Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 30 de mayo, 2019

Juan Carlos Said: Las otras causas de la obesidad

Médico Internista, investigador asociado de Horizontal Juan Carlos Said

La obesidad tiene un responsable y es la larga ausencia de políticas de salud coordinadas para enfrentar este problema. Llamados a comer mejor o mayor acceso a tratamientos para la obesidad son necesarios, pero no resolverán el problema si no nos hacemos cargo de las condiciones estructurales que lo determinan.

Juan Carlos Said Médico Internista, investigador asociado de Horizontal
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Son tantos los chilenos que tienen sobrepeso, que es más fácil contar a los que tienen el peso normal: sólo uno de cada cuatro. Las cifras, además, siguen empeorando: pasamos de 64.4% de la población con sobrepeso/obesidad el 2006 a 74.4% el 2017 (Minsal). En adolescentes, 40% tiene un peso mayor al normal y sólo uno de cada cuatro no es sedentario. El problema es tan grave, que la obesidad es, como factor de riesgo, la tercera causa de muerte en Chile (www.healthdata.org). No es de extrañar, entonces, que el fin de las clases de educación física obligatorias para alumnos de tercer y cuarto medio establecido por el Consejo Nacional de Educación haya desatado un vendaval de críticas al gobierno.

Sin embargo, estas críticas son oportunistas y no reconocen el origen del problema. El responsable de sacar las horas de educación física es el Consejo Nacional de Educación, un ente autónomo no dependiente del gobierno de turno, que deliberó acerca de esto durante la presidencia de Bachelet y tomó la decisión el 2018.

Pero la causa de la obesidad es otra. La obesidad en Chile ha sido tradicionalmente simplificada y vista como un asunto individual, un problema médico, donde una persona come más de lo que debería en relación con su actividad física. Eso, sin embargo, no es una explicación, sino la constatación de algo obvio. La verdadera pregunta es: ¿Por qué alguien come mucho? ¿Por qué hace poco ejercicio?  La respuesta está en los llamados “determinantes sociales de la salud” o las causas detrás de las causas de las enfermedades.

Estas causas son muchas: trabajos sedentarios, donde no hay acceso a alimentos saludables ni se promueve el ejercicio físico; horas destinadas a transporte, con chilenos que deben viajar hasta sesenta minutos en bus del trabajo a su casa, sin tener tiempo libre para hacer deporte; carencia de áreas verdes para entrenar; falta de dinero: 27% de la población no gana lo suficiente para pagar una canasta de alimentos saludables.

Sin embargo, el Estado no se hace cargo de ninguno de estos problemas y su respuesta históricamente ha sido descoordinada. Hasta el 2017, el Metro de Santiago ofrecía descuentos para comer salchichas y hamburguesas en restaurantes de comida rápida. Existía, además, un beneficio “dos por uno” en el mismo tipo de comida, por uso de la tarjeta BIP. Más aún, hasta el año 2018 la Junaeb (Junta Nacional de Auxilio Escolar) permitía que sus tickets de comida fueran canjeados por alimentos perjudiciales para la salud.

¿Y el transporte? Chile debería evolucionar promoviendo transporte activo caminando o en bicicleta, pero las bicicletas públicas no existen. Un par de empresas privadas mantienen este servicio disponible sólo en comunas de más recursos. Las ciclovías brillan por su ausencia.

Por último, en términos de ingresos, miles de chilenos aún esperan el aumento en la pensión mínima, que les podría permitir comer alimentos más saludables.

La obesidad tiene un responsable y es la larga ausencia de políticas de salud coordinadas para enfrentar este problema. Llamados a comer mejor o mayor acceso a tratamientos para la obesidad son necesarios, pero no resolverán el problema si no nos hacemos cargo de las condiciones estructurales que lo determinan. Retomemos entonces las clases de educación física en tercero y cuarto medio, pero mejor aún, establezcamos una política interministerial coordinada para responder a esta enfermedad que, de lo contrario, sólo tiene un futuro: empeorar.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más