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Publicado el 21 de octubre, 2018

Ignacio Arteaga: Vulnerabilidad: Una mirada integral para un desarrollo integral

Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos Ignacio Arteaga
Ya no funciona la lógica de las parcelas ni el pensamiento lineal. Si se superpusieran todas las miradas de los ministerios, de las mesas de trabajo, de los expertos, de las empresas, de los emprendedores, de las organizaciones de la sociedad civil y la de los propios ciudadanos, todos nos reconoceríamos como co-responsables del bienestar de todos y llegaríamos a soluciones integrales.
Ignacio Arteaga Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos
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Nos alegra que una idea que ha inspirado a USEC desde su fundación, y que estamos promoviendo intensamente este año con motivo de la celebración de nuestros 70 años de existencia, también haya servido de inspiración para lanzar la iniciativa de creación del mapa de la vulnerabilidad y el consiguiente Compromiso País a que ha invitado ampliamente el gobierno a diversos actores de la sociedad: la responsabilidad de todos por el desarrollo integral.

 

Revisé el sitio web de la iniciativa y valoro que sea un esfuerzo inclusivo de muchas instituciones, organizaciones, empresas y personas por asumir un compromiso con los más vulnerables de nuestro país. Y lo que más me llamó la atención, por decirlo de un modo gráfico, es que sea un esfuerzo consciente por no actuar como el martillo del refrán popular que dice: “Si lo único que tienes es un martillo, todos los problemas te parecerán un clavo”, que sabiamente se refiere a la tendencia natural de las personas y las instituciones a repetir ante los nuevos escenarios las conductas que se mostraron útiles y efectivas en el pasado… a pesar de que no den buenos resultados en un nuevo escenario.

 

Hubo un tiempo en que cada institución abordó individual y aisladamente la realidad de acuerdo a su propio “martillo” y, como país, obtuvimos buenos resultados, pero de características más bien parciales.

 

El desafío país que se nos presenta ahora es un escenario nuevo, que por su alcance y complejidad requiere de todos los involucrados una nueva actitud y nuevas herramientas. El desarrollo integral al que aspiramos no se logra con aumentos cuantitativos ni con iniciativas parciales, se requieren miradas matriciales que logren soluciones integrales. Grafiquémoslo así. Cuando un dentista busca problemas sociales, encuentra caries; un abogado encuentra injusticias, y un economista encuentra asignaciones ineficientes de recursos. Lo mismo ocurre con las instituciones: el Ministerio de Obras Públicas ve los déficits en infraestructura y conectividad; el de Salud ve listas de espera, y el Minvu, segregación urbana. El Congreso produce leyes; los empresarios satisfacemos las necesidades de las personas a través de la libre iniciativa privada y el emprendimiento; los expertos evalúan según criterios técnicos y científicos; las organizaciones de la sociedad civil elaboran programas de voluntariado e iniciativas sociales, etc. Todas ellas son visiones necesarias, pero parciales. Hubo un tiempo en que cada institución abordó individual y aisladamente la realidad de acuerdo a su propio “martillo” y, como país, obtuvimos buenos resultados, pero de características más bien parciales.

 

Ahora el desafío es distinto: es integral. Ya no funciona la lógica de las parcelas ni el pensamiento lineal. La realidad siempre es más compleja y nos sorprende, escapándose por entre las ranuras que dejan las distintas formas particulares de mirar la realidad que tiene cada disciplina y cada organización. Si se superpusieran todas las miradas de los ministerios, de las mesas de trabajo, de los expertos, de las empresas, de los emprendedores, de las organizaciones de la sociedad civil y la de los propios ciudadanos, todos nos reconoceríamos como co-responsables del bienestar de todos y llegaríamos a soluciones integrales. Millones de personas aparecen como vulnerables en el “mapa” de más de una organización y, a menudo, las causas de su vulnerabilidad tienen raíces muy profundas y diversas como para abordarlas desde una sola mirada, con una sola herramienta, recurriendo al viejo “martillo” del refrán, a esa visión que era lineal y parcial, no apta para los nuevos escenarios y desafíos.

 

Esta noble iniciativa que reúne a los involucrados, a los expertos, autoridades y empresarios va a tener éxito en la medida en que cada uno venza la tentación de creer que su martillo sirve para clavar todos los clavos. Tras 70 años haciendo empresa, la experiencia nos enseña que no hay recetas mágicas, resultados automáticos ni atajos en el camino al desarrollo integral. El éxito en este Desafío País se sustenta en lograr una coordinación armónica entre diversas y múltiples miradas, propia de los distintos actores involucrados, todos motivados por un solo norte: el desarrollo integral de la persona y el servicio al bien común.

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

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