Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 17 de febrero, 2020

José Antonio Viera-Gallo: Proceso Constituyente, un gran desafío

Abogado y político. José Antonio Viera-Gallo

Se busca no sólo terminar con lo que Bobbio llamó las promesas incumplidas de la democracia, sino traducir en un nuevo sistema institucional de normas un marco que devuelva legitimidad a la política y permita a la gente participar en forma más decisiva en las decisiones públicas. Tal vez así se pueda responder a la demanda por “dignidad”, es decir, por un mayor respeto por los derechos y libertades de todos y nuevo trato entre los ciudadanos y entre ellos y las autoridades.

José Antonio Viera-Gallo Abogado y político.

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Estamos a dos meses de decidir si iniciamos o no un proceso constituyente inédito en nuestra historia.

Los últimos hitos de cambios constitucionales significativos han sido diferentes. Me refiero a 1989, luego del triunfo del No, con Pinochet aún en el gobierno, y al 2005, durante el gobierno de Ricardo Lagos.

En 1989 abandonamos la democracia protegida y excluyente y asumimos la democracia pluralista. Se eliminó el artículo 8° y los principales rasgos autoritarios (no todos), dando origen a un régimen de libertades, sin restricciones ideológicas, más amplio que el de la Constitución alemana, como lo reconoció el Tribunal Constitucional en la sentencia Rol 570. Como contrapartida se aceptó la democracia consociativa siguiendo a Lipjhart, cuyas instituciones están diseñadas para provocar acuerdos. Según dicho autor, este tipo de democracia existe en muchos países que vivieron períodos de turbulencia política o de intolerancia religiosa o racial. El carácter consociativo se refleja principalmente en los altos quórum para aprobar ciertas leyes y la reforma a la propia Constitución.

Los acuerdos de 1989 dieron el puntapié inicial a un proceso democratizador, que se reflejó en sucesivos cambios a la Constitución, comenzando por la democratización de los Municipios y la creación de los Gobiernos Regionales. La Constitución original de 1980 nunca entró en vigencia: Pinochet gobernó hasta 1989 con sus artículos transitorios, que establecían una “dictadura legal”. Cuando su articulado permanente iba a adquirir valor  jurídico, fue modificado sustancialmente, permitiendo la transición a la democracia. Curiosidades de la historia.

Esos cambios fueron sometidos a un plebiscito, que fue aprobado con alta participación popular.

En el 2005 se superaron los elementos autoritarios restantes. Con razón Ricardo Lagos afirmó que Chile contaba con una Constitución que pasaba cualquier examen de democracia. Sin embargo, a poco andar, surgió en la academia y en el mundo social y político la aspiración a una nueva Constitución aprobada en democracia. Cuando se habla de nueva Constitución se apunta en una doble dirección:

  • Hacia el pasado, para pasar esta vez de la democracia consociativa a la democracia mayoritaria de tipo anglosajón y deliberativa, siguiendo a Duverger.
  • Hacia el futuro, para enfrentar los nuevos desafíos de la democracia y de la política en el siglo XXI. Sobre este punto hay menos claridad y conocimiento acumulado.

Se busca no sólo terminar con lo que Bobbio llamó las promesas incumplidas de la democracia, sino traducir en un nuevo sistema institucional de normas un marco que devuelva legitimidad a la política y permita a la gente participar en forma más decisiva en las decisiones públicas. Tal vez así se pueda responder a la demanda por “dignidad”, es decir, por un mayor respeto por los derechos y libertades de todos y nuevo trato entre los ciudadanos y entre ellos y las autoridades.

El plebiscito de abril puede dar origen a un proceso constituyente reglado. No hay ruptura jurídica. Los nuevos artículos 135 y 136 de la C.P. diseñan una Convención Constitucional con un mandato claro y acotado en el tiempo, como un organismo excepcional del Estado. Su tarea es exclusivamente elaborar una nueva Carta Fundamental. Se le fijan límites a esa Convención:

  • Un plazo de 9 meses prorrogable por 3 mas.
  • De contenido: la nueva C.P. debe respetar el Estado republicano, el régimen democrático, las sentencias judiciales ejecutoriadas y los tratados internacionales vinculantes para Chile.
  • De procedimiento: se establece un quórum de aprobación de 2/3 de los convencionales en ejercicio para aprobar el reglamento de funcionamiento de la asamblea y para que ésta pueda adoptar decisiones parciales o finales. En caso de reclamo por vicios esenciales de procedimiento, se puede recurrir a una instancia formada por 5 Ministro de la Corte Suprema, que sólo puede anular la decisión recurrida sin reemplazarla.
  • La Convención no puede interferir en el funcionamiento de las instituciones del Estado, ni cambiar la actual C.P., que sigue rigiendo hasta que entre en vigor la nueva.

