Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 24 de marzo, 2019

Jaime Jankelevich: ¡Indefensos!

Consultor de empresas Jaime Jankelevich

En este mismo espacio, el domingo pasado me referí a la necesidad de no darle más ventajas a la delincuencia. Y paradójicamente, 48 horas después, un miembro de mi familia más cercana sufrió un portonazo en manos de cuatro delincuentes armados, los que con inusitada violencia física y verbal se llevaron su camioneta y sus efectos personales.

Jaime Jankelevich Consultor de empresas
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

El 19 de marzo, día en que esto ocurrió, hubo 24 portonazos en Santiago. Y dos días después conocimos el brutal ataque que sufrió una mujer embarazada de seis meses, a quien los delincuentes golpearon en el abdomen. Sólo en la comuna de Vitacura, donde vivo, han ocurrido cuatro portonazos en menos de un mes. En uno de ellos, la víctima fue amenazada con una pistola en la cabeza, tirada en el suelo, para robarle su auto.

De lo que estamos siendo no solo testigos, sino víctimas directas, es que la delincuencia hace lo que quiere, donde quiere y cuando quiere, con una alta dosis de impunidad, como lo demuestra el hecho que haya solo tres detenidos por los delitos de este tipo ocurridos en 2018 en el sector Oriente. Esta realidad delictual está resultando intolerable. La inseguridad que enfrentamos en calles y autopistas ante la posibilidad de ser víctimas de una encerrona, o a la entrada de casas y edificios de ser atacados por individuos armados que salen de la nada, es cada día mayor. Las recomendaciones de la policía de practicar seguridad activa, cambiando las rutinas de circulación o estar siempre observando si somos o no seguidos, nos señala que, si bien todos debemos colaborar en nuestra seguridad, no puede ser que la misma solo esté en nuestras manos.

El que está fallando miserablemente es el Estado, pues es el responsable de brindarnos seguridad.

Lo indignante de todo esto es que son personas inocentes las que están pagando el precio más alto, puesto que un asalto con violencia como un portonazo genera a las víctimas más que una pérdida material: más grave aún, les arrebata por un tiempo largo la normalidad de sus vidas, dadas las secuelas psicológicas derivadas del trauma que significa enfrentar a individuos altamente violentos, dispuestos a todo, que llegan incluso a amenazar sus vidas.

Y lo que aquí está fallando miserablemente es el Estado, pues es el responsable de brindarnos seguridad y como dice la Constitución, de asegurar el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona”. Es el Estado el que tiene el monopolio de las armas y de la fuerza, cedido por nosotros en el pacto social. ¿Y qué está haciendo el Estado con nuestros impuestos, para cumplir con su mandato constitucional en este tema?  Lo cierto es que poco o nada.

Es hora de que todo el aparataje del Estado asuma su responsabilidad de brindarnos seguridad y que en lugar de echarse la culpa unos con otros por el rotundo fracaso para controlar a los delincuentes.

Lo que sucede es lo siguiente: Carabineros se queja que los delincuentes que logran capturar salen libres al poco tiempo por obra y gracia de la justicia garantista. Y los jueces garantistas dicen que ellos solo aplican la ley. Y los legisladores no hacen nada por cambiarlas. Y la Fiscalía tiene un bajísimo éxito en la persecución de estos delitos.  Y si el gobierno pretende aumentar las atribuciones de la policía, desde la izquierda ponen el grito en el cielo. La guinda de la torta es que si Carabineros reprime a un delincuente mediante el uso de la fuerza, les podría costar su trabajo e incluso podrían verse encarcelados, por intervención del INDH, con lo cual no tienen ningún incentivo para arriesgar ni su trabajo ni sus vidas. Al preguntarle a funcionarios policiales hasta cuándo tendremos que soportar esta realidad, la respuesta fue un encogerse de hombros.

Frente a esta realidad, es hora de que todo el aparataje del Estado asuma su responsabilidad de brindarnos seguridad y que en lugar de echarse la culpa unos con otros por el rotundo fracaso para controlar a los delincuentes, implementen todas las soluciones que sean necesarias que nos permitan vivir en paz, sin amenazas ni temores, como hoy está ocurriendo en miles de hogares. Nuestra indefensión ante la delincuencia no da para más. Esto se debe parar.

 FOTO: RUBEN ZAMORA/AGENCIA UNO

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más