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Publicado el 04 de abril, 2019

Juan Carlos Said: La jugada maestra de las Isapres

Médico Internista Juan Carlos Said

Los recursos judiciales van a la baja, los precios de los planes siguen subiendo, no existe un indicador estatal para tener como referencia y no sabemos si los recursos se gastan en forma eficiente.

Juan Carlos Said Médico Internista
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En póker existen dos formas de jugar “all in”, es decir apostar todo lo que se tiene en una jugada. La primera es cuando tus propias cartas son muy malas y se busca hacer creer exactamente lo contrario. La segunda es cuando éstas son muy buenas, perder es imposible y solo se espera que alguien quiera apostar contra uno y perder.

Esta semana, las isapres se fueron “all in” contra los pacientes. Cuatro de ellas decidieron implementar alzas históricas en sus precios de hasta 7.7%. ¿Cómo son las cartas de las isapres para realizar esta arriesgada movida? Las mejores. Y perder, imposible.

Por parte del gobierno, saben que se viene una reforma que quizás limite la posibilidad de alzas indiscriminadas. Si esto resulta, mejor subir los planes mientras se puede. Si la reforma no resulta, cosa bien probable considerando intentos fallidos previos de Bachelet y Piñera, mejor aún. El próximo año podrán subir de nuevo.

¿Y que pasa con los usuarios? Algunos reaccionaron indignados. Pero, ¿qué pueden hacer? Poco y nada. Muchos tienen prexistencias que les impiden ser aceptados en otros planes y son, en la práctica, pacientes cautivos que no pueden cambiarse a las isapres que no suben. Se estima que esta cifra podría ser tan alta como el 30% de los cotizantes (Cid, 2009). Otros tienen beneficios de planes antiguos que no serían igualados en una nueva aseguradora buscando aumentar ingresos y recortar costos.

¿Cambiarse a Fonasa? Puede ser una opción, especialmente para pacientes jóvenes, con menos enfermedades, que puedan comprar un seguro complementario. En pacientes de mayor edad, con necesidad de controles frecuentes o largas hospitalizaciones, encontrar calidad similar de atención atendiéndose por Fonasa les puede significar desembolsar sumas prohibitivas de dinero.

¿La justificación del alza? La verdad no la sabemos. Los costos en salud efectivamente suben, al existir mayor demanda por tratamientos más caros e innovadores. Sin embargo, no existe un órgano estatal autónomo, que efectivamente cuantifique cuanto ha sido esta alza.

Por otra parte, tampoco tenemos información transparente de las isapres que explique el alza. Se argumenta un aumento en el pago de licencias de 0.5 días adicional por cada cotizante. Sin embargo, ¿están las isapres priorizando a los prestadores que ofrecen el mejor servicio clínico al menor costo o se paga prestaciones más caras en las clínicas que pertenecen a ellos como una forma de esconder utilidades? Al estar integradas verticalmente con clínicas (aun cuando esto está prohibido por ley), la información que recibimos no es completa e impide sacar conclusiones.

El superintendente esbozó que podría deberse a la judicialización. Desgraciadamente, la judicialización es la forma “a la chilena” que tienen los pacientes para hacer valer su garantía constitucional a un acceso a la salud donde no sea discriminados en base a su edad o sexo. Pedirles a éstos que no demanden es, simplemente, solicitarles que no ejerzan sus derechos. Y, sin embargo, eso es lo que sucede. En 2017 sólo un 7.3% de los cotizantes individuales recurrieron contra las Isapres. Más aún, los recursos presentados van a la baja:  el 2017 se presentaron 127.282 recursos, con una disminución del 11.2%. Es decir, los recursos judiciales van a la baja, los precios de los planes siguen subiendo, no existe un indicador estatal para tener como referencia y no sabemos si los recursos se gastan en forma eficiente.

¿Cómo entender el alza? Probablemente de la forma más simple: las isapres se fueron “all in” para incrementar sus utilidades y, de no mediar una acción decisiva del gobierno que regule esta alza y potenciales alzas futuras, los que perderán serán los mismos de siempre: los pacientes.

FOTO: PEDRO CERDA/AGENCIAUNO_.

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