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Publicado el 04 de abril, 2020

Jorge Pumpin: No son tiempos para parar

Presidente Movimiento Gremial Jorge Pumpin

El país nos exige, entre otras cosas, seguir formándonos como los profesionales del mañana, como aquellos que teniendo la experiencia de una pandemia a sus espaldas sabrán responder desde sus diferentes disciplinas a momentos tan difíciles como este en el futuro.

Jorge Pumpin Presidente Movimiento Gremial

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Tom Kirkman es el protagonista de Designated Survivor, serie de drama y política transmitida por Netflix. La trama inicia con un atentado terrorista que terminó con la vida de miles de personas, por lo que Kirkman, secretario de vivienda, debe asumir de un momento a otro la presidencia de los Estados Unidos sin contar con la experiencia política ni el bagaje necesario que se requiere para dicho cargo. Las circunstancias le exigieron a Tom actuar con madurez y responsabilidad. El difícil momento lo obligó a estar a la altura, entendiendo que tenía que asumir las circunstancias y no esperar que las circunstancias lo asumieran a él.

Así como a Kirkman, el Coronavirus ha puesto a prueba a todos los sectores de la sociedad y las respuestas han sido diversas. El personal de salud ha debido extremar esfuerzo y tiempo, demostrando una vocación de servicio inigualable que los hace merecedores de todo nuestro respeto. Las empresas de distintos tamaños se han visto en la obligación de repensar su forma de venta. La televisión y el periodismo han debido reducir los despachos en terreno inventado nuevas formas de comunicar, y así todos los ámbitos que nos rodean.

Pero mientras estos sectores de la sociedad civil colaboran desde su rol realizando cambios que contribuyan, hay un grupo que ha preferido recurrir a una fórmula distinta: la paralización de clases. Si bien para los estudiantes radicalizados la institución del paro es de uso casi tan recurrente como las evaluaciones y clases, esta vez han invertido toda su creatividad y sentido de la innovación para dar con un nuevo formato: el “paro online”.

Las circunstancias para estudiar no son fáciles, eso lo sabemos todos. La complejidad de realizar clases es mayor a la de un semestre normal e incluso puede ser que en algunas casas de estudios las autoridades no estén poniendo el ciento por ciento de su parte. No obstante, la decisión de no hacer nada más que protestar a través de este nuevo mecanismo de paralización no sólo muestra egoísmo e irresponsabilidad, sino que falta de madurez, empatía y disposición al diálogo. Aunque a esta altura no debiese extrañarnos, porque se trata de una actitud que ha sido constante en el tiempo, por lo que sigue siendo preocupante que se sigan fallando con estos errores tan graves a nuestros compañeros, las universidades y a Chile.

La realidad de los universitarios es diversa, sin duda hay quienes justificadamente han suspendido personalmente sus clases en este periodo, sin embargo, el obligar a todos los alumnos a través de la dictadura de una mayoría (la cual muchas veces se sustenta en bajos quórums de votación) parar sus estudios es fallarle a un Chile que nos necesita. El país nos exige, entre otras cosas, seguir formándonos como los profesionales del mañana, como aquellos que teniendo la experiencia de una pandemia a sus espaldas sabrán responder desde sus diferentes disciplinas a momentos tan difíciles como este en el futuro.

Chile exige seriedad, madurez y responsabilidad, y sobre todo, le exige a los universitarios no ser el fruto marchito del árbol cuando debiese ser el más promisorio. Debemos entender que los tiempos que vivimos son difíciles para todos, también para los profesores, para los funcionarios y las universidades en su conjunto. Si nuestra actitud es de una queja irreflexiva, hechas a través de mecanismos entorpecedores, no haremos más que traerles más problemas a aquellas personas que, también viviendo las complicaciones de la cuarentena, están llamadas a darnos respuestas.

Estemos a la altura de los tiempos. Seamos la generación de universitarios que afronta esta cruzada nacional no paralizando, sino que colaborando. Hoy, cuando sólo queda presente la llama inclaudicable de la esperanza, hay quienes vemos en esta situación una nueva oportunidad de seguir trabajando, esta vez también estudiando, por Chile.

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