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Publicado el 31 de enero, 2019

Jorge Acosta: Revolución no es Democrática

Director Ejecutivo Instituto Res Publica Jorge Acosta

No es inocuo que los padrones estén inflados, porque de alguna manera se falta a la justicia electoral y a la rectitud democrática cuando un partido se constituye con 40 mil militantes y en la elección de su directiva participan unos pocos miles.

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Desde su irrupción en la escena política, una de las características más propias del Frente Amplio y casi la totalidad de sus líderes ha sido la supuesta superioridad moral de la que se ufanan. Hemos visto sendos ejemplos de pontificado, desde un autoerigido pedestal cuando se han referido a la transición, a los partidos tradicionales, a la democracia y a la participación política. Y tal como podría suceder en una película, el contraste entre la prédica y la realidad resulta ser tan contundente que resalta de inmediato.

Esta vez, el escenario cinematográfico recayó en el partido más grande de la nueva coalición de extrema izquierda. Fue Revolución Democrática, la formación de Giorgio Jackson -el diputado más votado de Chile- que este fin de semana recién pasado destacó por una elección de directiva nacional cuya participación fue de apenas un 8% de sus militantes. La cifra fue desoladora y triste. Sobre todo si consideramos que varias federaciones de estudiantes universitarios tienen niveles de participación muy superiores a los tres mil y tantos votos que se registraron en la contienda de un partido que cuenta entre sus filas a 10 diputados y 1 senador.

La comparación con el mundo estudiantil es deliberada, porque cada vez son más quienes le sugieren al Frente Amplio que, para tener posibilidades reales de influencia y poder político, debería transitar rápidamente desde lo peor de la política universitaria  a una política profesional y madura. En vez de hacer aquello, pareciera ser que han decidido innovar y adoptar lo peor de la política tradicional y, al mismo tiempo, no replicar sus virtudes. En ese sentido se enmarcó la pelea intestina entre las listas en campaña. Por un lado, la candidata Javiera Parada anunciaba que RD estaba sumida en una crisis muy profunda. Por otro, le respondían por los medios que estaba equivocada y que no era confiable. Los mismos que pregonaban con una nueva forma de hacer política, terminaban luchando en el lodo por el control del partido.

Quizás el Frente Amplio y sus partidos estén experimentando los “dolores de crecimiento” de los adolescentes o tal vez padecimientos más crónicos como sus homólogos españoles de Podemos.

Sería deseable que, a la luz de estos hechos, en estos grupos se decidiera hacer una reflexión detenida de su participación interna, así como de la forma en que verdaderamente deberían enfrentarse las distintas facciones del partido. Es de esperar que se avance a un sinceramiento del padrón de inscritos y que en el futuro la disputa electoral estuviera más centrada en las diferencias políticas que en las características personales de los aspirantes.

Esto es fundamental no sólo para la extrema izquierda, sino que también para todo nuestro sistema político. No es inocuo que los padrones estén inflados, porque de alguna manera se falta a la justicia electoral y a la rectitud democrática cuando un partido se constituye con 40 mil militantes y en la elección de su directiva participan unos pocos miles. Por otro lado, en el contexto de una clase política tan desprestigiada a ojos de la ciudadanía, es un flaco favor a su prestigio que quienes aseguran ingresar a la política para mejorarla terminen cayendo en las prácticas que son reprochables en cualquier sector.

Quizás el Frente Amplio y sus partidos estén experimentando los “dolores de crecimiento” de los adolescentes o tal vez padecimientos más crónicos como sus homólogos españoles de Podemos. Sólo el tiempo nos dirá si son capaces de superarlos o no. La única certeza es que, con tan baja participación y tantas fricciones internas, tal como la historia se ha encargado de demostrar, la Revolución está muy lejos de ser Democrática.

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

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