Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 4 noviembre, 2020

Francisco Orrego: Subirse por el chorro

El gobierno tiene el derecho y deber de seguir administrando hasta el último día de su mandato, en especial bajo la actual crisis sanitaria y económica. Por su parte, la oposición debe respetar este derecho y contribuir con lo suyo para superar la crisis.

Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

La expresión “subirse por el chorro” surgió en la época de la colonia, según leo en internet. A partir de su origen criollo, su significado fue derivando para distinguir a aquellas personas que se aprovechan al extremo de una situación para sacar u obtener beneficios no proporcionales. En palabras más apropiadas, implica tomarse más atribuciones de las debidas. Sobre la base de este modismo coloquial, me gustaría compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la contingencia política nacional. Mientras la oposición se sube por el chorro, lamentablemente el gobierno y la coalición oficialista se bajan por el chorro. Veamos.

El abrumador triunfo de la opción Apruebo ha envalentonado a la centroizquierda, y en especial a la izquierda radical representada por el PC y el Frente Amplio, para aprovecharse de las circunstancias y promover una serie de iniciativas o acciones políticas que van más allá de las ideas o propuestas sometidas a la consulta ciudadana. Aunque varias de ellas vienen gestándose de antemano, los resultados del plebiscito han acelerado su avance. Tenemos el temerario llamado de ME-O para que el Congreso se “autodisuelva” y de la diputada Natalia Castillo para tener por “derogada” a la actual Constitución, ambos al más puro estilo del Grupo de Puebla. Afortunadamente, un grupo transversal de líderes políticos le cortaron el chorro a ME-O y compañía.

A lo anterior se suma la acusación constitucional en contra del ministro del Interior Víctor Pérez (UDI) por su rol en el paro camionero y el control jerárquico sobre Carabineros, así como la moción de censura en contra de la actual mesa de la Cámara de Diputados, presidida por Diego Paulsen (RN), apoyada mayoritariamente por la oposición. Ambas iniciativas nos recuerdan lo peor de la política, aquella de baja estatura. El abuso reiterativo de las atribuciones constitucionales o reglamentarias por parte de los parlamentarios de centroizquierda, destacándose por su obstrucción en contra de la gestión del actual gobierno, ha debilitado la confianza en las instituciones republicanas.

Pero la historia de abusos no termina aquí. Debemos agregar las iniciativas de la oposición para modificar las reglas del juego en el proceso constituyente con posterioridad a la realización de la consulta ciudadana. Los chilenos apoyaron mayoritariamente la opción de convención constituyente y la aplicación de quórum de aprobación de 2/3, tanto para el reglamento interno como para el nuevo texto constitucional. ¿Qué creen ustedes que ha pasado luego del plebiscito? La propuesta de la centroizquierda de aumentar en 23 cupos los 155 existentes, para incorporar a los pueblos originarios, implica un cambio que los ciudadanos miran con recelo. Más preocupante  aún es la idea que están promoviendo el PC y el Frente Amplio para eliminar el quórum de los 2/3, pasando a llevar el espíritu y el texto de los acuerdos del 15/N.

Si usted no se sorprende con los subidos por el chorro, tampoco se caerá de espalda al reconocer la fatiga del gobierno y su coalición. Son los bajados por el chorro. No es un misterio que la centroderecha ha tenido dificultades para gobernar articuladamente bajo la actual administración. Si ya venía tambaleándose antes del plebiscito, los resultados del 25/O terminaron dejándola noqueada. El llamado del presidente Piñera al día siguiente pidiéndole a la coalición gobernante unidad, coordinación y disciplina, en un intento desesperado de salir del rincón del cuadrilátero y retomar el protagonismo, no fue suficiente para rearmar al sector. Vuelven a primar los proyectos personales y los ánimos de revancha. De otra manera no se entienden los vetos de algunos por excluir a JAK de cualquier negociación electoral.

Desconociendo por completo la invitación presidencial, los parlamentarios de Chile Vamos se replegaron a un rincón (no me refiero a la Senadora). Peor aún, abandonaron al gobierno a su suerte. Clara muestra de ello es la votación del proyecto de reforma constitucional para permitir un segundo retiro de 10% de los fondos previsionales, donde todos los integrantes de la Comisión de Constitución de la Cámara, salvo Jorge Alessandri, apoyaron la iniciativa de la diputada Jiles. Algo parecido sucedió con la acusación constitucional en contra del ministro Pérez, donde su defensa por los legisladores de Chile Vamos fue inicialmente tímida y discreta. Pero ya era tarde. La falta de entusiasmo y compromiso, incluso desde el Ejecutivo, sumado a una efectiva -pero mezquina- operación política de la oposición, auguraba un resultado complejo para el ministro, en especial después de la votación de ayer en la Cámara. El ministro Pérez, anticipando un injusto enjuiciamiento político, termina renunciando finalmente al cargo para proteger al gobierno, en un gesto que lo enaltece.

A las primeras señales de descuelgue del gobierno por los parlamentarios de Chile Vamos, se suma la intención que manifiestan en privado algunos potenciales candidatos a las próximas elecciones de gobernadores, alcaldes, concejales y constituyentes, para tomar distancia de la actual administración. En consecuencia, más que estar frente a un fenómeno de bajados por el chorro, estamos evidenciando el clásico síndrome del pato cojo, que se traduce en la disminución de poder político del primer mandatario.

Aun cuando el calendario electoral del próximo año será intenso, y este síndrome podría agravarse, el gobierno tiene el derecho y deber de seguir administrando hasta el último día de su mandato, en especial bajo la actual crisis sanitaria y económica. Por su parte, la oposición debe respetar este derecho y contribuir con lo suyo para superar la crisis. Subirse permanentemente por el chorro no es el camino y bajarse por el mismo tiene un límite. El enjuiciamiento del ex ministro del Interior es un buen ejemplo del camino equivocado y de un límite excedido.

@forregob

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO
Cerrar mensaje

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO