Hoy se especula sobre la ampliación de la base de sustentación política del gobierno de Boric y la composición de su primer gabinete para desentrañar el sentido de la nueva administración. El programa es un primer indicio; también lo son los dichos y promesas de campaña, pero siempre subsisten las dudas hasta conocer el equipo gobernante y sus primeras medidas.

Los programas de los candidatos son siempre generales y si bien indican las líneas gruesas de un futuro gobierno, las señales más claras vienen cuando el Presidente nombra sus ministros y se indican los elementos de una hoja de ruta. Porque todo gobierno está sometido a los desafíos de la realidad, a los hechos imprevistos, a los acontecimientos cuya posible ocurrencia pasó desapercibida a quienes escribieron el programa, y por lo mismo la ciudadanía juzga cuando conoce a quienes tomarán las decisiones. Esta incertidumbre se ha vuelto particularmente aguda respecto del o de la futura encargada del equipo económico. Incógnita que no se despejará hasta el 22 de enero, plazo que se puso el presidente electo para dar a conocer su gabinete.

Unos viven esta espera con ansiedad, otros con el entusiasmo propio de quienes anhelan ver cumplidos los planteamientos de la campaña. El temor de un comienzo – que se reflejó en la subida del precio del dólar y en la salida de capitales- ha ido cediendo terreno. El Presidente electo ha cumplido prolijamente los ritos republicanos dando claras señales de estabilidad a la ciudadanía y al mercado. No faltan los comentarios elogiosos hacia Boric por parte de analistas internacionales de derecha, así como las felicitaciones de rigor de los jefes de Estado, entre ellos el presidente Biden afirmando que la elección chilena fue un “ejemplo para el mundo”.

El sentido del próximo gobierno se estructurará en torno a 5 ejes principales.

En primer lugar, como lo ha dicho el propio Boric, la consistencia de las instituciones y principios democráticos. No sólo haciendo cumplir la ley, sino también renovando profundamente el actual sistema político. El futuro gobierno está umbilicalmente ligado al éxito de la Convención Constitucional. Por eso Boric visitó a sus autoridades y señaló que la Constitución no debe responde al parecer de un sector, convocando a amplios acuerdos para alcanzar los 2/3 necesarios para aprobarla y darle legitimidad.

Este tema será, sin duda, un punto importante en el encuentro que sostendrá con los partidos de centroderecha, así como las primeras medidas de la agenda legislativa, entre ellas la reforma tributaria. Un punto clave será el respeto de los mandatos de las autoridades electas y el calendario de vigencia de las nuevas normas constitucionales. Luego vendrá la tarea de ir reformando la legislación para adecuarla con la nueva Carta Fundamental, tarea en la cual el Parlamento tendrá un papel relevante.

El otro eje fundamental es la reactivación de la economía dentro de las nuevas circunstancias del mercado internacional. No sólo se deben dar señales claras para la inversión y la creación de empleos, sino también indicar los principales compromisos en el campo de las reformas laborales, así como en el cuidado del medio ambiente. La idea de un desarrollo sustentable e inclusivo es un paquete completo.

El tema medio ambiental ha cobrado tal relevancia que la hoja de ruta en este campo es fundamental, por ejemplo, en el cambio de la matriz energética, en el uso de la energía disponible, en el manejo de los residuos, en el control de la contaminación de las aguas y el aire. Especial atención merecerán los cambios en la legislación del agua, condicionados por la sequía crónica. Ello implica las normas constitucionales, la discusión del Código de Aguas y las transformaciones administrativas.

Un punto clave será el diseño que se tenga para ir recuperando el equilibrio fiscal, elemento fundamental para una exitosa gestión económica.

El nuevo enfoque de la política indígena, principalmente la forma en que se inicie un nuevo trato con las comunidades mapuche será otro elemento definitorio del gobierno. El conflicto en la zona sur es uno de los principales desafíos del país. Hace años que se requiere un giro político como en su tiempo hizo Nueva Zelanda con los maorí y, en cuanto a la paz en la zona, se puede observar la manera en que el gobierno de Tony Blair logró terminar con el enfrentamiento en Irlanda del Norte, que había adquirido un nivel de violencia extrema.

Importante será también la respuesta del gobierno a las principales demandas sociales de la población en materia de pensiones, salud, educación y vivienda. Obviamente ello dependerá de los recursos fiscales disponibles y, por eso, se entiende la prioridad que se le otorga a esa iniciativa. Pero mientras se logra incrementar la recaudación, las medidas que se adopten irán indicando la ruta que se pretende seguir. Lo fundamental para la gente es percibir que se avanza en la dirección correcta, aunque sea en forma escalonada en el tiempo.

En política exterior debiera usarse el poder blando de la nueva administración con un claro compromiso con los principios básicos del Derecho Internacional. Hay que recuperar una política sin fronteras ideológicas como tuvo tradicionalmente Chile. Ello permite defender el interés nacional en un mundo cambiante en que las principales potencias buscan redefinir nuevos equilibrios.

Lo dicho presupone un cambio gradual de los valores que ha primado en la sociedad chilena, ligados al individualismo, la competencia, el éxito personal y el consumo. Sin desconocer la importancia del esfuerzo de cada cual, la orientación del nuevo Gobierno pondrá énfasis en la solidaridad y la cooperación, las cuales también tienen entre nosotros una larga tradición. Será ese el terreno fértil para ir encontrando un adecuado ajuste entre libertades personales e igualdad de derechos.

Así vamos desentrañando el camino del gobierno Boric, que marcará el escenario de las fuerzas que le brinden apoyo y de aquéllas que se ubiquen en la oposición. En ambos sectores puede haber grados diferentes de adhesión y de crítica. Quedan fuera muchas otras políticas importantes, como el enfrentamiento de la pandemia, la probidad y transparencia, la seguridad pública y las drogas, las migraciones. Hemos seleccionado los temas, que, a mi juicio, serán los más relevantes en la primera etapa del nuevo gobierno

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