Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 22 de julio, 2017

Homenaje a un héroe de la democracia

Consultor de empresas Jaime Jankelevich
Ahora que el ex Presidente Piñera ha expresado su intención de levantar un Museo de la Democracia, propongo que si dicha iniciativa prospera, se levante en un lugar destacado del recinto un monumento a Juan Ignacio García.
Jaime Jankelevich Consultor de empresas
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Tuve el privilegio de conocer a Juan Ignacio García y compartir con él durante muchos años. Su repentina e inesperada partida nos debe enlutar como nación, porque fue una de esas grandes personas que, anónimamente y sin intentar nunca figurar, nos permitió a todos los chilenos ejercer nuestros derechos democráticos durante todos los procesos eleccionarios que dirigió, con plenas garantías de imparcialidad y de impecable gestión del Servicio a su cargo.

En el trascendental plebiscito de 1988, la presencia de García al mando del Servel fue garantía suficiente para todos los sectores involucrados de que ése sería un proceso eleccionario transparente, limpio, eficiente y bien ejecutado. La impecable realización de dicho acto marcó el retorno a la democracia, que terminó consolidándose en la elección de 1989, cuando fuera elegido Presidente Patricio Aylwin.

Juan Ignacio García fue un hombre excepcional. Su labor al mando del Servel fue un ejemplo de eficiencia, rigurosidad, transparencia y entrega desinteresada, objetiva y neutral al servicio de Chile, por lo cual se hizo merecedor del reconocimiento de las más altas autoridades del país y nos hizo sentir orgullosos a nosotros como chilenos del Servicio que con tanto esmero dirigió. Pero no sólo en Chile era reconocido. Mundialmente, su presencia fue solicitada como observador internacional de elecciones en múltiples ocasiones y países, cumpliendo siempre su labor con excelencia y lejos de toda figuración.

Ahora que el ex Presidente Sebastián Piñera ha expresado su intención de levantar un Museo de la Democracia, propongo que si dicha iniciativa prospera, se levante en un lugar destacado del recinto un monumento a Juan Ignacio García, como homenaje póstumo a un verdadero paladín de nuestra democracia, para que las generaciones actuales y futuras conozcan el legado de uno de los grandes servidores públicos de nuestro país.

En su despedida, el Servel, representado por el presidente de su Consejo Directivo, Patricio Santa María, le rindió a García homenaje, al igual que al paso del cortejo; todos quienes laboran en el servicio electoral salieron a saludarlo con pañuelos blancos, en una emotiva demostración de cariño hacia quien fuera su líder durante 27 años.

Lamentablemente, esto contrastó notoriamente con la absoluta ausencia del mundo político y del Gobierno, puesto que ninguna autoridad, parlamentario o miembro de algún partido político se hizo presente para rendir un postrero adiós a quien durante tantos años fuera el máximo garante de la institucionalidad político-electoral del país.

El deceso de Juan Ignacio García nos priva como ciudadanos, y al país entero, de un ser humano ejemplar. Una gran persona que siempre demostró una sencillez y humildad extraordinarias. Inteligente, culto, cariñoso, prudente, sincero, muy querido por quienes llegamos a conocerlo, respetuoso con todo el que se le acercaba, y por cierto un gran hijo de esta tierra, por la que sentía no solo un profundo cariño, sino que también una constante preocupación por su destino como país, al cual sirvió como el mejor.

 

Jaime Jankelevich, consultor de empresas

 

 

FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

 

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: