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Publicado el 08 de septiembre, 2019

Jaime Jankelevich: Que Chile se joda, ¡qué importa!

Consultor de empresas Jaime Jankelevich

La aprobación el martes del proyecto de las 40 horas laborales del PC contó con los votos de la DC. La acusación contra la ministra Cubillos presentada el jueves, también. Lo triste es que se sumaron al libelo solo para resguardar sus intereses electorales, porque sin pacto con la izquierda, sufrirían un descalabro el 2020.

Jaime Jankelevich Consultor de empresas
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La DC, al votar favorablemente en la Cámara el proyecto de reforma tributaria del gobierno, sufrió severos ataques por parte de la izquierda, que dio por quebrada la relación con el partido.

El PC, aprovechando hábilmente esa división, sacó del sombrero el proyecto de las 40 horas presentado el 2017, con lo cual arrinconó a la DC, pues la dejó enfrentada al dilema de decidir por el bien de Chile, votando en contra de la iniciativa, o unirse a la izquierda, aportando sus votos, para que el proyecto se aprobara. Como se sabe, la DC optó por lo segundo, aun reconociendo que el proyecto es malo para Chile, porque calculó que, si hubiera votado en contra, habría quedado aislada y tendría que competir en las elecciones del 2020 sin pacto electoral con la izquierda. Como no estuvieron dispuestos a asumir el riesgo de sufrir una derrota aplastante, votaron favoreciendo sus intereses electorales, pero no los del país.

No contentos con adherir a dicho proyecto, también aprobaron presentar, salvo honrosas excepciones, la espuria acusación constitucional del PS contra la ministra Cubillos, que fuera ingresada el jueves en la Cámara. Esta acusación no tiene ningún fundamento jurídico. Simplemente al PS le molesta que Marcela Cubillos se haya comunicado con los apoderados y cuente con su apoyo; le molesta que haya aprobado la ley Aula Segura; el que haya intentado recuperar el mérito en la postulación a los colegios. Le molesta, además, porque podría ser una amenaza al incumbente Carlos Montes, de presentarse al Senado. Entonces, intentan destituirla para que no pueda ejercer función pública por 5 años.

Ante este escenario, Chile Vamos llama a la DC a actuar con responsabilidad, rechazando la acusación. Razones tienen para pensar que aún quedan DC con sentido país, pues se conocen tres nombres que no se prestaron para esta maniobra. Pero el jefe de bancada sí la suscribió, entonces no hay nada seguro.

Lo que sí queda claro es que, en una semana, la izquierda montó dos operaciones políticas de envergadura que nada positivo le aportan al país, pero que les permitió cumplir un doble objetivo: alejar a la DC de sus posturas moderadas apoyando iniciativas del ejecutivo, y entrampar al gobierno con el proyecto de las 40 horas y con la acusación constitucional, distrayéndolo y entorpeciéndolo en su tarea de gobernar, para seguramente después argüir que no cumple con sus promesas.

Falta más de un año para las elecciones de gobernadores, alcaldes y concejales. Que la DC y la izquierda privilegien sus intereses electorales sobre el bien del país merece el mayor de los rechazos, porque no fueron elegidos para servirse de él, sino que para servirlo. Lamentablemente, en esta semana hemos comprobado que, para ellos, Chile no está primero. Que Chile se joda, ¡qué importa!

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