La Convención no ejerce directamente la soberanía. Es un poder constituyente derivado, como los actuales poderes co-legisladores: el Presidente y el Congreso Nacional.

La suerte del proceso constituyente dependerá de múltiples factores. Destacamos tres:

  • El clima político y social imperante en el país.
  • La existencia de liderazgos políticos capaces de llegar a acuerdos mayoritarios. Es importante que el debate, la polémica y el planteamiento de ideas, sean llevados con argumentación seria, sin sectarismo ni intolerancia.
  • El apoyo jurídico de la Secretaría técnica.

Es fundamental que una vez superado el plebiscito, el Gobierno respalde el trabajo de la Convención para que ésta no se convierta en una tribuna de confrontación con las autoridades. La Convención debe generar un nuevo marco constitucional que permita el libre desarrollo de la deliberación democrática. Contendrá reglas y principios. El punto crucial es definir hasta dónde la C.P. debe normar y hasta dónde debe permitir que los ciudadanos decidan.

Esto tiene importancia, por ejemplo, en el campo económico. Hay Constituciones como la alemana, que fijan sólo un andamiaje general, otras como la española o la actual de Chile, que entran más al detalle, estableciendo lo que se ha dado en llamar un orden público económico, que se funda en la propiedad, la libertad de empresa, la competencia, el sistema tributario y el papel del Estado. El punto crucial del cambio constitucional dice relación con la reducción de los quórum supra mayoritarios de 4/7 y 2/3; lo lógico sería que para modificar ciertas materias más relevantes se estableciera la mayoría absoluta de los parlamentarios en ejercicio y no la de los presentes en la sesión, como hacen las actuales Constituciones de España y Francia.

Los otros temas que seguramente concentrarán los debates de la Convención se pueden agrupar entre asuntos nuevos y otros ya abordados por la actual Carta Fundamental.

En el  primer grupo están, por ejemplo: si vamos hacia un Estado social de Derecho; el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios y la creación de alguna forma de representación propia; consagración del principio de transparencia y reconocimiento del derecho a la privacidad de los datos personales; la consagración de los derechos de los consumidores; el establecimiento de las bases del movimiento cooperativo; la forma de recepción del derecho internacional en el derecho interno, especialmente el rango de los tratados sobre derechos humanos; los principios de cumplimiento de las sentencias de tribunales internacionales en Chile; la iniciativa popular de ley; la ampliación de las oportunidades para convocar a plebiscito para dirimir controversias entre los poderes colegisladores; el establecimiento del referéndum abrogatorio de ley por iniciativa popular; un sistema de participación ciudadana en diversos niveles; establecimiento de una justicia contencioso administrativa en forma y la creación del defensor del pueblo.

Luego están los temas relativos a instituciones ya contempladas por la actual Constitución: régimen político y un mejor equilibrio entre los poderes Ejecutivo y Legislativo; nuevo impulso a la regionalización; consagración de los derechos económicos y sociales en forma más eficaz; extensión del recurso de protección; regulación de los derechos de aprovechamiento de agua; desarrollo del derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación; modernización del proceso legislativo; precisar la facultad reglamentaria autónoma del Presidente de la República; revisión del estatuto de la Contraloría General de la República; discusión sobre ampliar el mandato del Banco Central autónomo; el estatuto de las FF.AA. y de Orden y Seguridad y el Consejo de Seguridad Nacional; mayor flexibilidad del proceso de reforma constitucional.

Hay que tener siempre en cuenta que las nuevas normas constitucionales siempre estarán sujetas a la interpretación administrativa y judicial, según vaya evolucionando la sociedad, lo que va generando el derecho viviente.

La nueva Constitución debe ser fruto de un gran acuerdo nacional para dar origen a una casa común de todos al menos durante los primeros 50 años de este siglo.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

Suscríbete