaquismo: “Al igual que el Ministerio de Salud, de Hacienda y los antitabaco, somos parte de la solución”, sin olvidar que la epidemia del tabaco existe gracias a que empresas  tabacaleras mintieron durante años respecto a su conocimiento de los efectos adversos del tabaco, elevaron los niveles de nicotina sin informar a los clientes (para hacerlos más adictos) y diseñaron publicidad que iba específicamente dirigida a niños y adolescentes.

Finalmente, en términos regulatorios, es fundamental que el gobierno no se deje engañar. IQOS es igual de dañino que un cigarrillo y debe ser regulado exactamente igual que estos: impuestos, prohibición de publicidad y prohibición de fumar en público.

Por último, las tabacaleras y sus productos son responsables de la muerte de 16.000 chilenos al año. ¿De verdad vamos a creer que los mismos que nos han hecho adictos son los que nos van a salvar de la adicción? No seamos ingenuos.

 

 

 

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