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Publicado el 28 de abril, 2019

Jaime Jankelevich: Hoy fue un Cardenal, mañana puede ser Ud.

Consultor de empresas Jaime Jankelevich

Soy un ferviente partidario de la libertad de prensa y de la sagrada libertad de difusión, pero estimo fundamental que estas libertades estén enmarcadas por la ética periodística. Me pregunto, ¿será ético dar a conocer una filtración de un interrogatorio en una Fiscalía, a sabiendas que ese acto en sí es un delito?

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La publicación de las declaraciones del Cardenal Errázuriz en la sección Reportajes de La Tercera del domingo 21 de abril, constituyen, en jerga mediática, un golpe periodístico. Me imagino que se habrán felicitado por la primicia y quizás les aumentó la lectoría. Pero, ¿merece cualquier imputado ser sometido al arbitrio público de esta manera, cuando la investigación judicial es secreta y aún está en curso?

Sin entrar a opinar sobre el contenido mismo de las declaraciones del Cardenal ante el Fiscal Escobar, me quiero referir al fondo de este tema, es decir, al hecho que se hayan filtrado a un medio de prensa declaraciones realizadas a un persecutor, en un proceso investigativo que es secreto, que aún no termina, y éstas se hayan hecho públicas.

Al filtrarse a la prensa las respuestas del Cardenal, se le sometió sin defensa posible a juicio en el tribunal popular de las redes sociales.

Lo grave de esta situación, a mi parecer, es que se trata de un delito que está contemplado en la ley. Y más allá de ser un delito, una filtración como esta corrompe todo el sistema, pues pone en duda la imparcialidad de la justicia, borra de una plumada aquello del debido proceso, y pone un manto de duda sobre el Estado de Derecho en Chile. Y cómo no pensar así, si al filtrarse a la prensa las respuestas del Cardenal, se le sometió sin defensa posible a juicio en el tribunal popular de las redes sociales, desde donde no se hizo esperar una petición de cárcel para él, que fue ampliamente divulgada por los noticieros de televisión.

No estoy defendiendo ni las actuaciones de Monseñor, ni sus respuestas al Fiscal. Lo que sí estoy defendiendo, como lo haría por cualquier persona en iguales circunstancias, es el derecho que tiene a un debido proceso, a presentar sus descargos ante una justicia imparcial, a que sus declaraciones se mantengan debidamente resguardadas por el secreto mismo de la investigación y a no ser sometido al escarnio anónimo y oprobio público que surge de las redes sociales.

¿Será ético dar a conocer una filtración de un interrogatorio en una Fiscalía, a sabiendas que ese acto en sí es un delito? ¿Se puede considerar noticia una declaración de un imputado, la cual forma parte de un proceso investigativo secreto y que aún está en curso?

Y también estimo necesario preguntarnos por el rol de los medios. Soy un ferviente partidario de la libertad de prensa y de la sagrada libertad de difusión, pero estimo fundamental que estas libertades estén enmarcadas por la ética periodística. Me pregunto, ¿será ético dar a conocer una filtración de un interrogatorio en una Fiscalía, a sabiendas que ese acto en sí es un delito? ¿Se puede considerar noticia una declaración de un imputado, la cual forma parte de un proceso investigativo secreto y que aún está en curso? ¿Acaso no debiera un medio evitar convertirse en instrumento de un acto delictual, como lo es una filtración de una investigación en una fiscalía, y abstenerse de publicar lo que se supone se hizo en secreto y bajo el rigor de un debido proceso?

Con esta filtración, ya se cuentan diez casos similares, sin que hasta el momento haya responsables identificados, ni sanciones o consecuencias por dichos actos. Es nuestro deber como ciudadanos, exigir a través de todos los medios que tengamos disponibles, que se termine esta indigna práctica. Hoy fue un Cardenal, mañana podría ser Ud. estimado lector o lectora, quien se vea envuelto gratuitamente en una trama similar, que nadie sabe de dónde surge, ni a quien favorece, pero sí está claro que perjudica la fe pública y la credibilidad en una ya cuestionada justicia.

FOTO:SEBASTIAN BROGCA/AGENCIAUNO

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