Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 05 de mayo, 2020

José Agustín Muñiz: #RompePaga: Débiles, pero en red

La derecha en general y el gobierno en particular entienden el poder de manera tradicional. El poder que deriva del tamaño, la posición y los recursos de los actores, y que depende de los cargos y de las instituciones. Pero tienen un gran punto ciego en su espejo retrovisor que les impide ver otro tipo de poder, el de las redes. Por ese punto ciego llegó el tren que les atropelló.

¿YA RECIBES EL PODCAST “DETRÁS DE LA NOTICIA”?

Cada noche el director de El Líbero, Eduardo Sepúlveda, cierra la jornada con un comentario en formato de audio enviado por WhatsApp, donde en pocos minutos analiza los hechos que marcaron el día y proyecta escenarios para el futuro próximo.

Sí ya eres parte de la Red Líbero, solicita el podcast escribiendo a red@ellibero.cl

Sí aún no eres parte de la Red Líbero, suscríbete y ayúdanos a seguir creciendo.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Es bueno profundizar la lúcida columna de Roberto Munita, quien dice que “asumir la debilidad de nuestra especie es una tremenda oportunidad para realzar el valor y la importancia de la democracia”. Agrega que esta pandemia nos ha recordado que somos débiles y que, una vez que ella pase, corremos el riesgo de volver a creernos invencibles, pues esa autosuficiencia estaba destruyendo nuestra democracia y nuestra vida en común.

Concuerdo con él, porque es mucho lo que nos jugamos y no soy muy optimista respecto de que tras la pandemia haya un cambio en la actitud de esa parte de la oposición que está dispuesta a hacer naufragar al gobierno con tal de ocupar el poder. Y me preocupa aún más que el gobierno ni se entere del tipo de tren que le pasó encima.

La derecha en general y el gobierno en particular entienden el poder de manera tradicional. El poder que deriva del tamaño, la posición y los recursos de los actores, y que depende de los cargos y de las instituciones. Pero tienen un gran punto ciego en su espejo retrovisor que les impide ver otro tipo de poder, el de las redes. Por ese punto ciego llegó el tren que les atropelló.

En la lógica de las redes no hay que atender al tamaño o posición del individuo, sino que a sus vínculos. El poder de un actor-en-red depende de con quiénes está vinculado y de si tiene algo valioso que compartirles. Como ven, no hablo de teléfonos o redes sociales, sino de cuán atractivo es lo que tienes para compartirles a los demás. Y subrayo “a los demás”, pues el poder es una relación social –decía Weber–, no un atributo de la persona o la institución. En esta perspectiva, pequeños actores-en-red son capaces de liberar enormes cantidades de energía y hacer que ocurran cosas insospechadas.

Un importante decano universitario comentaba la llamada desesperada que recibió desde La Moneda, donde una persona le aseguraba que la manifestación que se estaba llevando a cabo en la Alameda no podía sino ser una acción orquestada. Imagino que para cierta derecha tal grado de coordinación sólo puede ser fruto de “los comunistas”. Además, porque cuando estás en La Moneda, tienes el tamaño, la posición y los recursos suficientes para sentirte poderoso. Solo se llega allí si has pasado años intentando persuadir a otros de tu bella causa. Pero una vez en ella, te pasas el día buscando que te encuentren la razón, que los demás hagan lo que les pides, dejas de persuadir y repartes instrucciones.

Lo que vio desesperada desde una ventana de La Moneda esa persona fue una explosión atómica de mujeres cantando “El violador eres tú”, un fenómeno de acción en redes que, desde la lógica tradicional del poder, requiere de una ingente cantidad de recursos que “los comunistas” jamás han tenido. Pero lo que ellos sí tienen son múltiples vínculos con innumerables redes pequeñas, cada una construida alrededor de un interés específico que se puede compartir –pequeño, pero atractivo para otros. Y cuando una chispa los hace vibrar en la misma frecuencia, el hongo atómico remece toda la estructura y los sismógrafos del poder tradicional leen eso como una conspiración internacional comunista. Y no lo es.

Es difícil ver este tipo de poder del actor-en-red cuando se está en La Moneda. Y a la derecha le cuesta aún más, pues desprecia y trata como mercancía a los profesionales que entienden de esta lógica: los periodistas, artistas, literatos, dramaturgos, sociólogos, etc. Y luego les sorprende que les ocurran estas cosas. El lenguaje que más les acomoda es el matemático. No comunican, emiten; con megáfono, jamás un susurro. La imagen y el movimiento son un “mono que se ve bonito en la tele”. No argumentan, demuestran. No persuaden, convencen. Lo que les evita tener que adaptarse a las características del auditorio. No buscan sumar voluntades; demuestran la verdad. Nos comunican razones, las suyas. No las nuestras. Parafraseando a Bobbio, sólo operan en los polos de “la fuerza invencible de la razón o la razón invencible de la fuerza”, rara vez en la tierra media de lo razonable, que es el espacio natural de la política.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

¿YA RECIBES EL PODCAST “DETRÁS DE LA NOTICIA”?

Cada noche el director de El Líbero, Eduardo Sepúlveda, cierra la jornada con un comentario en formato de audio enviado por WhatsApp, donde en pocos minutos analiza los hechos que marcaron el día y proyecta escenarios para el futuro próximo.

Sí ya eres parte de la Red Líbero, solicita el podcast escribiendo a red@ellibero.cl

Sí aún no eres parte de la Red Líbero, suscríbete y ayúdanos a seguir creciendo.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

Suscríbete