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Publicado el 23 de diciembre, 2018

José Antonio Viera-Gallo: Capitalismo contra capitalismo

Abogado y político. José Antonio Viera-Gallo

Lo que hoy está en juego es la supervivencia de la democracia liberal y de las reglas del derecho internacional, el sistema multilateral y la regulación, aunque insuficiente, del comercio y los flujos financieros. La última reunión del G20 en Buenos Aires fue una buena señal, pero la incertidumbre no desaparece de la arena internacional.

José Antonio Viera-Gallo Abogado y político.
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El Financial Times acaba de elegir a George Soros, el magnate húngaro de origen judío, como el hombre del año. La noticia no sería sorprendente si no fuera porque la ultra derecha húngara y norteamericana lo ha transformado en una bestia negra por sus posiciones liberales y favorables a la globalización. Su fundación Open Society trabaja contra toda forma de autoritarismo y promueve los derechos humanos y la paz. El Primer Ministro húngaro Víctor Orban, un nacionalista extremo que cierra las fronteras a los inmigrantes para proteger la identidad húngara y se rebela contra las directivas de la UE, considera a Soros como un enemigo internacional, culpándolo de las acciones de las ONG en contra de sus políticas xenófobas y contrarias a las libertades. Orban ha dicho: «La era de la democracia liberal ha terminado». La Open Society tuvo que abandonar Budapest y trasladar su sede a Berlín por el hostigamiento de que fue objeto.

Esta posición crítica hacia Soros es compartida también por el Presidente Trump, quien lo acusa de financiar a los migrantes y de pagar agitadores en su contra. Lo considera como el hombre que está detrás del progresismo liberal.

El debate es un reflejo de una confrontación mayor entre al menos dos formas de entender el capitalismo. Hace más de diez años Michel Albert en su libro Capitalismo contra capitalismodaba cuenta de este conflicto entre un modelo fundado en el individualismo y el beneficio financiero a corto plazo -predominante en el mundo anglosajón- y otro que llama “renano”, que valora la acción colectiva y el éxito a largo plazo, que toma su nombre de Alemania y se ha expandido por los países de Europa occidental y el Asia. Sus padres políticos fueron la social democracia, la DC y la derecha gaullista en Francia.

El péndulo de la historia ha oscilado entre ambos modelos de capitalismo al vaivén de las crisis económicas. Luego del derrumbe de la URSS y del comunismo en Europa oriental y como consecuencia de la crisis del 2008, el modelo anglosajón ha ido evolucionando hacia posiciones proteccionistas y nacionalistas, aun a costa de daños en la economía, como lo demuestra el Brexit en el Reino Unido. El impacto de la globalización ha sido fuerte, así como la emergencia de los países asiáticos, que ponen nuevos estándares a la competitividad. Entre los desafiados están los países latinoamericanos. La fórmula neoliberal ha sido integrada y superada en un esquema neoconservador autoritario más amplio, y que hoy  se manifiesta con Trump, Salvini en Italia, Putin en Rusia y Erdogan en Turquía, entre otros.

Lo que hoy está en juego es la supervivencia de la democracia liberal y de las reglas del derecho internacional, el sistema multilateral y la regulación, aunque insuficiente, del comercio y los flujos financieros. La última reunión del G20 en Buenos Aires fue una buena señal, pero la incertidumbre no desaparece de la arena internacional. Incluso las alianzas político-militares tradicionales aparecen debilitadas, como lo revela la reciente carta de renuncia del ministro de Defensa de los EE.UU. Por su parte el nuevo ministro de RR.EE. de Brasil, siguiendo a Trump, habla que hay que defender a su país de una globalización dirigida por una “cultura marxista”. Por su parte, John Bolton, ex asesor de Trump, trabaja para potenciar los movimientos nacionalistas europeos y a Bolsonaro en Brasil.

Esta ola neo populista de extrema derecha tensiona el debate democrático y la vida internacional. Apela a sentimientos primarios de la gente, esos que definen su identidad, para denunciar a las elites empresariales y políticas. Por eso los ataques a G. Soros, que tienen además un dejo de antisemitismo de nuevo cuño. Llama doblemente la atención entonces que el Finantial Times haya salido en su defensa. Parece ser un síntoma de defensa de ciertos valores básicos que han permitido el funcionamiento del capitalismo en los EE.UU., hoy puestos en entredicho por Trump y su gobierno.

Soros ha sostenido que la sociedad abierta es amenazada desde dentro por quienes exaltan la competencia como principio supremo debilitando la cooperación, señalando que existe el peligro de un desencuentro entre una economía abandonada a las reglas del mercado y la democracia, que es precisamente lo que asoma en muchos países. No es indiferente el camino que adopte el capitalismo en el futuro y su expresión política. ¿Tendremos un nuevo espiral virtuoso entre mercado, Estado eficiente y sociedad democrática, superado el momento populista?

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

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