Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 15 de diciembre, 2019

Ivan Witker: Los aspirantes presidenciales bolivianos frente a Chile

Investigador ANEPE y docente de Escuela de Gobierno Universidad Central Iván Witker

Los candidatos favoritos ya tienen un denominador común, cual es el deseo de abrir la economía, ampliar el abanico de diálogo regional y abandonar la mentalidad de fortificación. Cumplido apenas un mes de la huida de Evo, la vida política del país muestra signos de estar en franca recuperación.

Iván Witker Investigador ANEPE y docente de Escuela de Gobierno Universidad Central

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior suscríbete, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Una relativa incertidumbre electoral se ha instalado en Bolivia tras el desmoronamiento del régimen evista. Fijados preliminarmente para inicios del próximo año, los comicios no tienen un claro favorito y las encuestas, así como diversas estimaciones, apuntan a una lucha entre dos líderes cívicos, Luis Fernando Camacho (Santa Cruz, en la foto) y Marco Antonio Pumarí (Potosí) junto al ya eterno candidato, Carlos Mesa. Les siguen, el sorprendente demócrata cristiano de origen surcoreano, Chi Yung Chung, y quien termine finalmente como candidato del MAS.

En apariencias, esto se ve algo inestable. Sin embargo, mirado desde los intereses chilenos, el panorama se divisa mejor que en los años del evismo. Los candidatos favoritos ya tienen un denominador común, cual es el deseo de abrir la economía, ampliar el abanico de diálogo regional y abandonar la mentalidad de fortificación. Además, cumplido apenas un mes de la huida de Evo, la vida política del país muestra signos de estar en franca recuperación. La mandataria interina y los principales contendientes presidenciales han comprendido que el futuro de Bolivia dejó de estar en las capitales del ALBA. Saben que una ruptura con esa enfermiza antinomia pueblo/antipueblo, que impregnó al evismo es la única posibilidad de avanzar hacia un proceso genuinamente democrático.

No hay que olvidar que el país rara vez ha experimentado momentos democráticos y que su sistema político se asemeja más bien a un mosaico indescifrable, marcado por interminables rencillas intestinas. Desde el siglo 19 en adelante, toda su vida política no ha sido otra cosa que un torbellino de agitaciones, penurias y refundaciones de papel guiadas por “genios volcánicos”. Y, algo no menor, todo aquello en un territorio muy difícil de domeñar.

En tal cuadro, Jeanine Añez, la abogada del Beni que está conduciendo la transición desde l´ancien regime hacia las nuevas elecciones, ha resultado una sorprendente novedad. No tuvo miramientos en decirle a los Fernández lo que piensa de ellos cuando no fue invitada a la transmisión del mando en Buenos Aires y encaró con singular aplomo al gobierno de AMLO por tolerar las violaciones al asilo en que incurría el anterior mandatario durante su breve exilio mexicano. Hasta podría especularse que fueron los sucesivos reclamos de Añez y su canciller los que tornaron a Morales un huésped incómodo para AMLO. Ahora, ambas le están hablando con igual claridad al nuevo gobierno argentino respecto a la conducta de su simbólico refugiado. En realidad, la gruesa mayoría coincide en calificar su gestión como equilibrada y orientada sin dobleces hacia lo que es su mandato concreto: la elección presidencial. Dicho de otro modo, el optimismo relativo tiene que ver tanto con la semilla que está sembrando el gobierno interino como con los interesados en ocupar el Palacio Quemado.

En efecto. La caballada de candidatos -como suelen llamar en México al conjunto de aspirantes presidenciales- se ve interesante desde todo punto de vista. La mayoría busca legitimarse a través de propuestas que limen las desconfianzas heredadas del régimen evista, y un lugar especial lo ocupa Chile.

Históricamente visto, el candidato que debería representar una perspectiva más promisoria en los ámbitos económico-comercial y político es sin duda Camacho. Y es que Santa Cruz siempre ha buscado un acercamiento pragmático entre ambos países y no son pocos los inversionistas chilenos que relatan lo fácil que resulta negociar con los cambas (santacruceños). Por lo tanto, siguiendo los ejes del poder, Camacho debería terminar concitando el apoyo de Pumarí y disputando la elección voto a voto con Mesa. Este último es un verdadero artista de la retórica –algo que se vio en su papel de vocero de la causa marítima-, pero se sabe que finalmente actúa con pragmatismo.

En tanto, al interior del Movimiento al Socialismo (MAS) se observan maniobras que hablan de un enfrentamiento entre los nostálgicos evistas y quienes dan por superados aquellos 13 años, 9 meses y 18 días. Hay indicios que el otrora poderoso partido se encuentra desgastado política y moralmente. Uno de ellos es la imposibilidad de consensuar un candidato.

Los restos del evismo apoyan a Andrónico Rodríguez Ledezma, un joven dirigente cocalero, carente de experiencia y enteramente sumiso a Evo. A su favor corre el diagnóstico de los países del ALBA en el sentido que Bolivia sería recuperable sólo con su candidatura. Pero las cosas no se ven fáciles al interior del MAS y por ello Morales decidió trasladar su refugio a Argentina, planteándose como jefe de campaña; es decir, como árbitro de esta contienda por la nominación. En su entorno se comenta que si Rodríguez no levanta, apostará por la joven senadora Adriana Salvatierra (hija de una antigua militante de las Juventudes Comunistas de Chile). Sería un mal menor para el evismo, ya que Salvatierra opera con cierta independencia y fue muy crítica de la conducta abusiva de Evo con sus ministras. Más difícil aún se ve la eventualidad que levante a algún exministro. Varios han salido al exilio y tuvieron en su tiempo duros enfrentamientos con Morales.

El principal escollo se llama David Choquehuanca, el inescrutable y poco cauteloso dirigente aymará que terminó enervando al propio Evo durante su escandaloso paso por la Cancillería de la que fue defenestrado en 2017. Pese a haber estudiado en Cuba, Choquehuanca no genera confianza al interior del ALBA. Y frente a Chile, mantuvo una conducta provocadora, como aquel intempestivo ingreso como “turista” en 2016 para “inspeccionar las instalaciones portuarias bolivianas”. Choquehuanca se encuentra desplegando su artillería y el evismo teme que pueda fracturar al MAS en pos de su candidatura.

En suma, la situación interna de cara a la elección, y pese a aplomo del gobierno interino, tiene una pequeña dosis de incertidumbre. Por un lado, el ALBA no ha dado por perdida la batalla. Y, por otro, a las inversiones chilenas se les comienza a despejar el horizonte. Por los meses venideros, un paciente en observación, pero ya convaleciente.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior suscríbete, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar: