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Publicado el 05 de abril, 2019

Guillermo Ramírez: Lo saben

Diputado UDI Guillermo Ramírez

Todos saben que la Reforma Tributaria del Gobierno anterior dañó gravemente a nuestra economía y sin embargo se oponen a los necesarios cambios porque oponerse  a lo que venga del Presidente Piñera ha sido la tónica de la izquierda.

Guillermo Ramírez Diputado UDI
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Todos lo saben: los expertos lo saben, los economistas lo saben, los ciudadanos lo saben y hasta los políticos de izquierda lo saben. Todos saben que la reforma tributaria del gobierno anterior dañó gravemente a nuestra economía. También saben que dicha reforma terminó recaudando muchísimo menos de lo previsto, y que las Pymes -todas, agrupadas en sus 7 ramas- han rogado hasta humillarse que se cambie la actual legislación. Además, es de sentido de justicia básico entender que no es razonable que quienes ganan lo mismo no paguen la misma cantidad de impuesto, y que estamos insertos en un mundo globalizado en el que competimos por atraer inversión e innovación.

Lo saben y, sin embargo, se oponen a los necesarios cambios.

El proyecto de reforma tributaria de la ex  presidenta Michelle Bachelet se demoró 3 semanas en aprobarse por la Cámara de Diputados, y la tramitación total duró 5 meses. El actual proyecto del Presidente Piñera va a cumplir 8 meses en el Congreso, y ni siquiera se ha votado la idea de legislar, que originalmente se votaría en diciembre, cuatro meses después de presentado el proyecto.

La oposición, primero, dijo tener dudas respecto de la recaudación de la boleta electrónica. El Gobierno accedió a explicar tal medida con más detalle, con la esperanza de votar en enero. Se explicó, se llegó a enero, pero la izquierda se negó nuevamente a votar, esta vez porque querían que sus equipos técnicos se reunieran con los del Ejecutivo durante febrero para resolver otras dudas. El ministro Larraín accedió con la esperanza de votar la primera semana de marzo, pero de nuevo aquello no ocurrió. Esta vez porque la oposición quería hacer propuestas. El Gobierno esperó y las recibió, pero la oposición dijo que no votaría la idea de legislar hasta recibir respuesta a sus propuestas. Durante la tercera semana de marzo Hacienda  respondió, accediendo a todas las peticiones, pero la oposición dijo que necesitaba dos semanas para estudiar bien esa respuesta. ¿Qué tanto hay que estudiar si te dicen que sí a lo que pides? Pero no importaba, porque ellos aseguraban que la votación tendría lugar la primera semana de abril, cosa que -adivinen- tampoco ocurrió porque ahora tienen más propuestas y quiere nuevas respuestas.

Oponerse a lo que venga del Gobierno ha sido la tónica de la oposición: la reforma a las pensiones, Aula Segura, Admisión Justa, el control de identidad (que ellos mismos aprobaron durante el gobierno de Bachelet), el Tratado de Libre Comercio TPP-11 (que ellos mismos impulsaron, lideraron y apoyaron en el gobierno anterior), PROSUR, y una larga lista de proyectos de menor impacto mediático. ¿Qué pretende la oposición? ¿De verdad están dispuestos a perjudicar a Chile con tal de propinarle derrotas políticas al gobierno? ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar con el mal uso que le están dando a su mayoría parlamentaria?

Lo que está en juego es mucho más importante que sus legítimas aspiraciones al poder y no imagino que sus partidarios celebren este modo de operar. Los chilenos amamos Chile y no ponemos los intereses del PC, el PS o el FA por encima de los intereses de nuestro país.

Sin mucha esperanza lo digo: ojalá la oposición esté a la altura de la responsabilidad que le cabe como fuerza mayoritaria en el Congreso. Es hora que dejen de mirarse el ombligo.

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/ AGENCIAUNO

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