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Publicado el 10 de junio, 2017

Frente Amplio y la piedra filosofal

Las ideas del Frente Amplio no tienen nada de nuevas y revolucionarias, como nos quieren hacer creer; más bien son las viejas políticas fracasadas del siglo XX, el conocido camino al socialismo.
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¡Han descubierto la piedra filosofal! Esta es la conclusión que uno obtiene luego de escuchar el discurso del Frente Amplio en general y de Beatriz Sánchez en particular, quienes parecen anunciar con asombro el supuesto “hallazgo” de la solución para todos los problemas de la gente mediante “una forma distinta de hacer las cosas”. Sin embargo, cuando se le pregunta a la candidata por definiciones claras sobre sus propuestas, ella se niega a responder. Esto es un populismo puro y duro de corte “atrápalo todo”, utilizado como estrategia para esconder las verdaderas intenciones del incipiente conglomerado: Avanzar hacia el socialismo.

Cuando Sánchez dice que el Estado debería hacer esto o aquello, significa que, de forma arbitraria y según sus antojos, se limitaría la libertad de elegir de las personas en cada ámbito de la intervención estatal. Tal como la candidata ha declarado en numerosas ocasiones a través de la prensa y especialmente en su llamada hoja de ruta, sus intenciones van por ese camino. Vamos a crear una “economía con roce humano”; vamos a crear un “Estado emprendedor”; vamos a establecer “derechos básicos garantizados para todos y todas por el Estado”; vamos a “subir los impuestos”; vamos a “eliminar el mercado en la educación, en la salud y la previsión social”; vamos a “fortalecer a la CUT” (controlada por el PC).

Esas son algunas de sus consignas, que significan, en resumidas cuentas, avanzar hacia el socialismo mediante la violencia institucional y el control estatal en desmedro de la iniciativa individual y la facultad de cada persona para pensar y decidir sobre su vida. Y sin embargo, la paradoja de estos proyectos es que sus impulsores manifiestan que sus planes proponen lograr la libertad y la democracia. Nada más contradictorio.

Jesús Huerta de Soto, economista español, afirma que “el socialismo es un error intelectual y está destinado al fracaso, ya que la coacción institucional al libre ejercicio de la acción humana impide que la sociedad genere la información que los propios gobernantes necesitarían para poder dar un contenido coordinador a sus mandatos”. Y esto es así, según él, con independencia de cuan sabios, bienintencionados o democráticos puedan ser los gobernantes y sus partidarios. Por lo tanto, dice Huerta de Soto, “el socialismo constituye la actividad antihumana y antisocial por excelencia, pues el mismo se basa en la coacción sistemática contra la más íntima esencia del ser humano: su propia capacidad para actuar creativa y libremente.”

Este análisis nos muestra el peligro que puede significar aplicar la dinámica de la “política luminosa” de la que se jactan los miembros del Frente Amplio en su hoja de ruta, y que se fundamenta en el marxismo gramsciano bajo la consigna “el que controla las palabras controla la realidad”. Estas ideas no tienen nada de nuevas y revolucionarias, como nos quieren hacer creer; más bien son las viejas políticas fracasadas del siglo XX que, por lo demás, fueron las causantes de las guerras, masacres y miserias más grandes de nuestro tiempo.

En definitiva, las propuestas de Beatriz Sánchez y el Frente Amplio no reflejan el descubrimiento de la piedra filosofal, sino una nueva máscara para el mismo camino al socialismo: atentando contra la libertad de las personas y el progreso de nuestro país.

 

Víctor Espinosa, asistente de investigación Fundación para el Progreso

 

 

FOTO: ALEJANDRO ZOÑEZ/AGENCIA UNO

 

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