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Publicado el 08 de agosto, 2019

Juan Carlos Said: Fonasa: ¿Caja pagadora o pagador inteligente?

Médico Internista, investigador asociado de Horizontal Juan Carlos Said

La actual reforma al sistema de financiamiento propuesta por el exministro Santelices y en parte la reforma propuesta por el ministro Mañalich soluciona algunos de los problemas éticos de nuestro sistema de salud, aquellos que violentan la dignidad de los pacientes y las garantías constitucionales, como la discriminación por edad, sexo o las tristemente célebres preexistencias. Sin embargo, nada hacen por corregir el problema de fondo: cómo paga Fonasa y qué exige a cambio.

Juan Carlos Said Médico Internista, investigador asociado de Horizontal
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Tres amigos tienen un ritual. Se juntan todos los domingos en un bar. Piden una pizza y tres cervezas. La cuenta siempre sale lo mismo. Un día, celebrando que uno de ellos se va a casar, piden varias pizzas y cervezas más. La cuenta sale cinco veces lo usual, sin embargo, se niegan a pagar. Sostienen que, dado que históricamente, durante años, han pagado lo mismo, sin importar que hoy hayan gastado más, la boleta debería ser por el monto histórico. Parece absurdo, y probablemente nadie les encontraría la razón, no obstante, así paga Fonasa a los hospitales: en base a lo que se gastó el año anterior, más o menos un ajuste.

La actual reforma al sistema de financiamiento -propuesta por el exministro Santelices- y en parte la reforma propuesta por el ministro Mañalich soluciona algunos de los problemas éticos de nuestro sistema de salud, aquellos que violentan la dignidad de los pacientes y las garantías constitucionales, como la discriminación por edad, sexo o las tristemente célebres preexistencias. Sin embargo, nada hacen por corregir el problema de fondo: cómo paga Fonasa y qué exige a cambio.

Fonasa hoy en día es un seguro público que atiende al 75% de los chilenos y maneja un presupuesto de 7,3 billones de pesos. Ese dinero es efectivamente poder, un poder que debería ser usado en beneficio de los pacientes para que con los mismos recursos se obtengan mejores prestaciones. Ese poder hoy en día no se usa. La buena noticia es que algunos de estos cambios no requieren una ley y podrían hacerse con cierta rapidez según la real voluntad del poder Ejecutivo.

A nivel hospitalario es necesario pasar desde un pago en base a presupuestos históricos, que hoy corresponde al 54%, a uno por grupo relacionados a diagnóstico (GRD), donde el pago se haga a los hospitales en base a la actividad que efectivamente hicieron. Este sistema ya es usado en países como Australia o Alemania y permite incentivar a los prestadores más eficientes. Al igual que en el ejemplo de las pizzas, la cuenta se paga no en base a lo que se pagó en años anteriores, sino con relación al trabajo efectivamente realizado.

En el sector privado, en tanto, es importante mejorar el uso de la Ley de Urgencia, la que permite que cualquier paciente de Fonasa que sea atendido inicialmente en una clínica por una urgencia vital, y el servicio de salud no acuda a trasladarlo al sistema público, una vez estable, pueda permanecer ahí con cargo a Fonasa. En la actualidad, esta ley es un “barril sin fondo” cuyo gasto ya alcanza al 7% del presupuesto. Establecer un pago de referencia por urgencias comunes y pedir ciertos estándares, podría mejorar la calidad y disminuir los costos.

Finalmente, terminar con las discriminaciones arbitrarias del sistema de financiamiento actual es clave, pero no nos engañemos: lo que los pacientes del sistema público perciban sólo va a mejorar en la medida que Fonasa no sea sólo una caja pagadora, sino un pagador inteligente.

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