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Publicado el 28 de octubre, 2018

Jaime Jankelevich: Reflexiones indispensables sobre Aula Segura

Consultor de empresas Jaime Jankelevich
Irracional es que se pretenda soslayar la gravedad de los actos violentos, intentando justificarlos con las posibles causas de origen familiar o social que podrían arrastrar esos jóvenes. Sin menospreciar los problemas que traen consigo desde sus hogares, es falso e incluso ofensivo insinuar que provenir de un ambiente socialmente complejo sea sinónimo de comportamiento violento.
Jaime Jankelevich Consultor de empresas
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La profesora rociada con bencina entra a la sala a impartir su clase y se encuentra en primera fila con su agresor, quien la mira desafiante, como diciéndole ‘acá estoy y lo volvería a hacer, total, puedo permanecer en clases sin que me pueda tocar’.  ¿Es irracional pretender que esto no siga ocurriendo?

 

El carabinero que recibe una bomba molotov de parte de un “estudiante” y se comienza a quemar, o aquel que es agredido a mansalva por parte de alumnos de colegio, no pueden reaccionar porque les costaría la baja institucional, mientras los agresores seguirían impunes. ¿Es esto racional?

 

En lo que va del año, se han registrado 500 ataques con bombas molotov a Carabineros en incidentes protagonizados por estudiantes de liceos de Santiago y 96 alumnos han sido detenidos por portar dichos elementos. ¿Acaso es irracional enfrentar esto con decisión y obligar a los responsables a hacerse cargo de las consecuencias de sus actos?

 

¿Acaso no es ese mismo “estudiante” el primero en negarse a ser educado, al realizar dichas acciones en lugar de asistir a clases?

 

Se intenta convencernos de que la ley no soluciona el problema de fondo, porque no se cuestiona qué le habrá pasado a ese niño para actuar así. También se nos pretende convencer de que al expulsar a quien comete actos de violencia extrema se le estaría negando su derecho a ser educado. ¿Pero acaso no es ese mismo “estudiante” el primero en negarse a ser educado, al realizar dichas acciones en lugar de asistir a clases?

 

Irracional estimo yo es que se pretenda soslayar la gravedad de los actos violentos, intentando justificarlos con las posibles causas de origen familiar o social que podrían arrastrar esos jóvenes. Sin menospreciar los problemas que traen consigo desde sus hogares, es falso e incluso ofensivo insinuar que provenir de un ambiente socialmente complejo sea sinónimo de comportamiento violento. Esto es fácilmente refutable con solo observar la realidad de esos mismos colegios donde la mayoría es respetuosa y quiere estudiar.

 

Pero las críticas continúan. Los más radicales consideran que el proyecto Aula Segura es poco democrático y obedece a una derecha cavernaria. Pregúntese usted qué tiene de democrático rociar con bencina a un docente o a cualquier integrante de una comunidad escolar, que en cualquier momento se podría quemar gravemente de saltar una chispa. Qué tiene de democrático incendiar el colegio donde se supone van a estudiar y ser educados. Qué tiene de democrático lanzarle una bomba molotov a un carabinero y ver como se empieza a quemar. Que tiene de democrático patear a mansalva a un Carabinero en la cabeza. ¿No es esto lo cavernario?

 

Aunque en el Senado se llegó a un feliz acuerdo, falta el trámite en la Cámara de Diputados para su aprobación, y ya la diputada Girardi, quien preside la Comisión de Educación, señaló que se le introducirán modificaciones porque, recalcó, se está hablando de educación y no de cárceles ni de jaulas seguras. Ojalá la racionalidad prime y este proyecto sea aprobado sin sesgos ideológicos y sanamente consensuado, como ya ocurrió en el Senado. Es lo que la gran mayoría del país demanda y espera.

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

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