Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 09 de septiembre, 2019

Ivan Witker: Evo, Maduro y el candidato coreano. Las extrañas sinuosidades de la campaña presidencial boliviana

Investigador ANEPE y docente de Escuela de Gobierno Universidad Central Iván Witker

Evo Morales habría decidido tomar distancia del avíspero venezolano y particularmente de Maduro. ¿Cautela o simple paso táctico? Poco importa. Lo central es que deja en claro que su intento de nueva re-elección no está fácil.

Iván Witker Investigador ANEPE y docente de Escuela de Gobierno Universidad Central
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

A Alan Knight, el reconocido historiador de la Universidad de Oxford y especialista en populismo latinoamericano, se le atribuye decir que esta región del mundo no es un lugar geográfico, sino una patología. Imposible no recordar sus palabras al mirar los procesos electorales de los últimos meses. Especial atención merece lo que está ocurriendo en Bolivia en estos momentos.

Ahí se observan sinuosidades muy extraordinarias. Por ejemplo, indicadores sorprendentes en orden a que Evo Morales habría decidido tomar distancia del avíspero venezolano y particularmente de Maduro. ¿Cautela o simple paso táctico? Poco importa. Lo central es que deja en claro que su intento de nueva re-elección no está fácil.

Uno de los indicadores del distanciamiento de Maduro se observa en el plano de la economía. Sus más cercanos han señalado ya varias veces que su modelo económico es distinto al que se aplica en Venezuela. En mayo, el vicepresidente Alvaro García Lineras, en una entrevista concedida a la Deutsche Welle, criticó el manejo económico de Maduro, apreciación que al día siguiente repitió ante el Ibero-Amerikanisches Institut de Berlín. Luego, el ministro de Justicia, Héctor Arce Zaconeta, en una visita a la Casa de América en Madrid, insistió que el modelo evista nada tiene que ver con el chavista/madurista. “El nuestro es único”.

Resulta muy llamativo que Evo no haya atendido la insistente invitación para que fuera a la reunión del Foro de Sao Paulo realizada en Caracas en julio último, la cual era de la máxima importancia para la diplomacia madurista.

Un segundo indicador ocurre en el terreno diplomático. Fue sorprendente que su embajador no haya solidarizado con la postura venezolana en la OEA hace pocas semanas. Y no se trata de una simple simpatía con Luis Almagro, a quien Evo apoya decididamente en su re-elección pese a la vehemencia del uruguayo en abordar la situación venezolana. Efectivamente, en la última reunión del Consejo Permanente de la OEA, se aprobó una resolución llamada “Violación de Derechos Humanos en Venezuela”, que es clarísima respecto a la barbarie madurista, por 21 votos a favor, 3 en contra y 7 abstenciones. La diplomacia evista tomó palco y se abstuvo.

Hace escasas semanas irrumpió el candidato demócratacristiano, Chi Hyun Chung. Se trata de un médico nacido en Corea y pastor presbiteriano. Es a todas luces un outsider, pero goza de buenos contactos empresariales en Santa Cruz.

Un tercer indicador es político. Resulta muy llamativo que Evo no haya atendido la insistente invitación para que fuera a la reunión del Foro de Sao Paulo realizada en Caracas en julio último, la cual era de la máxima importancia para la diplomacia madurista. Podría ciertamente percibirse esta conducta como tibia. Sin embargo, Evo parece haber puesto en el congelador todos sus vínculos con el socialismo del siglo 21. No hay datos de nuevas muestras de solidaridad con Lula ni que haya expresado congoja por los nuevos líos del Mashi Rafael Correa.

Por cierto, resulta imposible saber si esto obedece a una actitud táctica o genuina. Quienes apoyan la última, aseguran que a Evo le disgustó una matanza de indígenas venezolanos, de la etnia pemón, ocurrida en Santa Elena de Uairén en febrero de este año. Por esa razón, esa etnia ha huido en masa hacia Brasil. Desde entonces, Evo estaría recibiendo con frialdad las noticias procedentes de Caracas. En tanto, quienes la catalogan de actitud táctica, destacan que los sondeos señalan un impactante 82% de rechazo entre los bolivianos al vínculo de Evo con Maduro.

Sin embargo, el cuadro boliviano general está presentando otra sinuosidad extraordinariamente enigmática. Hace escasas semanas irrumpió el candidato demócratacristiano, Chi Hyun Chung. Se trata de un médico nacido en Corea y pastor presbiteriano. Es a todas luces un outsider, pero goza de buenos contactos empresariales en Santa Cruz, donde ejerce su profesión y la docencia universitaria. Se presenta como un partidario del “capitalismo cristiano” y sus lemas son “Chi puede” y “Dios puede tener misericordia de Bolivia”. Imposible no rememorar a Alberto Fujimori. Imposible no re-leer a Alan Knight.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más