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Publicado el 26 de junio, 2019

Gabriel Berczcely: Mejor centrémonos en gastar menos

Empresario y académico Gabriel Berczely

Todos negocian cómo sacarle más plata al contribuyente, pocos hablan de cómo gastarla mejor, y nadie se preocupa por gastar menos.

Gabriel Berczely Empresario y académico
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Todos hablan de cómo reformar el sistema tributario para mantener o incrementar la recaudación, pero nadie habla de cómo bajar el gasto del Estado. El mejor ejemplo del despropósito que estamos viviendo es la discusión sobre el destino del 4% adicional de la reforma previsional. En lugar de discutir la forma más eficiente para administrarlo, el gobierno se presta a negociar el tipo de entidad estatal que debe crearse para hacerlo. No solo “pepito pagará doble”, sino que se sigue aumentando el tamaño del Estado.

Es hora que, en lugar de ampliar ministerios, crear nuevas entidades, y diseñar nuevas regulaciones que implican mayores gastos en ejecución y control, el gobierno comience a hablar de cómo va a reducir el despilfarro estatal. Podríamos empezar con el millón de empleados públicos. De acuerdo a una columna publicada por Erik Haindl en agosto del 2018, entre el 2014 y el 2018 el PIB sólo creció un 11%, mientras que el número de funcionarios públicos aumentó un 26%. Este mayor crecimiento en el gasto del sector público equivale al 1,9% del PIB, monto cercano a lo que recaudó la última reforma tributaria. A ese 1,9% hay que sumarle gastos relevantes relacionados con las personas, tales como arriendo de espacios físicos para acomodarlos, automóviles a disposición, viáticos, etc. Ahora bien, este crecimiento de personal, sueldos y gastos relacionados, ¿implicó mejoras en los servicios que se proveen a la ciudadanía? La respuesta es un rotundo no.

Pero no solamente se trata de exceso de personal. La semana pasada el MOP hizo noticia tres veces. Primero fue la decisión de la Comisión Arbitral, condenando el pago de 3.100 millones de pesos a Autopista Central por incumplimiento de contrato. Pocos días después surgió la demanda de Nuevo Pudahuel, exigiendo un pago de 183 millones de dólares, para terminar la semana con otra demanda originada en un supuesto “error trascendental” del MOP que dio pie a otros 170 millones de dólares reclamados por el embalse La Punilla. Los 9.000 empleados y los 3.500 millones de dólares de su presupuesto anual, ¿se ven reflejados en un buen trabajo por parte del MOP? Pareciera que no, porque lo único que vemos son déficit en carreteras, puentes, puertos, embalses, aeropuertos, carreteras hídricas e infraestructura en general, y cuando se han hecho, fueron tardíos y mal diseñados, tal como lo demuestra el puente CauCau, accesos a autopistas, señaléticas deplorables, comienzos de obra sin haber resuelto todos los temas (AVO 1) y contratos de concesiones de autopista garantizando flujos mínimos, pero no salvaguardando los intereses del estado en caso de flujos elevados.

Sería bueno que el gobierno comience a cumplir su promesa de modernizar el Estado haciendo una reingeniería completa del mismo.

Los pagos atrasados en todos los ministerios también promueven el despilfarro. El Minsal es el prototipo del descalabro financiero, pero no el único exponente del abuso estatal. En una entrevista que dio Andrés Navarro, presidente de SalfaCorp, en abril de este año, comentaba que en el 2010 se le pidió a la empresa arreglar urgentemente el daño que había provocado el terremoto a un puente en el Biobío. Habiendo transcurrido nueve años desde dicha reparación, aún se les debe un saldo de 3 millones de dólares. Por su parte, Besalco todavía tiene boletas de garantía retenidas desde hace nueve años, además de mantener juicios con el fisco en los que pide indemnizaciones por gastos extras en hospitales y obras viales. Cuando las dos constructoras más grandes del país no quieren seguir trabajando para el MOP, y una gran cantidad de proveedores no pueden seguir trabajando para el Minsal, en ambos casos por tardanzas abusivas en los pagos, ¿quiénes son los que están dispuestos  a hacerlo? Obviamente aquellos que cobran un sobre-precio.

Continuando con las oportunidades para disminuir el despilfarro, el 10 de abril pasado El Mercurio publicó un informe elaborado por el programa Chile Gestiona del Ministerio de Hacienda, en el que se informaba que el 47% de los pasajes aéreos del Gobierno se compraban con sólo 10 días de anticipación, lo que encarece en forma importante el costo de los 100 millones de dólares anuales que se gasta el fisco en materia de viáticos.

Si seguimos hablamos de despilfarro, el Poder Ejecutivo no se queda solo, pues el Congreso es otra fuente de exceso de viáticos, parlamentarios, personal y remuneraciones en general, como bien enfatizó en reiteradas oportunidades el senador Felipe Kast.

Todos negocian cómo sacarle más plata al contribuyente, pocos hablan de cómo gastarla mejor, y nadie se preocupa por gastar menos. A diferencia del mundo empresarial, que continuamente debe repensar su modelo de negocio para bajar costos, lo único en que piensan los políticos de turno, sin distinción de colores, es cómo obtener más plata de los contribuyentes para financiar el despilfarro creciente que ellos mismos van creando.

Sería bueno que el gobierno comience a cumplir su promesa de modernizar el Estado haciendo una reingeniería completa del mismo.

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