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Publicado el 19 de mayo, 2019

Jaime Jankelevich: La mediocridad visitó el Congreso

Consultor de empresas Jaime Jankelevich

En la semana que termina, el Congreso rechazó la idea de legislar el proyecto de Admisión Justa, y a pesar de que en la Sala la reforma de las pensiones logró sortear el rechazo original en la comisión, queda un resabio de preocupación ante el bajo nivel exhibido por varios parlamentarios, lo que llama a la reflexión.

Jaime Jankelevich Consultor de empresas
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Para una diputada de la oposición, miembro de la comisión de Educación, haber aprobado legislar el proyecto de Admisión Justa habría sido equivalente a imponer el sistema de apartheid que existió en Sudáfrica, porque si en dicho país el mérito era ser blanco, acá lo sería tener buenas notas.

Como no sentir una profunda preocupación ante tal declaración. Lo mínimo que uno espera de un legislador es que tenga un nivel básico de conocimientos, que le permita al menos entender los proyectos sobre los cuales se tiene que pronunciar. Pero cuando se llega al límite de comparar un sistema racista como el que imperó en Sudáfrica, con permitir que se premie el mérito académico para ingresar a un colegio, quiere decir que estamos frente a una persona cuyo grado de ignorancia es tan profundo, que ni siquiera siente vergüenza de expresar algo así. 

Y el jueves, cuando se debatió en la sala sobre la idea de legislar el proyecto de pensiones, los parlamentarios de izquierda, léase PS, PPD, PC y FA se presentaron en la sesión con un cartelito ante las cámaras que decía NO + AFP, como si ese fuera el tema del día. Y los 64 que votaron en contra de legislar, incluyendo algunos DC, lo hicieron en clave electoral, para la galería, que aplaudía fuertemente a todos quienes proclamaron que votarían en contra y trataban de cobardes a quienes lo hacían favorablemente.

El Diputado Jackson, haciendo gala de un alto nivel intelectual, ilustró lo que para él era el proyecto, comparándolo con un sándwich de palta del estadio, preguntándole a la galería si habían comprado y comido uno de esos que chorrean palta por los bordes, pero que en el centro el pan está seco, sin nada para comer.

Otro brillante ejemplo, el del diputado Soto, quién agitando un billete de $10.000 calificaba de miserable la propuesta del gobierno. Y una honorable diputada declaró que el propósito por el que ella llegó al Congreso era para terminar con las AFP. Pero si se llegó al delirio de expresar que el sistema está quebrado. Y no olvidemos que la sesión era para aprobar o rechazar la idea de legislar y nada más.

Es triste e inquietante comprobar la mediocridad argumental demostrada por muchos de los que votaron por no legislar, a la vez que genera preocupación el grado de resentimiento exhibido por algunos parlamentarios en sus intervenciones, utilizando argumentos propios de la guerra fría, carentes de todo rigor factual y destinados solo a sostener a como diera lugar, su rechazo a la iniciativa.

Los que sí aportaron al debate fueron aquellos miembros de la oposición que cruzaron el Rubicón y votaron a favor de legislar, con lo que el proyecto renació y continuará su trámite constitucional.

La lección que nos deja esta semana, es que dada la importancia que el poder legislativo tiene en los destinos del país, deberíamos presionar para que se revisen los requisitos a cumplir para poder acceder a un cargo de representación, porque sin duda hoy tenemos parlamentarios que están absolutamente al debe con la preparación que se requiere para legislar.

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