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Publicado el 08 de enero, 2019

José Antonio Kast: Ley JUPI – Jamás Un Pituto Internacional

Presidente de Acción Republicana Jose Antonio Kast

Chile Vamos debería insistir en la aprobación de una modificación legislativa y establecer como requisito el filtro de ADP para este tipo de cargos. De esta manera, las designaciones cuestionadas no van a ocurrir en este Gobierno y tampoco a futuro, permitiendo que funcionarios más competentes y con experiencia puedan ser elegidos en los cargos de representación externa del país.

Jose Antonio Kast Presidente de Acción Republicana
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La lamentable cadena de errores que llevó a designar y luego aceptar la renuncia de Fernanda Bachelet será una marca difícil de superar para los que queremos que a este gobierno le vaya bien. Porque seamos claros: el problema no es Fernanda Bachelet ni su juventud o méritos; el problema es la forma en que muchos chilenos suponen que llegó a ser designada y la ausencia de concurso o requisitos mínimos para blindarla en esa posición. No la conozco personalmente, pero asumo que debe ser una profesional responsable y que ha hecho un buen trabajo; solamente que estuvo en el lugar no indicado, en el momento incorrecto.

Ahora que renunció, no tenemos que dar vuelta la página tan rápidamente. Al contrario, tenemos que aprovechar esta oportunidad para recuperar nuestra convicción de que el mérito sí importa y que nos diferenciamos de la izquierda en toda la línea. ¿Cómo hacerlo? Aprobando la legislación que nos permita asegurar que esto nunca va a volver a ocurrir y que será el mérito, y no otra consideración, la que será determinante para designar a los agregados comerciales, culturales y de prensa. 

La hemos llamado Ley Jupi, Jamás Un Pituto Internacional, en honor a la amiga de Michelle Bachelet, María Angélica Álvarez (la Jupi), que fue designada como agregada cultural en Roma durante cuatro años. Esa es la normativa que proponemos que el Gobierno adopte, ya sea patrocinando el proyecto de ley que acompañamos o una indicación al Proyecto de Integridad Pública, para permitir incorporar este tipo de cargos a la necesidad de que sean designados vía concurso público ADP.

Como aseguró el Presidente Sebastián Piñera, al presentar ese proyecto, “Queremos decirle sí al mérito, al compromiso y a la responsabilidad en la función pública. Y queremos decirle no a la corrupción, al abuso y a la incompetencia en el servicio público. Queremos decirle sí a los funcionarios públicos honestos, comprometidos y competentes. Queremos decirle no a los funcionarios públicos que vienen a aprovecharse del sector público, a actuar como operadores político o simplemente a buscar beneficios personales”.

No fue éste, sino el gobierno anterior, el que tuvo como sello la designación de parientes, amigos o parientes de los amigos en cargos de esta índole, como fueron los casos de María Angélica “Jupi” Álvarez; de Javiera Parada Ortiz, hija de una de las mejores amigas de la ex Presidenta, como agregada cultural en Estados Unidos; o la de la propia prima de la Presidenta, Alicia Galdames Bachelet, en el puesto de agregada de prensa en la Embajada en Perú.

Precisamente, muchas de estas palabras quedaron en entredicho en el caso de Fernanda Bachelet, a partir de las revelaciones de La Tercera sobre la designación de los agregados comerciales que, sin mediar concurso ni oposición de antecedentes, fueron designados en puestos muy exclusivos del servicio exterior chileno y, en algunos casos, se presentan varias dudas sobre el nivel de experiencia y capacidades para enfrentar dichos cargos. Nuestra intención, por cierto, no es centrar los cuestionamientos en el Presidente Piñera, ni en los asesores que recomendaron dicha designación o en este Gobierno en particular. Todo lo contrario, buscamos impulsar esta normativa para aprovechar la oportunidad que estas críticas presentan.

No fue éste, sino el gobierno anterior, el que tuvo como sello la designación de parientes, amigos o parientes de los amigos en cargos de esta índole, como fueron los casos de María Angélica “Jupi” Álvarez; de Javiera Parada Ortiz, hija de una de las mejores amigas de la ex Presidenta, como agregada cultural en Estados Unidos; o la de la propia prima de la Presidenta, Alicia Galdames Bachelet, en el puesto de agregada de prensa en la Embajada en Perú. Aun cuando en cada uno de estos casos pudiese justificarse su contratación y los méritos/competencias para desempeñar el cargo, la evidencia y la opinión pública fueron categóricas en sus prejuicios respecto de los nombramientos y la sensación de abuso sobre la materia.

Por eso, lejos de acabarse el tema, Chile Vamos debería insistir en la aprobación de esta modificación legislativa y establecer como requisito el filtro de ADP para este tipo de cargos. De esta manera, las designaciones cuestionadas no van a ocurrir en este Gobierno y tampoco a futuro, permitiendo que funcionarios más competentes y con experiencia puedan ser elegidos en los cargos de representación externa del país.

FOTO: JUAN GONZALEZ / AGENCIAUNO

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