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Publicado el 19 de junio, 2019

Gabriel Berczely: ¿Ralentización del consumo o medición incorrecta?

Empresario y académico Gabriel Berczely

Sería conveniente revisar la forma de medir el empleo, la masa salarial y el consumo en sus diversas formas. También sería conveniente aclarar que la caída de ventas en tiendas por departamento y supermercados no obedece necesariamente a una ralentización del consumo, sino probablemente a cambios estructurales en la manera de comprar.

Gabriel Berczely Empresario y académico
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Desde hace varios meses que venimos escuchando que el consumo privado viene cayendo, y que esa es una de las dos causas del menor crecimiento esperado del PIB, siendo la otra una menor inversión bruta en capital fijo. Y ese menor consumo es consecuencia de una masa salarial que no crece al ritmo esperado y de la incertidumbre sobre la marcha de la economía chilena, fuertemente afectada por la guerra comercial y las reformas estancadas en el parlamento.

En los últimos tres años ingresaron al mercado laboral chileno unos 700 mil inmigrantes, cifra a la cual hay que adicionar otros 160 mil chilenos/as que ingresan anualmente a trabajar. Es decir, en tres años ingresaron al mercado laboral entre 1 y 1,2 millones de personas. Dado que la tasa de desocupación se mantuvo constante, y los salarios reales aumentaron levemente, la masa salarial debería haber crecido en torno al 15% respecto al 2017, y con ello también debería haber aumentado el consumo. Pero ello no ocurrió. ¿Estaremos midiendo bien el consumo?

Las importaciones de bienes de consumo han caído 2,9% durante el primer trimestre del año, siendo un componente importante de esta caída la venta de vehículos, cuyas internaciones han disminuido en 12,3% respecto al primer trimestre del año anterior. ¿Realmente ha caído la venta de vehículos? En el estricto rigor sí, porque se venderán menos autos. Sin embargo, de las 430 mil unidades vendidas durante el 2018, entre 80 y 100 mil fueron destinados a plataformas tipo Uber. El mercado natural chileno es cercano a 330 mil vehículos anuales, de manera que despejando la variable Uber, el consumo habitual de autos no ha bajado. Argumentar que la menor venta implica ralentización, sería como decir que la tendencia de consumo de una familia está cayendo porque un gasto importante del año anterior, como por ejemplo el matrimonio de un hijo, no se volvió a repetir.

La importación de vestuario también cayó comparada con el primer trimestre del año pasado (-3,4%). Es sabido que a comienzos del año 2018 una sobre-expectativa de consumo originó un exceso de pedidos a proveedores, que posteriormente implicó la necesidad de liquidar stocks durante todo el segundo semestre del año 2018 y primer trimestre del 2019. Esto obviamente implica un menor SSS (Same Store Sales) por menor precio de venta. Esa caída en el SSS, ¿es ralentización de consumo o liquidación del inventario a bajos precios?

Hay factores adicionales que, en mi opinión, no miden adecuadamente el consumo nacional. En primer lugar, las compras en el extranjero hechas en Aliexpress, Amazon, Instagram, Ebay y otros. Correos de Chile movía cerca de 400 mil paquetes anuales en el 2014. Este año estima que moverá una cantidad superior a 23 millones de paquetes. Una parte relevante de este aumento son compras en el extranjero, que no quedan registradas como consumo. En esta misma línea, ¿en qué medida los consumos crecientes del tipo Netflix, Spotify, y compras vía Instagram y otras plataformas, están debidamente captados en las cifras de consumo?

En segundo lugar, están los dos cyberdays que tenemos en Chile, que mueven 210 millones de dólares de ventas cada uno, desde 216 sitios distintos que generan 75 millones de visitas. Cada evento representa, en promedio, unos dos meses de venta de proveedores, con descuentos cercanos al 40%. Esto tiene dos efectos. Por un lado, en el resto de los meses las ventas debieran bajar porque la gente ya gastó su plata, y en segundo lugar porque espera al siguiente cyberday para volver a hacer una “compra inteligente”. ¿Ralentización o una manera distinta de comprar a menor precio?

El problema de medir mal el consumo, o de informar cifras que no representan una ralentización de consumo sino una manera distinta de comprar (precio y lugar), o de informar la venta de supermercados y tiendas por departamentos como si éstas fueran “los” indicadores a seguir, tiene un efecto negativo en el ánimo de la gente, pues al escuchar constantemente que el consumo está cayendo, uno se termina comprando el argumento de que la economía no está bien, y con ello entramos al ámbito de la profecía autocumplida. Sería conveniente revisar la forma de medir el empleo, la masa salarial y el consumo en sus diversas formas. También sería conveniente aclarar que la caída de ventas en tiendas por departamento y supermercados no obedece necesariamente a una ralentización del consumo, sino probablemente a cambios estructurales en la manera de comprar.

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