La tarea que espera al nuevo gobierno, dadas las altísimas expectativas que generó en la población, no será en absoluto fácil, por lo que los nombramientos ministeriales serán claves para visualizar cómo se gobernará el país en los próximos años, especialmente quiénes dirigirán Interior y Hacienda.

Lo que se puede observar es que Hacienda es un dolor de cabeza para Boric, dado que en su coalición no hay economistas con la experiencia y el nivel que se requiere para manejar las finanzas públicas, en tiempos en que los recursos serán escasos y el crecimiento fluctuará, según proyecciones del Banco Central, entre 1.5% a 2.5% en 2022 y entre 0.0% a 1.0% en 2023. Y la inversión, expresada en términos de Formación Bruta de Capital Fijo, se proyecta en -2.2% en 2022 y 0% en 2023. Si a esto le sumamos alta inflación y los US$ 80.000MM que se le inyectaron a la economía vía retiros de las AFP más el IFE, el ILE y otras ayudas económicas -pero que ya no estarán disponibles- la situación fiscal requerirá de un manejo finísimo de ajuste frente a la nueva realidad, lo que podría causar grandes frustraciones en la población, dadas las múltiples promesas que se hicieron durante la campaña.

La alternativa para resolver quién llegará a Hacienda sería recurrir a economistas experimentados de la ex Concertación, pero, de hacerlo, Boric y su coalición estarían renegando de las muchas cosas que anteriormente criticaron, rechazaron y denostaron. No olvidemos que cuando el PS quiso participar con Paula Narváez en la primaria con el PC y el FA, le cerraron la puerta en las narices. Así las cosas, sus opciones para contar con un ministro de Hacienda respetado nacional e internacionalmente hasta ahora son una incógnita, aunque ya Boric inició conversaciones con Álvaro Elizalde, que podrían derivar en el ingreso del PS al gobierno.

La otra gran disyuntiva que tiene Boric es a quién nombrar en Interior, muy particularmente porque tendrá que enfrentar el terrorismo en la Araucanía. Gabriel Boric, el diputado, votó hace muy poco en contra de la extensión del Estado de Excepción Constitucional en la Macrozona Sur al no estar de acuerdo con la “militarización” del conflicto, señalando que la solución era dialogar. Me pregunto si aún creerá posible solucionar el conflicto dialogando, cuando ya fue advertido de lo contrario por el Grupo Radicalizado Resistencia Mapuche Lavkenche en su comunicado del miércoles recién pasado: “La lucha no parará. Ni con Piñera ni con Boric”. Es el mismo grupo que se adjudicó un gravísimo atentado donde quemaron 31 viviendas en la ribera del lago Lanalhue, en Contulmo, Bío Bío.

Y no solo eso, también el miércoles, en Lumaco, encapuchados le dispararon a un avión cisterna que combatía un incendio forestal en la Araucanía, con la intención de evitar que extinguiera el fuego. Por último, Héctor Llaitul, vocero de la CAM, difundió un mensaje en que le advirtió al Presidente electo que “seguirán en la senda de la autonomía revolucionaria”.

Y si además le toca reprimir actos vandálicos como los del 18-O, ¿habrá alguien del FA o el PC dispuesto a hacerlo?

Dos cargos claves, dos ministerios donde se necesita experiencia, nervios de acero, muñeca política y coraje para enfrentar situaciones tan complejas como las expresadas en estas líneas. Quienes resulten los elegidos resolverán uno de los misterios que rodean al próximo gobierno: si quien asume el 11 de marzo próximo será el Gabriel Boric de primera vuelta o el candidato del balotaje.

Mientras eso se dilucida, solo nos queda desearle al nuevo Presidente que tenga éxito en su gestión, por el bien de Chile y de todos quienes queremos profundamente nuestra Patria.

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