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Publicado el 15 de enero, 2019

José Antonio Kast: Una Patria, Un Territorio, Una Bandera

Abogado, ex diputado, fundador de Acción Republicana José Antonio Kast

La izquierda ha encontrado en el conflicto de la Araucanía una oportunidad para dividir a los chilenos y para presionar a las comunidades mapuche a la confrontación con el Estado. Por cierto, ellos no conocen la realidad de la Araucanía ni han estado con sus verdaderas víctimas: aquellas que día a día deben enfrentar el odio y la persecución de agitadores y terroristas, que campean libremente por vastas zonas de nuestro país.

José Antonio Kast Abogado, ex diputado, fundador de Acción Republicana
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El Frente Amplio ha desplegado una campaña denominada “Diálogo entre Naciones”, buscando crear las condiciones para que supuestos representantes del pueblo mapuche se sienten de igual a igual a negociar con el Estado chileno, reivindicar sus tierras y disminuir a Carabineros. Para ellos, Chile no sería uno solo, sino que un conjunto de pueblos distintos que merecen autogobernarse y que tienen banderas y territorios propios, dedicando con todas sus fuerzas a criminalizar al Estado de Chile y sus intentos por restaurar el estado de Derecho en Chile.

¿Qué es lo que buscan? Utilizar políticamente la lamentable muerte de Camilo Catrillanca. La izquierda ha encontrado en el conflicto de la Araucanía una oportunidad para dividir a los chilenos y para presionar a las comunidades mapuche a la confrontación con el Estado. Por cierto, ellos no conocen la realidad de la Araucanía ni han estado con sus verdaderas víctimas: aquellas que día a día deben enfrentar el odio y la persecución de agitadores y terroristas, que campean libremente por vastas zonas de nuestro país.

Chile es uno solo: es una Patria, con un territorio demarcado y con una bandera tricolor, que tiene una estrella blanca y radiante. No es un concepto inventado por nosotros, sino que un sentimiento a millones de chilenos. Una Patria donde nos sentimos orgullosos de nuestra identidad nacional y donde valoramos la diversidad cultural, pero sin que las diferencias nos impidan reconocernos como chilenos. Un territorio claramente delimitado y que es el resultado de siglos de lucha, de conquista y de defensa. Una bandera que junto con el himno, refuerzan nuestra pertenencia y nos emociona cada vez que la vemos flamear.

La ambición política no puede legitimar cualquier intento de conseguir un par de votos.

Parece que algunos no quieren ese Chile. Sobrepasados por su ideología política y por el afán de dividir, buscan incentivar la violencia en la Araucanía y validan esos métodos, así como validaron el terrorismo en el pasado, con el objetivo de hacer imposible la paz en esa zona. De la misma forma, buscan minimizar la autoridad de Carabineros y del Estado para reestablecer el orden perdido, agitando a las comunidades y negando la existencia de violencia y vandalismo.

El conjunto de los actores políticos debe rechazar este intento por dividir al país. La ambición política no puede legitimar cualquier intento de conseguir un par de votos. Los conglomerados políticos deben respetar ciertos mínimos y no fundar sus objetivos políticos a partir de medias verdades o realidades por conveniencia.

En La Araucanía desde hace años se vive un estado de violencia permanente, que no es responsabilidad del pueblo mapuche, sino de algunos pocos que, en nombre de ellos, se aprovecha para violentar y amedrentar a los habitantes de la región. Los errores de algunos Carabineros deben ser castigados, pero esas excepciones no se pueden convertir en el foco de un problema que es mucho mayor, permanente y grave. Es por ello, que la solución pasa primero, por reestablecer el estado de derecho en la Araucanía. El Gobierno debe hacer uso de todas las herramientas constitucionales y legales a su alcance, y usar las Fuerzas Armadas como un apoyo para enfrentar una situación de alta complejidad. El uso de esta fuerza permitirá disuadir a quienes siguen confrontando al Estado y, en conjunto con Carabineros, permitirá liberar las zonas de conflicto y permitir la entrada del Estado a preservar las garantías mínimas del estado de derecho.

Luego de reestablecida la paz y erradicada la violencia, debe retomarse un diálogo sincero y al margen de las amenazas, con planes económicos y acuerdos sociales que permitan reconstruir la región y aprovechar su máximo potencial. Eso es lo que queremos todos los chilenos, mapuche o no mapuche, para nuestra Región de La Araucanía y su sufrido pueblo. Y lo necesitamos cuanto antes.

FOTO: HANS SCOTT /AGENCIAUNO

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