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Publicado el 22 de octubre, 2019

Jaime Riquelme: La pirámide invertida y la rebelión de las masas

Académico U. Finis Terrae y U. de Chile Jaime Riquelme

La rebelión de las masas que está aconteciendo en Chile es una muestra de lo fallido del modelo social y es el fundamento para fortalecer a la persona en su interacción con el Estado y el mercado. Un Estado facilitador que no genera dependencia, un mercado competitivo, pero igualmente colaborativo y una persona autónoma que cuenta con las herramientas intelectuales y emocionales para alcanzar la auto realización, sin que sea determinante su origen socioeconómico, es esencial para revertir la pirámide.

Jaime Riquelme Académico U. Finis Terrae y U. de Chile
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El estallido social que estamos viviendo en Chile es un evidente reflejo del agotamiento del modelo. ¿Del modelo económico? En mi opinión, del modelo social que es el sustrato del modelo económico y la causa de que éste no haya logrado el nivel de desarrollo que todos esperamos. Las reconocidas fallas de este modelo económico, como la concentración de la riqueza, la corrupción de los políticos y de las cúpulas uniformadas, el aumento del costo de vida y la degradación del medio ambiente son el producto de una estructura y cultura basada en la autoridad que nos tiene sumidos en un camino al desarrollo económico incompleto y poco equitativo y en una sociedad segmentada, clasista, éticamente disminuida, frustrada y pesimista que no valora lo positivo de lo que se ha logrado en estos años de democracia.

Chile es un país cuya sociedad está basada fuertemente en la autoridad. Este concepto, que etimológicamente significa “el que sabe”, y el que no es autoridad entonces “no sabe”, es el principal articulador de las cualidades, relaciones y decisiones de las personas y las organizaciones en nuestro país. El problema es que la creciente complejidad tecnológica y jurídica, el cambio permanente y la incertidumbre hacen que sea cada vez más difícil para la autoridad comprender y solucionar los problemas relevantes de la sociedad; y eso se ha demostrado claramente estos últimos días en el país. Hoy el conocimiento está distribuido y la autoridad necesita más que nunca dialogar con quienes quieren colaborar en comprender la complejidad. Algunos ejemplos de lo fallido de esta verticalidad son el Transantiago, el conflicto en la Araucanía, la gestión territorial del agua, los medidores de electricidad, las alzas en consumos básicos, las horas laborales y, como la guinda de la torta, el alza por ley del pasaje del Metro de Santiago. La autoridad, y cuando digo autoridad me refiero a todos quienes lo somos en algún momento, ya no logra comprender la complejidad de los problemas y por tanto necesitamos avanzar hacia estructuras de poder horizontal que favorezcan el diálogo y la actuación armonizada de grupos humanos en todos los ámbitos sociales, políticos y económicos. Esta horizontalidad ha sido una clave en los países más desarrollados, equitativos e innovadores del mundo.

El modelo de sociedad basado en la autoridad es la causa inicial del estallido social que acontece en nuestro país doscientos años después y los líderes de izquierdas y derechas aún ni lo sospechan. El verdadero problema de nuestra sociedad no tiene relación con el tamaño de lo público ni con la cantidad de impuestos, discusiones importantes, pero aun superficiales, sino con el rol que asumen el Estado, el mercado y la persona en sus interacciones como principales actores del contrato social. La pirámide invertida (ver figura) es, en mi opinión, la mejor analogía para representar esta falla del modelo social. La estrategia país de Chile, implícita por lo demás, es un conjunto de elecciones que hasta el presente ha configurado un Estado protector como principal actor de lo público, que genera dependencia en la persona a cambio de votos; y un mercado competitivo, como principal actor de lo privado, que ofrece libertad so riesgo de abusos. Ambos actores están en la parte alta de la pirámide. Abajo, como objeto y no sujeto, está la persona que es obediente e incapaz de crearse aquellas oportunidades que el Estado y el mercado no ofrecen en la cuantía necesaria. La persona está sometida al poder del Estado y del mercado y mientras esa configuración se mantenga la injusticia social seguirá siendo la característica de nuestra sociedad.

Figura: La pirámide invertida.*

La rebelión de las masas que está aconteciendo en Chile es una muestra de lo fallido del modelo social y es el fundamento para fortalecer a la persona en su interacción con el Estado y el mercado. Un Estado facilitador que no genera dependencia, un mercado competitivo, pero igualmente colaborativo y una persona autónoma que cuenta con las herramientas intelectuales y emocionales para alcanzar la auto realización, sin que sea determinante su origen socioeconómico, es esencial para revertir la pirámide. La educación, basada en una formación integral de la persona, y las costumbres sociales, basadas en la autonomía, el respeto y la colaboración, como nuevos valores del contrato social, son en mi opinión el factor clave para una transformación cultural desde la verticalidad hacia la horizontalidad que hará posible que Chile alcance el desarrollo económico y social que tanto anhelamos.

*Figura original del libro Estrategia País de la autoridad al liderazgo, de los autores Riquelme, Cobo y Gallardo, 2019. Disponible en https://issuu.com/estrategia_pais/docs/estrategia-pais-v05

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