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Publicado el 07 de marzo, 2019

Juan Carlos Said: El fuero paternal: La otra lucha feminista

Médico Internista, investigador asociado de Horizontal Juan Carlos Said
Si bien el debate es justo y correcto, es insuficiente cuando poco y nada se discute sobre el rol de los hombres en roles tradicionalmente femeninos, como lo son las labores de crianza.
Juan Carlos Said Médico Internista, investigador asociado de Horizontal
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Se aproxima una nueva conmemoración del 8M y, a propósito de la huelga feminista, se discute nuevamente cómo incluir a la mujer de forma igualitaria y en equidad de derechos en roles tradicionalmente masculinos, desde la política hasta el ejército y los negocios, entre otros.

Si bien el debate es justo y correcto, es insuficiente cuando poco y nada se discute sobre el rol de los hombres en roles tradicionalmente femeninos, como lo son las labores de crianza. Un buen ejemplo es la maternidad y el fuero maternal. El desarrollo de una familia requiere la participación igualitaria de ambas partes, desde el embarazo y a lo largo de todo su desarrollo. El enfoque tradicional en ciertos grupos ha sido que el padre simplemente se saque una foto durante el parto, sea un actor que provea y después se involucre cuando los hijos son más grandes. Esto no tiene sentido desde una lógica de paridad de género ni tampoco desde una perspectiva de salud pública.

Investigaciones publicadas por el Fatherhood Institute muestran que las mujeres embrazadas comen más saludable y tienen más probabilidades de dejar fumar cuando la pareja las apoya y hace lo mismo. La ciencia muestra que cuanto más igualitaria es la participación, mayores son los beneficios para la salud de la pareja y de las y los hijos. La participación activa del padre en el nacimiento ayuda a disminuir la ansiedad materna y mejora el trabajo de parto. En el post parto, el apoyo del padre ayuda a prevenir problemas de salud mental en la madre y mejora las tasas de lactancia.

Es difícil pensar que sin una ley que extienda en forma irrenunciable el post natal a los padres aumente su compromiso con el cuidado de sus hijos e hijas.

En resumen, la presencia activa del padre es buena para todos y todas. Sin embargo, en Chile los padres sólo tienen apenas unos días de post natal obligatorio y, si quieren más, dependen de que la mujer ceda parte de los suyos. En la práctica, en los primeros meses, entonces, están para la foto. Si los padres no pueden dedicar tiempo efectivo a estar con sus hijos, cambiar pañales, abrazarlos o dormir con ellos, es imposible que en el largo plazo avancemos en una sociedad más igualitaria.

¿Qué hacer entonces? Los países, como el Reino Unido o Chile, donde las madres pueden donar tiempo a los padres para el post natal no han sido exitosos y el porcentaje de padres que efectivamente se toma estos días es menor al 3%. Por el contrario, países como Islandia, donde el post natal es tres meses obligatorio para madres, luego tres meses obligatorio para padres, y luego tres meses donde pueden decidir cómo compartirlo, han logrado que efectivamente los padres se hagan cargo de los hijos, con tasas mayores al 90% de padres haciendo uso del post natal.

Más aún, al ser el post natal obligatorio para ambos, existen beneficios laborales. Es menos probable que una mujer sea discriminada a la hora de buscar trabajo en razón de su fertilidad, dado que para hombres y mujeres la posibilidad de fuero maternal es la misma.

Las mujeres lograron abrirse un espacio consistente en política sólo cuando se abrieron las leyes de cuotas, siendo un gran avance para sumarlas a tareas injustamente realizadas sólo por hombres. En la misma línea y considerando la experiencia internacional, es difícil pensar que sin una ley que extienda en forma irrenunciable el post natal a los padres aumente su compromiso con el cuidado de sus hijos e hijas. El post natal masculino obligatorio puede ser el paso que necesitamos en la dirección contraria. Es decir, incorporar a los hombres allí donde brillan por su ausencia: el nacimiento y el primer año de vida.

FOTO: FRANCISCO CASTILLO/AGENCIAUNO

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