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Publicado el 12 de agosto, 2018

Ignacio Arteaga: Libertad, dignidad e inclusión

Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos Ignacio Arteaga

La reinserción social y laboral de ex presidiarios es un deber con la dignidad de esas personas. También es clave para disminuir la reincidencia y asegurar mayores niveles de seguridad ciudadana. Y si queremos razones económicas, también las hay.

Ignacio Arteaga Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos
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Son las 8:15 am del martes 7 de agosto. Un salón lleno de empresarios y ejecutivos reunidos para conocer un proyecto social de USEC. Uno de los actores principales en el lanzamiento de esta iniciativa es Marcelo. Tiene 33 años, pasó su infancia en un hogar de menores del Sename y cumplió dos condenas de cárcel. Hace cinco años, impulsado por su pareja y con la firme intención de darle un mejor futuro a sus tres hijos, decidió ingresar a la Fundación Paternitas. Se capacitó en el rubro de la gastronomía y está acá para contar su experiencia y pedir una nueva oportunidad.

El desafío no es fácil, nunca se ha enfrentado a este público, sabe que hay muchos prejuicios pero también que es una gran ocasión para mostrar cuánto ha cambiado en estos años. No sólo aprendió un oficio, también se rehabilitó, y hoy Fundación Paternitas nos asegura que él cuenta con las herramientas para una reinserción laboral y también social. Marcelo no está aquí para pedir un favor, sino una oportunidad para trabajar honestamente y demostrar que tiene mucho que aportar.

En Chile hay 49 mil personas privadas de libertad y solo un 31,5% de éstas logra participar en alguna actividad laboral, es decir, 15.202.

¿Usted estaría dispuesto a contratar a personas como Marcelo en su empresa? Esa fue la pregunta que le planteamos ese día a nuestra audiencia y en muchos casos las respuestas daban cuenta de aprensiones y temores. Algunos pueden ser más o menos fundados o infundados, pero surgen a partir del desconocimiento, o quizás por haber oído de casos que no fueron exitosos pero sin saber por qué no lo fueron.

La reinserción social y laboral de ex presidiarios es un deber con la dignidad de esas personas. También es clave para disminuir la reincidencia y asegurar mayores niveles de seguridad ciudadana. Y si queremos razones económicas, también las hay, ya que si estas personas aportan a la sociedad y al bien común, se convierten en un apoyo para sus familias y dejan de ser una carga para el sistema penitenciario.

En Chile hay 49 mil personas privadas de libertad y solo un 31,5% de éstas logra participar en alguna actividad laboral, es decir, 15.202. Además, el Estado gasta en promedio mensualmente $724 mil pesos por reo, una cifra que sorprende, considerando que el sistema penal no está cumpliendo bien con su propósito, que no es sólo aislar físicamente a los criminales, sino que también ayudar a reinsertarlos.

En USEC quisimos abordar esta problemática que está en directa relación con uno de los 7 compromisos que el año pasado asumimos junto con más de 2.000 hombres y mujeres de empresa y que le entregamos como regalo al Papa Francisco durante su visita a Chile. Y en el marco de la celebración de nuestros 70 años estamos invitando a nuestros socios a apostar por esas personas que se equivocaron, pero que hoy sí quieren hacer un cambio en sus vidas.

No todo ex reo puede integrarse bien y adecuadamente a una empresa determinada ni tampoco cualquier empresa puede recibir a un ex reo. Ambos deben querer y estar convencidos.

En alianza con Fundación Paternitas –dedicada desde hace más de 27 años a la capacitación, rehabilitación y reinserción de personas que han estado privadas de libertad-, estamos motivando a nuestros socios a abrir las puertas de sus empresas para conocer la labor de Paternitas y así, en conciencia y bien informados, tomar la decisión de darle oportunidades de trabajo a personas que han estado privadas de libertad.

Implica un proceso en que se requiere el trabajo conjunto de la empresa, del trabajador y de Paternitas. No todo ex reo puede integrarse bien y adecuadamente a una empresa determinada ni tampoco cualquier empresa puede recibir a un ex reo. Ambos deben querer y estar convencidos. Ambos tienen que aprender algunas cosas antes; ambos van a tener que caminar juntos en este camino de esperanza. Es un proceso recíproco.

Los ex reos cargan además sobre sus hombros una responsabilidad gigantesca: si por cualquier razón -atribuible a ellos o no- el primero de ellos que llega a una empresa no logra cumplir con las expectativas, las puertas de esa empresa se cerrarán para acoger nuevos ex reos.

La invitación entonces es a recordar y aplicar en consecuencia las palabras del Papa Francisco cuando visitó la cárcel de mujeres de Santiago: “Perdieron su libertad, pero no su dignidad”.

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