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Publicado el 02 de agosto, 2019

José de la Cruz Garrido: El Instituto capturado

Centro de Políticas Públicas, Facultad de Gobierno UDD José de la Cruz Garrido

La única salida a este cuadro pasa por el liderazgo que asuma un nuevo rector, el cual deberá contar con una voz de mayoría que rechace sin bemoles la violencia y defienda un proyecto académico en serio y moderno, que en el caso del Nacional tiene raíces centenarias.

José de la Cruz Garrido Centro de Políticas Públicas, Facultad de Gobierno UDD
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No es una anécdota que por años se han ido gestado todas las condiciones del derrumbe de los pocos liceos públicos de alto rendimiento. No cabe duda que, desde la municipalización de la educación, hace 33 años, “el Nacional” perdió categoría, autonomía y financiamiento. Sin embargo, hasta entrados los 2000 esto no fue mella para que el rendimiento académico del colegio fuera de excelencia, el primero de Chile. Sin embargo, en el tiempo se han ido decretando una serie de políticas regulatorias que fueron mermando aún más su competitividad: la PSU, el rankingde notas, la Ley de Inclusión. Así, poco a poco, el Mineduc y los “expertos” en educación de turno crearon las condiciones ideales para que los mejores proyectos educativos privados ya no tengan un contrapeso desde la educación pública.

En este punto, no es trivial el constante cuestionamiento que de diversos sectores académicos y de la opinión pública ha recibido la noción de mérito y esfuerzo, así como la caricaturización de los modelos educativos competitivos. Lo anterior, además, viene acompañado de una cultura local cada vez más intolerante con el modelo de desarrollo de talentos y excelencia, así como por un cierto purismo igualitarista como dogma que debe orientar toda la educación pública.

En este contexto, el rector no ha tenido la expertise para sobrellevar tan delicada situación, y es probable que no sea del todo su responsabilidad. Él no cuenta con la herramienta elemental para dirigir un colegio: la autonomía. Y esto se arrastra desde antes de 1986. ¿Puede el rector seleccionar a sus profesores? ¿Tenemos certeza de que hoy los profesores del Nacional son de excelencia como lo fueron los de antaño? ¿Puede el sostenedor entregarle mayor autonomía a un proyecto emblemático como el Nacional? No.

La única salida a este cuadro pasa por el liderazgo que asuma un nuevo rector, el cual deberá contar con una voz de mayoría que rechace sin bemoles la violencia y defienda un proyecto académico en serio y moderno, que en el caso del Nacional tiene raíces centenarias. Y eso hace la diferencia. Más allá de los bingos y los paseos de final de año, debe existir un sentido de autoridad que busque reunir a una comunidad y darle un norte, donde los exalumnos tenemos mucho que aportar; más aún por el vacío que han dejado los apoderados. Y me refiero a los que estamos agradecidos, no a los autoflagelantes. En efecto, una comunidad se desarrolla desde un interés común.

El Nacional hoy se transformó en un “campo de batalla” para todo el sistema educacional público. Ahí reside su importancia. Por lo mismo, esta es una oportunidad para generar cambios, que apunten a darle autonomía, modernizar las prácticas pedagógicas dentro de una jornada escolar completa, seleccionar un profesorado por competencias, ampliar el foco de enseñanza más allá de la PSU, abrir matrícula a las mujeres. Y a una escala conforme al presupuesto con el que debe contar el colegio.

En fin, una educación orientada por habilidades académicas en un sentido comprehensivo. De esto existe experiencia internacional y en la academia. Desde ahí, tendremos las condiciones para discutir sobre educación pública, y lo más importante: qué alumno o alumna está formando dicho sistema. Esa fue la lumbrera que guio el origen de esta institución, que este 10 de agosto vuelve a celebrar, y que al parecer ya es hora de recordarla.

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