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Publicado el 22 noviembre, 2020

Jaime Jankelevich: Los invito a reflexionar sobre Chile

Consultor de empresas Jaime Jankelevich

Después de 13 meses en crisis, partiendo con la del 18-O del año pasado que se extendió hasta que comenzó la pandemia, y continuando con la generada por el SARS-CoV-2 a partir de marzo, vale la pena detenernos, mirar hacia atrás, pensar qué lecciones se pueden sacar y reflexionar sobre qué nos está pasando, para entender la seriedad de lo que está en juego.

Jaime Jankelevich Consultor de empresas
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Cuando los militares asumen el poder el 11 de septiembre de 1973, Chile estaba destruido, no solo económicamente, sino que -más grave aún- en su tejido social, pues la polarización que se generó en esos años nos llevó a mirarnos como enemigos irreconciliables entre nosotros y nos tuvo al borde de vivir la tragedia de una guerra civil.

Felizmente aquello no ocurrió y nos pusimos manos a la obra a reconstruir el país entre todos. Esa tarea fue dura, llena de dificultades de todo tipo, desde la imposibilidad inicial de acceder a los mercados internacionales de crédito hasta el inminente peligro de una guerra declarada, que una tormenta y la intervención de SS Juan Pablo II logró milagrosamente detener. A pesar de esas y otras graves crisis, poco a poco, paso a paso, fue naciendo una mística impresionante en la población, acerca de nuestra capacidad de sacar al país adelante.

De pronto dejamos de ser los chilenitos, como nos tildaban los argentinos, y pasamos a ser los jaguares de América Latina, porque nos sentíamos capaces de cualquier logro y la revolución silenciosa que nos expuso Joaquín Lavín en su libro homónimo fue una prueba de aquello. Abrimos nuestra economía al mundo y de ser meros extractores de cobre, nos diversificamos, creando nuevas industrias cuyos productos fueron y son ampliamente aceptados en el mundo, como los salmones, pollos, cerdos, berries, cerezas, uvas, vinos de alta gama, flores, nueces, servicios profesionales, tecnología y un largo etcétera. Se derrotó la desnutrición infantil y se retornó a la democracia.

Y a partir de 1989, y durante 30 años de desarrollo sostenido, se lograron avances extraordinarios en materias sociales, económicas, políticas, educacionales, sanitarias y de salud, en reputación internacional. Entramos a la OECD, firmamos TLC, aumentó la esperanza de vida, mejoró nuestra infraestructura, un millón de jóvenes ingresaron a la universidad y alcanzamos muchos otros notables avances socio-económicos. Todo esto fue posible gracias a la política de los acuerdos, donde primó el interés de Chile sobre todas las cosas; al empuje empresarial, que con su creatividad y espíritu innovador cambiaron el rostro del país, y a la voluntad de millones de chilenos que decidimos sumarnos a este gran esfuerzo de convertirnos en una nación desarrollada.

¿Y ahora nos quieren convencer que todo lo obrado es sinónimo de abusos? ¿Que todo el esfuerzo generacional por levantar el país desde las cenizas hasta convertirlo en lo que estábamos antes del 18-O no sirvió de nada? ¿Que hay que hacer borrón y cuenta nueva para implantar un sistema cuya ideología es uno de los más rotundos fracasos de la historia contemporánea? ¿Que la Constitución es la causa de todos los males, y una nueva convertirá Chile en la isla de la fantasía?

Es hora de reaccionar y no dejarnos amedrentar por la violencia física o verbal de quienes reniegan de todo lo obrado y pretenden arrasar con el sistema que tanto progreso nos ha permitido alcanzar. Es hora que todas las fuerzas moderadas que están a la gira, en una verdadera diáspora institucional, se unan a las organizadas, para que juntos nos permitan elegir convencionales dispuestos a dialogar civilizadamente y en paz, a fin de  evitar que la nueva Constitución termine siendo un constructo presuntamente idealista, que no nos llevará a ninguna parte sino a un fracaso anunciado.

Lo que está en juego son los próximos 30 años. Si no tomamos conciencia de ello, lo lamentarán nuestros hijos y nietos.

  1. Manuel Rojas Asenjo dice:

    Esta difícil lograr la unidad, creo conveniente mistar al 73 donde lo logramos uniendo la derecha el centro y la centroizquierda, eso si, había líderes, Aylwin, Jarpa, Freí, Bulnes, hoy aún no aparecen pero tengo fe en que luego se asomará uno, te felicito Jaime por tus brillantes comentarios

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