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Publicado el 29 de junio, 2020

Juan Ariztía Matte: Las AFP en 2020

Ex superintendente de AFP Juan Ariztía Matte

Analizando los años cotizados por los pensionados en octubre 2019 se observa lo siguiente: 92% cotizó menos de 30 años, 74% menos de 20 y 42% menos de 10, lo que explica “la pensión promedio” insuficiente y coincide con lo que ocurrió en el sistema de reparto, sólo que aquí nadie perdió nada, sino que los aportes se vieron aumentados por las buenas rentabilidades.

Juan Ariztía Matte Ex superintendente de AFP

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El sistema de AFP que partió en Chile en 1981 y que lleva 40 años de operación se ha desempeñado bien en cuanto a su función de administrar los fondos de los trabajadores: las rentabilidades han sido del 8% reales/anuales para los que se incorporaron en el origen y no ha habido irregularidades en su administración, lo que no es menor tratándose de montos considerables. Sin embargo, han surgido críticas al sistema originadas en el monto de muchas pensiones, consideradas bajas.

En efecto,  la “pensión promedio” pagada a la fecha por vejez es inferior a las expectativas formadas sin analizar los aportes. Estudiando las cifras se concluye que los que cotizaron 30 o más años obtienen pensiones del orden del 70% y más de sus salarios, lo que está bien. La “pensión promedio”, en cambio, incluye a todos los que hayan cotizado alguna vez, por poco que sea, a diferencia del anterior sistema llamado de reparto, que establecía años mínimos cotizados para obtener pensión. (En ese sistema, con menos de 20 años cotizados en una caja se perdía todo y el 51% de los aportantes de todas las cajas perdieron sus aportes por no completar los años requeridos).

Analizando los años cotizados por los pensionados en octubre 2019 se observa lo siguiente: 92% cotizó menos de 30 años, 74% menos de 20, 42% menos de 10 años, lo que explica “la pensión promedio” insuficiente y coincide con lo que ocurrió en el sistema de reparto, sólo que aquí nadie perdió nada, sino que los aportes se vieron aumentados por las buenas rentabilidades. De cada 100 pesos en la cuenta de un trabajador al jubilar y que haya cotizado desde el inicio, 30 corresponden a sus aportes y 70 a ganancias obtenidas por la administración de las AFP.

Otro aspecto que ha merecido críticas, esta vez bastante antojadizas y de grupos políticos, es que el mercado financiero y las grandes empresas se benefician con las inversiones de las AFP en instrumentos como acciones y bonos que emiten para financiar sus proyectos. Esto no requiere naturalmente para un público educado mayor aclaración, pero se menciona por ser uno de los temas agitados en contra del sistema y tener una idea de su origen.

Sin embargo, hay algo interesante en el punto anterior que vale la pena comentar y que a los detractores podría sorprender. A través de la inversión de los ahorros de los trabajadores en acciones de grandes empresas, éstos se convierten parcialmente en dueños de dichas empresas y socios de los grandes y mejores capitalistas, cuidadosamente elegidos para sus inversiones por las AFP que persiguen rentabilidad para los fondos en competencia con el resto. Resulta, entonces, que por esta vía tenemos a los trabajadores parcialmente dueños de las empresas y compartiendo sus utilidades, lo que representa un avance social importante. Alguien podría pensar que es precisamente esto lo que los detractores temen y que, lejos de sorprenderse, era lo que estaban tratando de evitar.

También han sido objeto de crítica las utilidades obtenidas por las AFP que provienen de dos orígenes: las comisiones que cobran por administrar el sistema y las utilidades del “encaje”. Encaje es el dinero que deben poner las AFP de su propiedad y equivalente al 1% del fondo que administran, invirtiéndolo en los mismos instrumentos y proporciones que el fondo administrado. De este modo, las utilidades que obtiene el fondo son las mismas porcentualmente que las del encaje y como los fondos han obtenido muy buenos resultados, según se comentó, así ha ocurrido con el encaje y en consecuencia con las AFP dueñas cada una de su encaje. El resto de la utilidad proviene de las comisiones cobradas menos los gastos incurridos en la administración, gastos cubiertos sólo con las comisiones, ya que la utilidad del encaje no se retira. De este modo, cuando se publican las utilidades de las AFP, suelen aparecer cifras elevadas, especialmente cuando los fondos han hecho buenas utilidades por variaciones de tasas, etc. Son estas utilidades las que llaman la atención de la prensa sin percatarse cuánto proviene del encaje y cuánto de comisiones.

Una crítica que debe hacerse al conjunto de las AFP es la poca precaución que han demostrado en explicar y defender el sistema de ataques puntuales algunos, ideológicos otros, que quedan dando vuelta y desprestigiando el conjunto.

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