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Publicado el 21 de febrero, 2019

Juan Carlos Said: El infierno son los demás

Médico Internista, investigador asociado de Horizontal Juan Carlos Said

El número de casos nuevos de VIH viene en aumento hace años, y si bien ha crecido el número de extranjeros diagnosticados, la mayoría de los casos nuevos siguen siendo chilenos. Es decir, el problema fue y sigue siendo local.

Juan Carlos Said Médico Internista, investigador asociado de Horizontal
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Recientemente el ministro de Salud Emilio Santelices señaló, respecto al aumento de casos nuevos de VIH en Chile, que “han venido extranjeros con la enfermedad y por ello se incrementó la cifra”. Las declaraciones han sido transversalmente rechazadas por  la comunidad médica, despertando incluso la indignación de Cecilia Piñera, pediatra e hija del Presidente.

¿Cuál es el problema de lo dicho? Que el lenguaje, y sobre todo el de un ministro, crea realidad. En este caso, la realidad creada es engañosa y nos recuerda al filósofo francés Sartre y su célebre “El infierno son los demás”. En el fondo, el ministro Santelices nos dice que el VIH no es un problema de los chilenos, sino de otros. Del distinto. No nosotros, porque nosotros estamos bien.

Este mensaje tranquiliza como la morfina al moribundo: sólo esconde la verdad, y la verdad es que estamos mal. El número de casos nuevos de VIH viene en aumento hace años, y si bien ha crecido el número de extranjeros diagnosticados, la mayoría de los casos nuevos siguen siendo chilenos. Es decir, el problema fue y sigue siendo local.

¿Aportan en algos estas declaraciones a la  prevención del VIH? Categóricamente, no. Ser venezolano o haitiano no constituye un factor de riesgo para tener la enfermedad, la que simplemente no reconoce nacionalidad. El principal factor de riesgo para VIH es simplemente tener sexo sin condón, sin saber si la pareja tiene VIH o no. Punto.

Si cumplimos la meta de Organización Mundial de la Salud de lograr que al menos el 90% de los pacientes con VIH sepa que tiene la enfermedad y esté en tratamiento, el número de casos nuevos podría llegar incluso a disminuir y el número de pacientes, estabilizarse.

Generar la idea de que el VIH es problema de inmigrantes, generará dos efectos adversos. Primero, aumentar el estigma o el temor dentro de un sector de la población que legítimamente puede preguntarse: ¿Cómo me recibirá el personal de salud en Chile, si deseo hacerme el examen? La evidencia muestra que este tipo de estigmatización a un grupo específico desincentiva el chequeo. No así el conversarlo abiertamente y hablar de medidas realistas de prevención. Esto genera más uso del condón e incentiva el test, que debiese ser el objetivo final del Ministerio de Salud. Más aún, generar esta dañina idea sobre los inmigrantes puede aumentar conductas de riesgo en chilenos, al percibir erradamente que basta con nacer en Chile para estar protegido.

¿Qué puede hacer el ministro? Quizás, partir por reconocer que hay un problema que es de todas y todos y que está fuera de control: el vih. Luego, avanzar en prevención y diagnóstico precoz, lo que más falla en Chile, donde el acceso a tratamiento es en general bueno. En prevención, el mensaje debe ser claro, directo y realista: promover el uso del preservativo. Un gran cambio sería que la campaña contra el VIH que ahora solo se realiza en medios, una sola vez al año, se hiciera más veces. ¿Por qué no dos o tres?

Para aumentar el diagnóstico, es importante disminuir papeleo innecesario y la burocracia.

Un paciente diagnosticado de VIH y en tratamiento, sin virus detectable en la sangre, es un paciente cuyo riesgo de contagio es casi nulo. Si cumplimos la meta de Organización Mundial de la Salud de lograr que al menos el 90% de los pacientes con VIH sepa que tiene la enfermedad y esté en tratamiento, el número de casos nuevos podría llegar  incluso  a disminuir y el número de pacientes con VIH podría estabilizarse.

Para aumentar el diagnóstico, es importante disminuir papeleo innecesario y la burocracia. Hacerse un examen de VIH no debería requerir orden médica, y debería ser tan fácil de realizar como medir la glucosa en la sangre. Más aún, se debería avanzar en que cada atención médica cuente. No todos los pacientes acuden para exámenes preventivos. Toda oportunidad en que un paciente acude a un hospital o consultorio por una enfermedad aguda debería verse como una oportunidad para solicitar el examen, aunque el motivo de consulta sea un simple resfrío. 

Por último, la existencia de equipos móviles que llevan el examen a la comunidad ha sido una propuesta acertada del ministerio, pero ¿por qué no ir más allá? Al ministro, que parece preocupado por la innovación podría interesarle lo que sucede en el Reino Unido, donde simplemente a través de una página web, se puede solicitar un test rápido de VIH, el cual es enviado al domicilio del paciente para que este se autorrealice el examen. Esto podría complementarse con consejerías online, para incentivar que todo paciente que resultara positivo, pudiera ser aconsejado acerca de como y dónde buscar tratamiento.

Esperemos entonces, que el Dr. Santelices sólo haya sido malinterpretado, y que en el futuro lo escuchemos hablar de iniciativas para promover el uso del preservativo, disminuir el estigma y discriminación asociado a la enfermedad y nuevas e innovadoras ideas  para acercar el diagnóstico a las personas. Finalmente, no seamos ingenuos. El problema es de Chile, no del resto.

FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO

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