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Publicado el 13 de mayo, 2019

José Antonio Viera-Gallo: Maduro y el socialismo chileno

Abogado y político. José Antonio Viera-Gallo

En el PS no hay cercanía alguna con Maduro. El socialismo chileno auspicia una solución pacífica que permita el retorno a la democracia sin intervención militar extranjera de ningún tipo.

José Antonio Viera-Gallo Abogado y político.
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Para contribuir a clarificar el enrarecido debate político, creo necesario abordar el desafío que se formula reiteradamente: ¿cuál es la relación entre el régimen de Maduro y el socialismo chileno? Para empezar habría que señalar que, a diferencia de lo sucedido con la Revolución Cubana, el movimiento encabezado por el Coronel Hugo Chávez nunca gozó de mayor adhesión en las filas del socialismo. Se lo veía, desde sus inicios, como una de las tantas respuestas populistas y militaristas frente a la crisis de los partidos políticos democráticos tradicionales, en este caso COPEI (DC) y ADECO (de la Internacional Socialista). Además, ambos partidos, cuando gobernaban, fueron muy solidarios con los chilenos perseguidos por la dictadura y la recuperación de la democracia.

Luego de un fallido intento de golpe militar y de ser indultado por el Presidente Rafael Caldera (DC), Chávez es elegido presidente a la cabeza del Movimiento Quinta República en 1998. Comienza entonces a dar pruebas de que su régimen será algo diferente, en cierto sentido sorpresivo por la radicalidad de sus propuestas de cambio. Pero no será hasta el 2005 cuando Chávez asuma el llamado “socialismo del siglo XXI”. Al año siguiente su movimiento se unirá con otros partidos para dar origen al actual Partido Socialista Unificado de Venezuela, con el que gobernará hasta su trágica muerte.

El PS no fue impactado por el socialismo del siglo XXI.

El socialismo del siglo XXI es una formulación original de Hanz Dietrich Stefan, sociólogo alemán, hoy prácticamente exiliado en México, desde donde critica duramente a Nicolás Maduro. Su idea era que el socialismo se desprendiera del estatismo y que el liberalismo hiciera otro tanto del capitalismo, para dar origen a un nuevo paradigma de democracia radical y participativa, controlada por el poder popular. Chávez se entusiasmó con la fórmula. Otro tanto ocurrió con movimientos y partidos que nacieron a partir del movimiento de los indignados en España, como Podemos. Entre nosotros sucedió lo mismo con algunas de las fuerzas que confluyeron en el Frente Amplio.

El PS no fue impactado por el socialismo del siglo XXI. Por su experiencia de lucha y de gobierno, al igual que el PSOE en España, entendió que la nueva fórmula no pasaba de ser una simplificación ideológica incapaz de inspirar una acción transformadora duradera en sociedades complejas en un mundo global. Progresivamente el régimen chavista fue acentuando su carácter autoritario hasta controlar todo el aparato estatal y la mayoría de los centros de poder de la sociedad venezolana. Mostró su verdadero rostro: una expresión más del populismo autoritario que A. Rouquie en un reciente libro sobre el peronismo describe como un tipo de sistema que se hace de todas las palancas del poder sin renunciar a elecciones competitivas. Su último paso hacia la dictadura fue desconocer el Parlamento libremente elegido y dar origen a una Asamblea Constituyente que controla sin contrapeso alguno.

Michelle Bachelet, ahora desde la ONU,  en reiteradas ocasiones ha denunciado las violaciones actuales a los derechos humanos en Venezuela, defendiendo el derecho legítimo a la protesta social pacífica.

Diversos líderes socialistas chilenos han expresado su rechazo al régimen venezolano, especialmente Ricardo Lagos. José Miguel Insulza desde la OEA formuló críticas a la violación de las libertades en Venezuela y mantuvo una polémica con Chávez. Cuando visitó Chile Lilian Tintori fue recibida en muestra de solidaridad por dirigentes socialistas y del PPD, significativamente por Isabel Allende, que en diversas ocasiones ha salido a rechazar el uso que Maduro hace de la figura de Salvador Allende. Michelle Bachelet, ahora desde la ONU,  en reiteradas ocasiones ha denunciado las violaciones actuales a los derechos humanos en Venezuela, defendiendo el derecho legítimo a la protesta social pacífica. Durante su gobierno se recibieron en la embajada en Caracas a los primeros perseguidos.

En el PS no hay cercanía alguna con Maduro. Más aun, es evidente el daño que ha hecho a la causa socialista al hundir a su país en una crisis de proporciones regionales y no facilitar ninguna salida política a la situación. Se sentía interpretado por Teodoro Petkov, el fundador del MAS y del periódico de oposición Tal Cual, hace poco fallecido, está en contacto con los líderes de ADECO y participa de las críticas formuladas por la Internacional Socialista, cuya vice presidenta es Isabel Allende. El socialismo chileno auspicia una solución pacífica que permita el retorno a la democracia sin intervención militar extranjera de ningún tipo.

 

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