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Publicado el 19 de diciembre, 2016

Jóvenes NiNi, ¿qué podemos hacer?

Las reformas institucionales se han centrado en los universitarios, con lo cual los jóvenes que ni estudian ni trabajan han sido ignorados por las políticas públicas.
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En medio del difícil atardecer de las reformas del gobierno de Michelle Bachelet y de una adelantada campaña presidencial 2017, hemos dejado de lado algunas temáticas importantes que están directamente relacionadas con el desarrollo del país.

Siempre se ha dicho que los jóvenes son el futuro. Un discurso que, de tanto repetirse, ha pasado a formar parte del catálogo de “lugares comunes”. Pero, ¿quiénes son los jóvenes?, ¿sólo aquellos que cursan una carrera de educación superior? Cómo no recordar a Ricardo Lagos, quien en los primeros años de su Gobierno se vanagloriaba de que cuando llegara el Chile del Bicentenario, tres de cada diez jóvenes serían los primeros profesionales en sus familias. Es frase marcó los esfuerzos de toda una generación que ha estado centrada, precisamente, en que esos jóvenes sean parte activa e integrante del desarrollo del país.

¿Y el resto? Mientras un 52% de los jóvenes corresponde a estudiantes de educación secundaria y superior, otro 26% está inmerso en el mundo laboral, dejando sólo a un 9% dedicado a ambas actividades. Por otra parte, un silencioso 18,8% no realiza ninguna actividad. En otras palabras, son casi 400.000 jóvenes que no acceden a oportunidades para impulsar su capital humano, social y cultural por estar en una situación de «NiNi»: no estudia, ni trabaja.

Es preocupante constatar que, en este grupo que no trabaja ni estudia, 260.000 (65%) son mujeres (OCDE 2016). Estos dos tercios merecen una atención especial, sobre todo en este ambiente de marcadas sensibilidades hacia la no discriminación, pero que a veces queda sólo en el papel. De hecho, buena parte de los factores que gatillan esta situación podrían verse profundizados por un estado de NiNi durante su etapa de formación y capacitación profesional. Esto es producto de factores que podrían no depender de su propia elección, sobre todo considerando otros problemas de discriminación que sufren las mujeres en el mundo del trabajo, especialmente relacionados con la brecha salarial y la presencia en espacios de tomas de decisión.

Con todo, las reformas institucionales han tomado especialmente en cuenta a los jóvenes que cursan una carrera de educación superior, con lo cual los jóvenes NiNi han sido dejados de lado por las políticas públicas. En este sentido, es importante que tanto el Estado como la sociedad civil respondan ante las necesidades más básicas de una juventud vulnerable, que no tiene los espacios para desarrollarse plenamente.

A la luz de la evidencia empírica, los factores que influyen para que un joven se convierta en “NiNi” son el entorno familiar, urbano, social y socioeconómico, que suelen hacer muy difícil que ellos construyan un proyecto de vida personal o familiar que les permita obtener herramientas necesarias para romper este círculo vicioso y tomar, así, las oportunidades que tiene el resto de los jóvenes del país para realizarse como personas, tanto intelectual como laboralmente.

Si bien en nuestro país se llevan actualmente a cabo distintos programas cuya finalidad es incentivar la empleabilidad de los jóvenes, aún estamos muy lejos de enfrentar esta realidad con altura de miras. Una de las vías de acción es la potenciación de la educación técnico-profesional secundaria, la cual puede contemplar prácticas remuneradas en empresas bien calificadas. Para ello es muy necesario avanzar en el plano legislativo, creando un nuevo estatuto laboral para los NiNi, semejante al proyecto de ley presentado por el Gobierno del Presidente Piñera en 2013 para jóvenes que estudian en la educación superior y que están dispuestos a trabajar, pero que no pueden hacerlo por las trabas que encuentran para ello.

En IdeaPaís hemos elaborado un informe social que profundiza en esta realidad, así como en las causas y las distintas propuestas de política pública que pueden colaborar para que estos jóvenes salgan de la pobreza crónica a la que están expuestos. En gran parte depende de cada uno de nosotros no seguir invisibilizando estas realidades que afectan al grueso del desarrollo humano de Chile.

 

 

Antonio Correa, director ejecutivo IdeaPaís

 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE / AGENCIAUNO

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