Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 23 noviembre, 2020

José Antonio Viera-Gallo: Pese a todo

Abogado y político. José Antonio Viera-Gallo

Nuestro país es como un mosaico, donde cada sector vive su propia realidad y, más allá de los conflictos, todos estamos unidos por un mismo sentimiento de pertenencia a un país, a una historia y a un proyecto de progreso futuro.

José Antonio Viera-Gallo Abogado y político.
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Desde que quedó en evidencia la fractura entre una parte de la elite y el resto del país con los resultados del plebiscito, muchos de sus miembros se preguntan, entre desconcertados y temerosos, cómo es ese otro mundo con el cual tienen sólo contactos laborales desde posiciones de autoridad o a través de acciones solidarias, pero siempre desde la parte del que ayuda.

Las noticias entregan una imagen oscura y distorsionada, como si en la mayoría de las comunas del país imperara el narcotráfico, la delincuencia hubiera copado los espacios públicos y los jóvenes -conscientes de las arbitrarias desigualdades y de los impedimentos que encuentran para progresar- sólo se expresaran a través de la violencia en las barras bravas, en grupos de choque, en células anarquistas. La noticia se nutre de la tragedia y la amenaza.

Como parlamentario, durante 16 años, tuve contacto semanal con más de 30 comunas de la Región del Biobío, muchas de ellas con altos índices de pobreza urbana y rural. Conocí de cerca sus problemas y acompañé el progreso de su gente: desde la construcción masiva de nuevos colegios públicos y consultorios de salud hasta el saneamiento de alcantarillado y la construcción de nuevos barrios de viviendas sociales, la llegada de los celulares e internet, la construcción de puertos, autopistas y del Biotren, por señalar algunos.

Según los informes del PNUD, entonces dirigido por un gran amigo francés del exilio, se señalaba que por lo menos dos de esas comunas rurales eran las más pobres del país: Ranquil y Yumbel. Al visitarlas y conversar con las personas y organizaciones sociales, no se advertía el crudo diagnóstico. Luego, adentrándose en los sectores más apartados de los centros urbanos, asomaba la cara más cruda de la miseria. También ocurría lo mismo en los cerros de Coronel, en Los Pirquenes y en Curanilahue. Lota siempre me pareció más vital. Muchos campesinos emigraban a Curanilahue -lo que me sorprendía- porque en sus lugares de origen vivían peor. En Curanilahue se organizó una de las primeras orquestas juveniles.

Siempre me sorprendió la provincia de Arauco; pasado Laraquete, por el camino de una vía, hoy una autopista, se entraba en un paisaje sobrecogedor hasta Tirúa, donde fuera de la industria forestal no se veían rasgos de progreso. Era un mundo que había quedado en el pasado. Los jóvenes emigraban en busca de trabajo. Ya comenzaban a aparecer las manifestaciones del malestar mapuche. ¡Cómo no admirarse que en Cañete naciera Juan Antonio Ríos y que su primera educación la cursara en el sistema público de Cañete y Lebú hasta llegar a La Moneda gracias al Partido Radical y al Frente Popular!

Lo que me interesa señalar es que ese Chile profundo, esforzado y trabajador -desconocido por parte de la elite- está lleno de vida, manifestaciones de alegría y fiestas campesinas. En él late una cultura rica en símbolos, conocimientos, creencias y costumbres que dan sentido a la vida cotidiana de la gente.

Hago esta reflexión para mostrar que nuestro país es como un mosaico en que cada sector vive su propia realidad, y que más allá de los conflictos todos estamos unidos por un mismo sentimiento de pertenencia a un país, a una historia y a un proyecto de progreso futuro. La gran demanda que sacude a la sociedad es de dignidad: que se entienda que todos tienen valores y un aporte que realizar, que es preciso desmontar los muros reales o sicológicos que impiden la comunicación, segregan o excluyen, y que todos merecen respeto, consideración y reconocimiento.

El movimiento del año pasado fue ante todo la emergencia de sectores postergados que se hicieron presente en la esfera pública y en los medios. Como dijo Gonzalo Vial, levantaron su voz reclamando no sólo justas reivindicaciones de salud, educación y pensiones, sino sobre todo de reconocimiento de dignidad. Quien ponga la mirada únicamente en la violencia o los desmanes tendrá una imagen sesgada que lo confirmará en sus prejuicios.

Estas reflexiones las hago luego de ver en Netflix la última película de Sophia Loren, ambientada en los bajos fondos del puerto de Bari en el sur de Italia, mirando al oriente. Lo que me llamó la atención es que se pone el acento en los valores y virtudes de personajes propios de la marginalidad: una vieja prostituta judía sobreviviente del Holocausto, que se dedica a cuidar hijos de otras prostitutas; un niño africano emigrante ilegal y una trabajadora sexual trans. Ellos sobreviven en los bordes de la sociedad. Pero todos irradian sentimientos nobles, “buena onda”, solidaridad. Incluso el despachador de drogas. No viven unos recelando de los otros.

La película se llama “La vida por delante”. Ayuda a comprender que incluso en las situaciones más difíciles, hay un fuerte potencial de humanidad. Pese a todo. También en Chile.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podamos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO
Cerrar mensaje

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podamos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO