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Publicado el 10 de marzo, 2019

Ignacio Arteaga: Educación financiera: educar para la libertad

Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos Ignacio Arteaga

El endeudamiento de los hogares chilenos alcanzó el 73,3% de los ingresos disponibles, según los últimos datos del Banco Central, lo que muestra que la dinámica de la vida actual hace más difícil crear hábitos como el ahorro y evitar situaciones de sobreendeudamiento. Pero el dinero es cada vez más invisible, menos tangible. Por eso es más difícil, y necesario, educar en su uso responsable.

Ignacio Arteaga Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos
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Resulta curioso que, no obstante la centralidad que tiene el dinero en una sociedad como la nuestra, la educación financiera no tenga una importancia equivalente. Y me refiero por igual a la de los niños y la de los adultos, pues todos la necesitamos y con urgencia. La educación financiera es una verdadera “alfabetización”, ya que implica aprender, comprender y desenvolverse en un lenguaje no siempre fácil, dados sus múltiples definiciones, términos y conceptos.

El dinero es cada vez más invisible, menos tangible. Por eso es más difícil educar en su uso responsable. Es muy distinta la experiencia de hacer una compra por el mismo monto, pero pagarla mediante una transferencia electrónica, escribir un cheque a mano o entregar uno a uno los billetes y monedas al vendedor. Y más importante todavía: la decisión de hacer una determinada compra también es una decisión ética, pues no sólo se elige un producto o servicio por su precio y calidad, sino también por lo que representa la marca: la existencia de condiciones laborales justas, cuidado del medio ambiente, su cultura organizacional, respeto a sus proveedores, etc. Enriquecer con estos criterios una decisión de compra no sólo es legítimo, sino que crecientemente necesario y forma parte también de una buena educación financiera.

Enseñarles a los niños a comprender y a manejar el dinero no es para que sean “capitalistas” ni para que desarrollen un apego a los bienes materiales, sino todo lo contrario, para que en el futuro puedan llevar una vida más ordenada y sin las angustias que uno ve en muchos adultos y familias por sus sobre endeudamientos. Es para que desde pequeños sepan amar a las personas y utilizar las cosas, no al revés; y que el dinero es un muy buen servidor, pero un muy mal amo.

Los hombres y mujeres de empresa tenemos en este punto específico una enorme responsabilidad y es mucho lo que podemos hacer por nuestros colaboradores y sus familias en esta materia. A continuación, unas ideas en concreto.

Tenemos la enorme responsabilidad de explicar, enseñar y aconsejar cómo manejar sus finanzas a las personas que trabajan en nuestras empresas.

Primero, que la relación de una persona con el dinero habla de ella más que cualquier otra cosa. La educación financiera es una inmejorable escuela para aprender las virtudes humanas: el correcto orden de las cosas y su valor. Todo debe comenzar con la noción de que el dinero no es lo más importante en la vida.  La educación financiera permite explicar conceptos como el ahorro y la sobriedad; la honradez y la responsabilidad; la justicia y la ayuda a causas nobles.

En segundo lugar, tenemos la enorme responsabilidad de explicar, enseñar y aconsejar cómo manejar sus finanzas a las personas que trabajan en nuestras empresas. Hay empresas que han implementado excelentes mecanismos para explicarle a sus colaboradores qué significan, por ejemplo, los distintos conceptos de sus liquidaciones de sueldo; cómo funcionan sus fondos de pensiones, descuentos para salud, seguros complementarios, cajas de compensación y seguros de cesantía, hasta instancias de capacitación regulares para aprender sobre créditos, endeudamiento, tasas de interés y hacer presupuestos para sus familias.

La última cifra que entregó el Banco central Tal cierre del tercer trimestre de 2018) señala que el endeudamiento de los hogares chilenos alcanzó el 73,3% de los ingresos disponibles, lo que también nos muestra que la dinámica de la vida actual hace más difícil crear hábitos como el ahorro y evitar situaciones de sobreendeudamiento.

A menudo son las familias de los colaboradores quienes más se ven beneficiadas de la educación financiera que les ofrece su empresa. El sobre endeudamiento de la familia tensiona las relaciones entre sus miembros y la educación financiera temprana es una herramienta indispensable para poder enfrentar esa situación. La última cifra que entregó el Banco Central (al cierre del 3er trimestre de 2018) señala que el endeudamiento de los hogares chilenos alcanzó el 73,3% de los ingresos disponibles, lo que también nos muestra que la dinámica de la vida actual hace más difícil crear hábitos como el ahorro y evitar situaciones de sobreendeudamiento.

Y, en tercer lugar, entender que la educación financiera nos permite una mayor libertad. Nos da la capacidad para tomar decisiones de manera más informada, consciente y responsable; poder organizarnos y programarnos; planificar el proyecto de vida y de familia de un modo realista. Esta libertad funciona con independencia de los montos involucrados; no es un tema del que haya que excluir a algunos por su poca o casi nula capacidad de ahorro. ¡Es exactamente al revés! Ellos son quienes más la necesitan, porque la educación financiera les permitirá ordenar lo que tienen y hacer que sirva más y mejor a su proyecto de vida. La educación financiera a temprana edad y en todos los niveles socio económicos nos da herramientas para enfrentar y construir de mejor forma nuestro futuro.

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