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Publicado el 26 de diciembre, 2015

¿Jefe? No, coach

Hoy, en la mayoría de las empresas (si no son todas), planifican los rendimientos de las personas linealmente, y solo generan diferencias en sus resultados por factores estacionales externos (Navidad, vacaciones, vuelta a clases etc.).
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Eduardo Bonvallet una vez dijo una frase:

El trabajo de un entrenador… consiste en lograr que el jugador malo, se convierta en un jugador promedio, que el jugador promedio, juegue como uno bueno, y que el jugador bueno, sea extraordinario.

100% de acuerdo.

Hoy, el mundo ya no necesita jefes. Nadie quiere que le digan cómo hacer las cosas.

Todos esperan que le pongan reglas, que le digan que no se puede hacer, que le planteen un objetivo y que lo guíen a lograr ese objetivo.

Ese es el trabajo de los jefes hoy. Por lo tanto, los Jefes hoy son Coachs. Para aquellos que siguen a la antigua, micro gestionando, ahogando a su equipo, amenazándolos, no tienen opción de éxito. La razón es simple. El talento no tolera esa actitud de un coach. Por lo tanto abandona el proyecto.

Con esto no quiero decir que un buen coach no fomente comportamientos ligados a la disciplina que finalmente hará posible el éxito. El tema es que la decisión de seguir o no esa disciplina es del jugador (o trabajador), y la decisión del coach solo se limita a si el jugador sigue o no en el equipo.

Todos sabemos que la disciplina es el punto de partida para ser exitoso en cualquier ámbito de la vida, por lo tanto, dado que no todos son exitosos, de hecho una pequeña minoría lo son, la conducta esperable de la mayoría de las personas es la indisciplina.

Ante esto, acomodamos nuestro esquema de trabajo a aceptar la indisciplina como parte del juego y por ende no seremos exitosos como coachs (no conozco un equipo indisciplinado que haya logrado algo).

Por lo tanto, no hay posibilidad de elegir. Las personas que realmente desean el éxito, quieren disciplina, quieren que los guíen, y ellos son los que formarán los equipos ganadores.

Resuelta esta interrogante, tenemos dos certezas:

1- Debemos reinventar el trabajo de los jefes de equipo a ser buenos coachs.

2- Debemos implementar la disciplina necesaria que nos permita soñar con lograr nuestros objetivos.

Sin embargo, esto en ningún caso garantiza el éxito de un equipo o un proyecto. Para lograr nuestros objetivos, necesitamos progreso y evolución de nuestros equipos.

¿Cómo logramos esto?

Un buen coach sabrá detectar debilidades e irlas trabajando, por lo que, sin lugar a dudas, en una primera etapa el equipo mejorará. En términos futbolísticos, podríamos decir que un buen coach logra que sus equipos tengan resultados de mitad de tabla hacia arriba.

Sin embargo, para romper el molde y generar saltos cuánticos de rendimiento, debemos hacer algo diferente.

¿Qué?

Muy simple. Preparar a nuestro equipo para dar el salto cuántico.

Hoy, en la mayoría de las empresas (si no son todas), planifican los rendimientos de las personas linealmente, y solo generan diferencias en sus resultados por factores estacionales externos (Navidad, vacaciones, vuelta a clases etc.).

Sin embargo, esto provoca estancamiento. Uno no puede pedirle a un equipo que rinda en promedio un X% más que el año anterior. Uno debe preparar a su equipo para que eso suceda.

¿Cómo lo hago? Al igual que las personas que entrenan para realizar un deporte de largo aliento.

Si alguien se está preparando para correr una maratón, todos los días realiza trabajos diferentes, no hay ninguna semana igual a la anterior; no siempre voy aumentando la exigencia, es más, al final disminuye considerablemente, y al final, en la carrera, la persona entrega lo mejor de sí. Luego viene un periodo de reconstrucción, de análisis, y para la próxima maratón el trabajo será diferente al de la primera. Nuevamente se trabajara con diferentes volúmenes e intensidades, con el fin de mejorar y lograr un objetivo.

Esta metodología, si la aplicamos a nuestros equipos, lograremos crecimiento en sus rendimientos de manera sustentable, porque existe un trabajo, una evolución.

Muchas veces hemos visto cómo los rendimientos se disparan después de periodos flojos, esto no es casualidad. Esto es parte del entrenamiento, lo que sucede es que no lo sistematizamos y muchas veces se logra con presión extrema en vez de construirlo.

¿Qué aspectos son claves para poder implementar esta metodología en mi equipo?

1- Diagnóstico: Debemos conocer en detalle las fortalezas y debilidades relevantes para ejercer el cargo de cada integrante de mi equipo.

2- Plan: Debemos consiente y conjuntamente con cada miembro del equipo elaborar un plan, que él se sienta capaz de realizar, y que contenga obligatoriamente diferentes volúmenes de trabajo (Horas Hombre) e intensidad (Objetivos). Por ejemplo, perfectamente en un equipo de ventas puedo una semana pedir la mitad de llamados y reuniones y darles el resto del tiempo libre. La semana siguiente puedo pedirles tal vez el doble por 3 días, y 2 días solo el 30%. Asimismo, puedo pedirles que los resultados en cuanto a los ratios de reuniones para conseguir un cierre sean bajo el promedio en la primera semana, y los 3 días que haremos de intensidad, pedir que el ratio de cierre aumente en un porcentaje mayor.

Este trabajo es clave. Es la única forma de mejorar intensidad y volumen en el largo plazo.

Finalmente, si vemos que una persona de mi equipo no está evolucionando y sigue el plan, hay dos opciones; o nos equivocamos en el plan, o esa persona no reúne las competencias para ejercer ese determinado cargo. Si nuestra evaluación es que erramos en el plan, no debemos tener miedo a retroceder e ir paso a paso. Si el diagnóstico es que la persona no reúne las competencias, debo cambiar al jugador.

Ahora, si mi equipo no está evolucionando, tengo malas noticias. El problema es el Coach.

 

Cristóbal Forno, Gerente General ForexChile.

 

 

FOTO ARCHIVO AGENCIAUNO.

 

 

FOTO:JUAN GONZALEZ/ AGENCIAUNO

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