Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 7 diciembre, 2020

Joaquín García-Huidobro: Éxtasis judicial

Instituto de Filosofía, Universidad de los Andes Joaquín García-Huidobro

Con el cambio de siglo, en Chile ha surgido una generación de jueces que no solo abandonó la tradicional sobriedad de la judicatura republicana, sino que tiene una agenda política (en el mal sentido de la palabra) muy marcada.

Joaquín García-Huidobro Instituto de Filosofía, Universidad de los Andes
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

En la jerga jurídica se llama “supremazo” a un fallo de la Corte Suprema que resulta del todo sorpresivo. Esta semana pareció que habíamos sido testigos de uno bastante insólito. En efecto, el pleno de esa corte dejó sin efecto el llamado de atención que había efectuado la Corte de Apelaciones de Santiago a un grupo de jueces laborales debido a sus declaraciones públicas sobre los sucesos del 18 de octubre. Para entender por qué esta noticia tiene importancia, debemos remontarnos un par de décadas atrás.

Con el cambio de siglo, en Chile ha surgido una generación de jueces que no solo abandonó la tradicional sobriedad de la judicatura republicana, sino que tiene una agenda política (en el mal sentido de la palabra) muy marcada. Entre ellos, los jueces del trabajo ocupan un lugar de privilegio. Cuando se observa su comportamiento, se constata que su tarea va mucho más allá de resolver los casos que se les presentan, puesto que muchos de ellos mantienen una mirada crítica sobre la organización del Poder Judicial y buscan transformarlo desde dentro.

Sin embargo, a nuestros héroes no les basta con ocuparse de la judicatura. El año pasado, a solo seis días del 18 de octubre de 2019, cuando lo que veíamos eran principalmente estaciones de metro quemadas, buses destruidos, supermercados saqueados y una ola de violencia, hicieron una declaración donde adherían “plenamente a las movilizaciones pacíficas” para producir una serie de cambios que ellos propiciaban. Además, realizaban un diagnóstico muy crítico sobre las relaciones entre empresarios y trabajadores, y abogaban por la necesidad de cambios estructurales en el mundo laboral.

No discutiré aquí si lo que señalaban esos jueces corresponde a la realidad. En todo caso, me alegro de no ser empresario, porque me podría muy nervioso si tuviera que llegar en demanda de justicia precisamente ante esos jueces.

Con mucha sabiduría, nuestro legislador tomó medidas para evitar este tipo de situaciones. Así, el artículo 323 del Código Orgánico de Tribunales prohíbe a los jueces “mezclarse en reuniones, manifestaciones u otros actos de carácter político, o efectuar cualquiera actividad de la misma índole dentro del Poder Judicial”. No es muy difícil entender que una función tan delicada como la que llevan a cabo exige de ellos especiales muestras de imparcialidad.

Basta comparar esta disposición con el texto de la “Declaración de los jueces de trabajo de Chile”, suscrita por esos doce magistrados, para darse cuenta de que aquí algo anda mal. Así lo advirtió la Corte de Apelaciones y, tras pedirles que confirmaran su autoría, procedió a amonestarlos en noviembre del año pasado.

¿Cómo entender en este contexto la resolución del pleno de nuestra Corte Suprema? Aparentemente nos encontramos ante una validación de esas peligrosas prácticas de los jueces inferiores: la instancia encargada de poner orden en la judicatura estaría avalando un comportamiento que sienta un pésimo precedente. Si así fuera, eso significaría que los comportamientos adolescentes habrían llegado a nuestro máximo tribunal. Afortunadamente, las cosas no siempre son lo que parecen.

Sucede que la Corte de Apelaciones cometió un error al amonestar a esos subordinados: no instruyó el correspondiente sumario. De este modo, la Corte Suprema se vio enfrentada a un problema difícil de resolver. Si ratificaba el llamado de atención podía violar el debido proceso, que es un pilar de todo nuestro sistema jurídico. Si revocaba la resolución, parecía que justificaba el proceder ilegal de los jueces laborales.

Ante esa disyuntiva, siguió el único camino que parecía posible: como no podía validar una infracción del debido proceso revocó la amonestación. Pero si uno lee su resolución podrá constatar que hay en ella un fuerte tirón de orejas a esos magistrados que actuaron bajo el éxtasis de los sucesos de octubre.

Las palabras de los supremos son claras: “la actuación llevada a cabo por los impugnantes [los jueces del trabajo] colisiona con el principio de prudencia que informa el quehacer judicial, toda vez que, conforme a éste, todo miembro del Poder Judicial debe actuar con diligencia, tino y criterio en las materias en que le corresponda intervenir en razón o con ocasión de sus funciones, cuidando que su ejercicio inspire confianza a la comunidad”. Además, les hace ver que la alusión directa a los empresarios y trabajadores, que son las partes cuyos conflictos deben resolver, tampoco puede ser tildada de prudente.

De esta manera, la Corte trató de cuadrar el círculo. Quizá pudo haber resuelto el asunto de otra manera, pero resulta absolutamente claro que en ningún caso está validando el modo de proceder de unos magistrados que no dan las necesarias garantías de justicia. Además, esos jueces se exceden de los márgenes de su misión, que quizá sea más modesta de lo que ellos pretenden, pero mucho más importante para la paz social.

Con todo, el problema de fondo subsiste: ¿qué pasa con nuestros jueces? ¿Cómo se están formando? Y una pregunta tanto o más incómoda: ¿por qué la idea de dedicar la vida a impartir justicia sólo parece atractiva para la gente de izquierda?

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO
Cerrar mensaje

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO