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Publicado el 23 de marzo, 2020

Hendrik van Nievelt: Lecciones de la Gran Pandemia

MBA IESE, Universidad de Navarra. Magíster en Historia. Consultor y Director de empresas. Hendrik van Nievelt

En la Edad Media mejoraron los hábitos de higiene, la población superviviente tuvo un mejor nivel de vida y se desarrollaron nuevas tecnologías de labranza y manufactura. Veremos qué nos trae a nosotros esta pandemia.

Hendrik van Nievelt MBA IESE, Universidad de Navarra. Magíster en Historia. Consultor y Director de empresas.

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Cada vez que la humanidad se ve enfrentada a una crisis epidémica, como los episodios de la gripe española de 1918 o el virus SARS de 2003, desempolva de su memoria histórica el episodio mas mortífero en la historia de la humanidad: la peste negra que asoló Europa entre 1347 a 1351. En ella habría fallecido entre un tercio y la mitad de la población y se produjeron cambios sociales, económicos y espirituales que cambiaron para siempre a la civilización occidental.

Ayer, como hoy, la amenaza vino de Oriente. La peste negra la produce una bacteria que habita en las pulgas de los roedores de la estepa siberiana, el coronavirus se originó en los mercados de animales de la ciudad china de Wuhan. Ambos se difundieron aprovechando las rutas comerciales, no tienen cura y generaron paralización de actividades, pánico y un quiebre violento en la vida de sus respectivos ciudadanos.

Hemos aplicado también la única receta exitosa de ese episodio, la cuarentena. La actual dura 14 días versus los 40 que demoraba en incubarse la peste negra. La receta “pronto, lejos y tarde”, huir pronto, lo más lejos que se pueda y volver tarde, parece ahora, como entonces, la mejor medida para prevenir el contagio.

Gracias a los avances médicos, tecnológicos y sanitarios tenemos en esta pandemia una tasa de mortalidad sustancialmente más baja, cercana al 4%, y es previsible que dentro de los próximos 12 meses tengamos una vacuna que permita su control. La gran incógnita es respecto a la profundidad y el sentido de los cambios que provocará un evento como éste. El de 1347 modificó para siempre el mundo medieval.

La crisis del siglo XIV fue agravada por la falta de autoridad local, muchos dignatarios civiles y religiosos murieron contagiados o huyeron. Bandas de forajidos asolaron los caminos y ciudades y se produjeron también rebeliones campesinas por el aumento de impuestos y la sensación de que los gobernantes habían fallado en su labor protectora. Este caos fortaleció el poder central, la monarquía, que generó medidas legales excepcionales para mantener el orden e intentar detener la enfermedad. Pareciera que esta lección la hemos aprendido.

En lo económico, con la peste negra hubo cambios importantes en los precios relativos, ante la escasez de mano de obra aumentaron los salarios y disminuyó la demanda de alimentos por lo que bajaron de precio y disminuyó el valor de la tierra. Ello debilitó a la aristocracia terrateniente y fortaleció a la burguesía. Hoy vemos una caída importante en el precio de los commodities que dejará ganadores y perdedores. Probablemente significará un impulso importante a todas las industrias asociadas a venta, trabajo, diversión y educación remota en detrimento de las presenciales.

La sociedad que emergió después de la peste negra estaba herida espiritualmente, surgió lo mejor y peor del ser humano. En algunos se tradujo en desaliento y pesimismo, en otros una búsqueda incontrolable por diversión y placeres. Algunos profundizaron su fe, otros desarrollaron un cristianismo centrado en el dolor y el castigo; también una masa creciente se alejó de la visión trascendente que caracterizaba el mundo medieval y se centró en vivir el presente y lo mejor posible. Veremos cómo cambian nuestras relaciones sociales; también hoy hemos observado el contrapunto entre heroicos profesionales de la salud y especuladores que venden a precios exorbitantes insumos médicos y de higiene.

Con todo, las crisis siempre tienen algún aspecto positivo. En la Edad Media mejoraron los hábitos de higiene, la población superviviente tuvo un mejor nivel de vida y se desarrollaron nuevas tecnologías de labranza y manufactura. Veremos qué nos trae a nosotros esta pandemia. Lo que podemos estar seguros es que, como entonces, nada volverá a ser igual.

*Hendrik van Nievelt es autor del libro “El fin de la sociedad medieval y la Peste Negra”.

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