Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 3 mayo, 2021

Ivan Witker: Los dialectos del Socialismo del Siglo 21 en las elecciones peruanas

Investigador ANEPE. Académico Escuela de Gobierno U. Central. PhD U. Carlos IV, Praga, República Checa Iván Witker

La debilitada democracia peruana se encuentra ahora acechada por el funesto factor Maduro.

Iván Witker Investigador ANEPE. Académico Escuela de Gobierno U. Central. PhD U. Carlos IV, Praga, República Checa
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Ambas vueltas de la elección presidencial en Perú parecieran espectáculos que ponen un razonable signo de interrogación acerca del devenir de su régimen democrático. Sumergida en un cuadro de ofuscamiento generalizado e incompetencia de su clase política, la debilitada democracia peruana se encuentra ahora acechada por el funesto factor Maduro.

Punto central es determinar cuál de los variados dialectos del Socialismo del Siglo 21 es el dominado por el candidato triunfante de la primera vuelta, Pedro Castillo. ¿Será el mismo que modula Maduro o su especialidad es el argot evista?, ¿terminará dominado por la jerga caribeña?, ¿o, derechamente, habla una jerigonza ininteligible?

Parecen preguntas ociosas, pero no lo son en absoluto. Ya en la primera vuelta se observó cómo una candidata afín al Socialismo del Siglo 21 procuró distancia de Maduro. Fue Verónika Mendoza. Su paso al balotaje aspectaba posible, hasta que el lastre de hablar una lengua familiar a la del tiranuelo venezolano, encendió las alarmas y bajó abruptamente en las encuestas. Reaccionó tomando distancia y reconociendo que en aquel país “hay una dictadura”.

No dejó de sorprender la expresión utilizada por la candidata Mendoza. En esos ambientes, cuando líderes y dirigentes se sienten presionados a tomar posición respecto a Venezuela o Cuba, verbalizan ambigüedades y generalidades. Se refugian en frases como, “condenamos esos hechos, vengan de donde vengan”. Pese a lo sorprendente, la reacción de Mendoza ocurrió a destiempo. Se le percibió como un simple giro táctico, casi cosmético. Terminó cuarta en la primera vuelta.

Ahora, de cara al balotaje, el favorito, Pedro Castillo ha identificado un presagio idéntico, captando que una huida de votantes de centro, o de personas alejadas de la política, le significará la derrota el 6 de junio. En tal sentido, ya ha tomado algunas precauciones.

Lo primero fue relativizar sus desafortunados dichos en una entrevista concedida al periodista Diego Acuña (del canal UCI), donde dejó en claro su deseo de convertirse en un nuevo porta-estandarte del Socialismo del Siglo 21. Sus anuncios fueron considerados un verdadero movimiento telúrico. En esa entrevista dejó en evidencia su escaso conocimiento de los asuntos políticos en general y de los vericuetos de la peruana en particular. Sus respuestas, en los contenidos y las formas, fueron de una ramplonería similar a la de Maduro. En suma, dejó una imagen desoladora.

Decidió entonces dar otra, en el programa Al Estilo Juliana (22.4.), donde -muy atento a lo ocurrido a Mendoza- matizó los aspectos más controversiales de su vínculo con Venezuela. Dijo que le pediría a Maduro no opinar de asuntos peruanos e incluso que se lleve de regreso a los venezolanos migrados a Perú.

Esa segunda entrevista pone en evidencia el fuerte temor de Castillo a una estampida de votantes, no sólo de centro, sino de la propia izquierda, dado que -y el lo sabe mejor que nadie- sus aspiraciones se mueven en un océano de susceptibilidades. Es consciente que las elites de la izquierda peruana, la cual es mucho más difusa y variopinta que las de otros países de la región, miraron con enorme incredulidad su victoria del 11 de abril.

Aún más, podría decirse que en las elites urbanas, donde se incluyen ciertamente las de izquierda, miraron con recelo su paso a segunda vuelta. Razones hay muchas. A ojos limeños, Castillo no pasa de ser un dirigente sindical de zonas rurales. No es una petitesse su tendencia a desplazarse a caballo portando su sombrero de paja, manejar un lenguaje tosco y que sus contactos con el extranjero no vayan más allá de algunos encuentros episódicos. Demasiado folklore para momentos de globalización.

La verdad es que no se necesita ser paranoico para comprender el enorme peligro que se cierne sobre la democracia peruana. No sólo por las características del candidato, como esa manía de verse a sí mismo como un redentor, sino porque su eventual favoritismo está concentrando esfuerzos por parte de todas las vertientes del Socialismo del Siglo 21. Se han multiplicado los acercamientos ante la evidencia que el candidato aldeano carece de equipos técnicos.

Objetivamente, cada uno tiene algo que pueda sonarle atractivo a Castillo. Humala, por ejemplo, ha tenido desde siempre una fuerte predilección por la rama lulista y, desde luego, por el propio Maduro.

Sin embargo, es entre los urbanites del entorno de Mendoza, donde se siente con más intensidad el perfume del poder. Oliscan una oportunidad irrepetible para des-asilvestrar al eventual gobierno de Castillo y formar una administración capaz de mirar más allá de las serranías. La propia excandidata es un ejemplo muy claro. Aparte de tener la nacionalidad francesa, ha cultivado una relación bastante afectuosa con el presidente y la vicepresidenta de Argentina y se siente cercana al partido español Unidas Podemos, con cuyo líder, Pablo Iglesias, tiene una fuerte amistad personal. Aún más, una de sus amigas más entrañables es la dirigente de Podemos, Laura Arroyo, con quien compartió el honor de ser invitadas especiales de Luis Arce a su investidura en Bolivia.

De ganar la segunda vuelta, Castillo deberá optar entre armar un equipo con cierta noción de un mundo más globalizado, es decir, el de Mendoza y su entorno, o adaptarse a los acentos caribeños, y emprender una aventura más autárquica. Esta última línea la representa, en primer lugar, Vladimir Cerrón, hombre muy cercano a Cuba, redactor del programa presidencial y principal figura del partido Perú Libre. Otro personaje de peso es Richard Rojas García, segundo dirigente del partido y jefe de la campaña de Castillo. Cerrón y Rojas ya adelantaron que desactivarán el Grupo de Lima y expulsarán a varias agencias estadounidenses.

En consecuencia, si gana Castillo, Perú entrará en una espiral que, con bastante probabilidad, terminará con el país en escombros. El mejor ejemplo de cuando el populismo conecta con la zafiedad lo ofrece Venezuela.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podamos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podamos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO