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Publicado el 14 de abril, 2019

Iván Vera: El baile de la innovación es en pareja: emprendedores e inversionistas

Socio Fundador y Presidente de INNSPIRAL Iván Vera

Sin capital, los emprendedores no logran financiarse hasta alcanzar un crecimiento autosustentable. Si los emprendedores no encuentran fondos de capital de riesgo en su propia ciudad, tienen solo dos opciones: desistir o migrar.

Iván Vera Socio Fundador y Presidente de INNSPIRAL
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Por años he sostenido que la innovación es una disciplina, como el tenis o el ajedrez: se aprende en gerundio, en la práctica. Esta hipótesis ha quedado demostrada a través de centenares de casos en empresas grandes, pymes y startups.

Hace 10 años en Chile no teníamos ni siquiera la distinción de lenguaje. No diferenciábamos entre una pyme y un startup. Los startups son emprendimientos caracterizados por cuatro atributos: a) una oferta de productos y servicios innovadora, es decir, muy atractiva para sus clientes y muy diferente a lo disponible en el mercado; b) la aplicación de tecnologías de rápida evolución y compleja imitación para la eventual competencia; c) un modelo de negocio único y que evoluciona con la tecnología; y d) un equipo emprendedor que tiene la capacidad de lograr un crecimiento local e internacional de alta velocidad y sustentabilidad.

Los startups nacen pequeños, pero su gran característica es su intrínseca capacidad y vocación de volverse una empresa grande y multinacional. Cada noche Zippedi recorre los pasillos de los supermercados de Jumbo y Líder en Chile y de Walmart en Estados Unidos detectando potenciales quiebres de stock en más de 40 mil productos diferentes. Zippedi es el primer robot nacional exportado a Norteamérica. La compañía ya está operando en Chile, Colombia y Estados Unidos, a tan solo dos años desde su fundación. Otro startup nacional, llamado Osoji, concibió una línea de robots que limpian pisos y grandes ventanales de complejo acceso, que en su primer año vendió 1.800 robots en los nuevos canales de distribución del retail: los marketplaces. Este startup -también de dos años de existencia- ya está negociando su ingreso a México con grandes retailers locales e internacionales presentes en ese mercado.

Los territorios que no hagan florecer la innovación pronto se verán empobrecidos. Aumentará la fuga de talentos desde aquellas ciudades que no innoven. Y aquellos territorios que sí lo hagan se beneficiarán de los más talentosos emprendedores de diversas procedencias.

Según mi estimación, en Chile hoy operan cerca de 5 mil startups. El problema es que el 80% de estos dinamizadores de la economía están en Santiago. Una vez más vamos camino a consolidar nuestro centralismo territorial. Pero sucede que innovar se volvió imprescindible para todas las ciudades del mundo. Los territorios que no hagan florecer la innovación pronto se verán empobrecidos. No habrá términos medios: progreso o empobrecimiento. Aumentará la fuga de talentos desde aquellas ciudades que no innoven. Y aquellos territorios que sí lo hagan se beneficiarán de los más talentosos emprendedores de diversas procedencias.

Una muy buena noticia es que innovar se volvió viable para personas de todas las ciudades del mundo. Estamos presenciando un despertar del emprendimiento en Santiago, pero también en Ciudad de México, Bogotá, Madrid y Praga. Y qué decir de San Francisco, California, Tel Aviv, Berlín y Beijing. Millones están optando por emprender en lugar de emplearse.

La principal dificultad está en que en la mayoría de las ciudades del mundo escasea el “capital profesional” para financiar la innovación. En Chile ya hay más de 20 fondos de capital de riesgo. Es buena noticia. Pero solo uno está ubicado fuera de Santiago: en Temuco. Sin capital, los emprendedores no logran financiarse hasta alcanzar un crecimiento autosustentable. Si los emprendedores no encuentran fondos de capital de riesgo en su propia ciudad, tienen solo dos opciones: desistir o migrar. El baile de la innovación es en parejas: emprendedores e inversionistas. Si falta uno, no habrá baile. Para activar la innovación y el crecimiento en las regiones de Chile ya estamos avanzando. El fenómeno startup ya se está propagando por varias ciudades en todo Chile. Las universidades regionales están formando a los jóvenes en esta nueva forma de hacer empresas. Cada vez hay más emprendedores, incubadoras de negocios y espacios de co-work en Valparaíso, La Serena, Concepción o Valdivia. Ahora toca provocar la creación de fondos de capital semilla en varias ciudades y regiones. Activemos nuestra imaginación y nuestras capacidades políticas, técnicas, económicas y relacionales. Activemos la innovación y el crecimiento en más ciudades de Chile.

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