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Publicado el 17 de marzo, 2019

Jaime Jankelevich: Basta de ventajas para la delincuencia

Consultor de empresas Jaime Jankelevich

El rechazo inmediato de la oposición al proyecto del gobierno de aumentar las atribuciones de la policía para combatir la delincuencia, permitiendo el control de identidad a mayores de 14 años, resulta paradójico e inentendible ante la gravedad del flagelo delictual que nos afecta actualmente en el país.

Jaime Jankelevich Consultor de empresas
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Hace pocos días, un ingeniero de nuestra empresa fue una víctima más de los portonazos que impunemente ocurren a diario. Lo dramático es que a cuatro de los diez que escuchábamos el relato de su traumática experiencia les han robado sus autos. Y siete de los diez ahí presentes hemos sido víctimas de la delincuencia en diversas oportunidades, e incluso sufrimos un asalto de noche a nuestras oficinas.

Para los delincuentes, costo cero. Actuaron con absoluta impunidad, pues nunca se hizo un esfuerzo por encontrarlos, obviamente nunca se logró identificarlos, y las consecuencias no solo materiales que estos hechos generan las tienen que injustamente asumir sus víctimas, lo que lamentablemente está siendo pan de cada día para muchos compatriotas que sufren la pesadilla de vivir este tipo de experiencias.

Ahora que el gobierno quiere incrementar las atribuciones de Carabineros para que pueda hacer control de identidad a mayores de 14 años e incluso registrar mochilas y autos cuando lo estime necesario, surgieron ya vociferantes opiniones oponiéndose al proyecto. Que esto es una política clasista; que es populismo; que la policía no está preparada para esto; que estudios indican que la medida no sirve, etc. ¡Pero si está comprobado hasta el cansancio que la delincuencia usa a menores para cometer sus fechorías!

¿Por qué, entonces, no permitirle a la policía intentar prevenir? Poder registrar autos y/o mochilas cuando corresponda es indispensable para evitar fallos como el caso en San Antonio, cuando un Carabinero les exigió a quienes controlaba abrir la maleta de su auto, encontrando en su interior un arsenal de armas de fuego. Pero para la judicatura, el policía no tenía derecho a inspeccionarla y liberó a los delincuentes por detención ilegal. O como ocurrió un mes antes de la muerte del comunero Catrillanca, cuando en un control caminero, éste fue encontrado manejando sin documentos una camioneta robada, y una jueza lo dejó libre porque Carabineros no tenía derecho a mirar el VIN del vehículo para identificarlo, declarando ilegal su detención. Y como éstos, tantos casos similares que reprimen a Carabineros en su actuar.

Es hora entonces que los parlamentarios que ya rechazan este proyecto, sin siquiera conocer el detalle de éste, no se olviden nunca que son nuestros representantes y que nosotros, sus electores, queremos orden y seguridad.

¡Cuántos millones en daños y graves agresiones a civiles y carabineros se podrían haber evitado, si en las marchas de protesta se hubiera podido controlar a los encapuchados, que portando en sus mochilas piedras y bombas molotov atacaron a diestra y siniestra y destruyeron propiedad pública y privada a mansalva! ¿O acaso nos olvidamos de la muerte por asfixia del guardia Eduardo Lara en Valparaíso, por efectos de una molotov en el edificio municipal que cuidaba, durante los desórdenes del 21 de mayo de 2016? ¿O del policía quemado en su moto por uno de estos desquiciados? Y lo mismo con aquellos estudiantes de los overoles blancos. No olvidemos cómo quemaron sus colegios. Si se les hubiese podido registrar sus mochilas, donde portaban los elementos con que cometieron sus actos vandálicos que tanto daño le causaron a la comunidad escolar, se podría haber evitado.

Es hora entonces que los parlamentarios que ya rechazan este proyecto, sin siquiera conocer el detalle de éste, no se olviden nunca que son nuestros representantes y que nosotros, sus electores, queremos orden y seguridad. La seguridad de saber que la policía nos puede proteger. Seguridad que los delincuentes paguen por sus delitos. Seguridad que nuestros derechos como personas inocentes sean protegidos por la justicia. Seguridad que se logre eliminar la injusta, ingrata e inquietante sensación de indefensión que existe hoy entre nosotros, ante la facilidad con que la justicia deja libres a los delincuentes y sus crímenes quedan impune.

Finalmente, creo que no se estigmatiza, ni se menoscaba la dignidad, ni se violan los derechos de nadie, por pedirle a alguien su carnet de identidad. Basta ya entonces de darle ventajas a la delincuencia.

FOTO.JAVIER SALVO/AGENCIAUNO

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