Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 04 de mayo, 2019

Jeannette von Wolfersdorff: Es hora que los municipios rindan cuentas

Directora del Observatorio del Gasto Fiscal Jeannette Von Wolffesdorff

Es sumamente necesario que la contabilidad deje de ser un ejercicio formalista con reducida utilidad y se transforme en un reflejo real de la gestión del municipio.

Jeannette Von Wolffesdorff Directora del Observatorio del Gasto Fiscal
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Cuando se habla de rendición de cuentas en las comunas, en general se trata de una descripción de hitos anuales contados desde la perspectiva del propio municipio y con escasa vinculación a los datos presupuestarios. Dado que los municipios tampoco tienen el hábito ni la obligación de contactar a los vecinos para recopilar sus necesidades de información frente al gasto municipal, no ajustan contenidos ni formatos de su cuenta pública acorde a ello. En consecuencia, y dado que el concepto requiere que el que rinde cuentas entienda y considere lo que su público requiere, la llamada cuenta pública sencillamente no es una rendición de cuentas.

Separado de las cuentas públicas se maneja el presupuesto municipal. Sus cuentas contables son fijadas a través del Decreto de Ley 854, con el objetivo de registrar y transparentar los resultados financieros de la gestión municipal de forma comparable. Lamentablemente, la utilidad del presupuesto municipal también es limitada. Quizás su mayor falencia es que registra el gasto municipal principalmente según “inputs”, es decir, cuentas que explican lo que el municipio requiere para hacer su gestión, como, por ejemplo, “gasto en personal”, “gasto en bienes y servicios de consumo” o “inversión”. Aparte de estos registros, solo agrupa el gasto en grandes áreas, como: Educación, Salud, Gestión Interna, Servicios a la Comunidad, y Programas sociales, culturales y recreacionales.

En otras palabras, el gasto municipal no se registra según áreas de interés actual de los ciudadanos -o de los propios municipios para llevar delante de mejor manera su gestión-. Por ejemplo, no se gestiona y publica el gasto en “seguridad ciudadana”, “desarrollo productivo”, “conservación del medioambiente”, “adultos mayores” o “infancia”. Solo los municipios con mayores recursos podrían crear una contabilidad paralela a la contabilidad oficial, para así llevar un registro continuo de sus gastos en estas áreas -u otras que son de su interés específico-.

Como Observatorio del Gasto Fiscal, desde la sociedad civil creemos que ya es sumamente necesario que la contabilidad deje de ser un ejercicio formalista con reducida utilidad y se transforme en un reflejo real de la gestión del municipio. El objetivo debería ser que la contabilidad sea más útil para la propia gestión interna del municipio, y para la ciudadanía vía una rendición de cuentas más efectiva. Para ello, el presupuesto debería dejar atrás el rígido clasificador presupuestario, vigente desde el 2007, para permitir expresar el gasto en “cost centers”, es decir, subáreas del presupuesto municipal con objetivos específicos, y un seguimiento especial. Lograr ello ni siquiera requeriría cambiar el clasificador presupuestario actual, ni gestionar una nueva ley.

Consideramos que la Contraloría General de la República podría, bajo la normativa actual, simplemente crear nuevas áreas de gestión, que deberían acordarse con los municipios y con los vecinos interesados en la rendición de cuentas municipal.

A continuación, cabe preguntarse, ¿cuánto servirá saber el gasto a nivel municipal para un área de interés, sin saber qué objetivos tenía, y cuál desempeño obtuvo? Por ello consideramos importante impulsar la creación de un set de indicadores de desempeño, para dar cuenta qué resultados se hayan logrado con los fondos municipales. No basta que un municipio indique que ha gastado una cierta parte de su presupuesto para actividades con adultos mayores, por ejemplo. Debería estar claro -ex ante- cuáles son los objetivos principales de este gasto y después debiese rendirse cuenta de forma medible en qué porcentaje el municipio logró cumplir sus respectivas metas.

De esta manera, no solo se entendería de mejor forma la gestión de una comuna, sino se podría comparar también la gestión de todas comunas a lo largo del país, para facilitar un mayor foco en la eficacia y eficiencia de los fondos municipales.

Lo que requeriría este enfoque, sería un trabajo serio en materia calidad de datos. Debería también considerarse la obligación de realizar auditorías financieras -de forma anual- en todas las cuentas municipales, incluyendo a las corporaciones municipales. El objetivo aquí debería ser evitar imputaciones erróneas, así como aumentar la calidad de la contabilidad municipal, y disminuir los riesgos de eventuales fraudes.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: