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Publicado el 04 de diciembre, 2015

Incertidumbre en Venezuela

Director del Observatorio de Asuntos Internacionales, U. Finis Terrae, Master en Ciencia Política Alberto Rojas
Si este domingo la oposición venezolana logra la mayoría de las bancas del Legislativo, habrá sido su primer gran triunfo en años. Y el inicio de una nueva etapa para ellos, el gobierno y el país entero.
Alberto Rojas Director del Observatorio de Asuntos Internacionales, U. Finis Terrae, Master en Ciencia Política
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Este domingo Venezuela volverá a ser noticia mundial, pase lo que pase en estas nuevas elecciones legislativas. Básicamente porque por primera vez en casi 17 años de gobierno chavista, la oposición tiene una posibilidad real de ganar los comicios y controlar la mayoría de los 167 asientos de la Asamblea Nacional. Al menos, es lo que afirman las principales encuestadoras.

Un duro golpe para el gobierno que encabeza el Presidente Nicolás Maduro, ya que un triunfo de ese tipo le daría a la oposición la oportunidad de abrir investigaciones en contra de figuras del actual gobierno, impulsar una ley de amnistía que libere a numerosos opositores encarcelados o incluso poner en marcha un referéndum revocatorio, entre otros aspectos.

Maduro no es indiferente a lo que pueda ocurrir en las urnas. Sabe que si la muerte del Presidente Hugo Chávez (2013) fue un golpe al corazón del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), perder el control del Legislativo lo dejaría en una posición aún más frágil. Sobre todo en momentos en que una reciente encuesta del Pew Research Center señala que el 85% de los venezolanos no está satisfecho con el gobierno y que sólo el 29% aprueba el desempeño de su Mandatario.

Es que el oficialismo y el país hoy atraviesan por uno de sus peores momentos. El petróleo, la principal fuente de ingresos de Venezuela, se ha visto gravemente afectado por la caída mundial en el precio del barril de crudo. La inflación está cerca del 200%, prácticamente no hay inversión extranjera, el desabastecimiento en el país sigue aumentando y los niveles de inseguridad mantienen a la población en vilo.

Frente a eso, Maduro parece considerar seriamente la posibilidad de una derrota este 6 de diciembre. Basta revisar algunos de sus comentarios para percibir su inquietud: “Si perdemos las elecciones, la revolución continúa y seguiremos luchando desde la calle”.

Todo indica que a pesar del uso de dinero del Estado para financiar las campañas de los candidatos oficialistas, del control de la mayoría de los medios de comunicación del país, de la intimidación a través de grupos armados y de encarcelar figuras opositoras (como Leopoldo López) o inhabilitarlas (el caso de María Corina Machado), esta vez el PSUV está lejos de una posición ganadora.

Desconocer los resultados siempre es una posibilidad. Sin embargo, hoy el gobierno venezolano enfrenta un escenario en el que eso tendría un alto costo en términos sociales en Venezuela. Y también fuera del país, porque aunque le haya negado el acceso a las delegaciones de observadores de la Unión Europea y de la OEA -Maduro además calificó a su secretario general, Luis Almagro, de “basura”-, su respaldo internacional se ha reducido.

Sin la bonanza petrolera del pasado, para Venezuela hoy es más difícil garantizar lealtades a nivel regional e incluso más allá. Un ejemplo de eso fue el histórico acercamiento de Cuba a Estados Unidos, en parte, ante la posibilidad de perder la valiosa ayuda económica venezolana. Algo que tomó por sorpresa a Caracas.

A su vez, Dilma Rousseff está demasiado ocupada con el juicio político que la Cámara Baja de Brasil acaba de iniciar en su contra, como para perder tiempo y capital político ofreciéndole su respaldo a Maduro. Y el triunfo de Mauricio Macri en Argentina confirmó que habrá un giro importante en la relación de su país con Venezuela. Prueba de eso es que el Mandatario electo anunció que el próximo 21 de diciembre -en el marco de la cumbre del Mercosur en Paraguay-, pedirá la aplicación de la cláusula democrática de este bloque a Venezuela, argumentando la persecución de opositores al régimen chavista.

Si este domingo la oposición venezolana logra la mayoría de las bancas del Legislativo, habrá sido su primer gran triunfo en años. Y el inicio de una nueva etapa para ellos, el gobierno y el país entero. La pregunta es cómo lo tomará Maduro, si aceptará un resultado así o -tal como lo ha dicho- llevará la revolución a las calles, con consecuencias desconocidas.

 

Alberto Rojas M., director del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Facultad de Comunicaciones y Humanidades de la Universidad Finis Terrae.

 

FOTOS: SEBASTIÁN BELTRÁN/AGENCIA UNO

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