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Publicado el 27 de noviembre, 2019

Jacqueline Van Rysselberghe: Agenda social: Avanzar en las prioridades

Senadora, presidenta de la UDI Jacqueline Van Rysselberghe

Entre más nos demoremos en desplegar la agenda social y resolver los temas urgentes, más demoraremos en revertir el alto impacto económico que está provocando el escenario actual, y que ha derivado en un importante perjuicio social debido a la pérdida de miles de fuentes laborales.

Jacqueline Van Rysselberghe Senadora, presidenta de la UDI
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En el efervescente contexto actual que vive el país, de crecientes demandas provenientes de distintos sectores de la sociedad, no resulta sencillo separar la paja del trigo y lo importante de lo secundario. Pero sin una hoja de ruta clara, que defina con certeza lo imprescindible de aquello que no lo es, será muy difícil avanzar en la dirección que el país requiere hoy para recuperar las confianzas y retomar la senda del progreso social y crecimiento económico.

Y aquí se debe marcar con fuerza un aspecto trascendental. Sin crecimiento de la economía, la agenda social que se está discutiendo difícilmente podrá financiarse y mejorarse en el tiempo. Por eso es muy importante que quienes tenemos injerencia en estas materias, actuemos con sentido de realismo y absoluta responsabilidad, sin populismos de ningún tipo.

Un punto de partida es no generar expectativas de que se podrá solucionar de una vez y de forma inmediata todo aquello que se está demandando, porque eso no es posible, y plantearlo así es engañar a la ciudadanía y una forma más de debilitar la institucionalidad. Si bien se están haciendo esfuerzos por avanzar en temas centrales, como pensiones, salarios y salud, tenemos que comunicar correctamente que estamos frente a un Estado con recursos limitados frente a peticiones que en muchos casos son ilimitadas. En este proceso es evidente que no se podrá dejar a todos conformes con las decisiones que se vayan adoptando.

Lo segundo, e igual de relevante, es que se respeten los acuerdos que se van estableciendo en materia de agenda social y constitucional, porque en algunos casos queda la impresión de que ciertos sectores, más que llegar a acuerdos, quieren imponer su agenda a todo evento, lo cual no es aceptable en un sistema democrático, menos aún, cuando esos sectores fueron derrotados en la última elección. Y expongo esto, porque surge la legítima pregunta de qué ocurrirá si es que en el plebiscito de entrada gana la opción “No” a una nueva Constitución. Quienes están hoy por reemplazar la actual Carta Fundamental, ¿respetarán la decisión de la ciudadanía? Ese será un buen ejercicio para medir el compromiso de todos los sectores con la democracia. Lo mismo sucede respecto al quórum que se ha acordado.

En este sentido, llama la atención que una parte de aquellos que plantean que la Constitución es la solución a todos los males de Chile hoy no son capaces ni siquiera de respetar la actual, ni las leyes vigentes en Chile, las que se vulneran sin ningún pudor, debilitando el estado de derecho y desconociendo el principio de autoridad.

Entre más nos demoremos en desplegar la agenda social y resolver los temas urgentes, más demoraremos en revertir el alto impacto económico que está provocando el escenario actual, y que ha derivado en un importante perjuicio social debido a la pérdida de miles de fuentes laborales.

Estamos en un momento crucial para Chile, lo que demanda, de todos los sectores, generosidad y compromiso genuino con el país, junto con aislar y neutralizar a los grupos minoritarios que sólo buscan provocar caos y destrucción.

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