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Publicado el 21 de junio, 2020

Francisco José Errázuriz: Imperativo ético del crecimiento y del ahorro

Director de USEC Francisco J. Errázuriz

Es ahora cuando tenemos que sentar las bases de lo que será la economía post-pandemia. No cometamos dos veces el mismo error: debemos tomarnos en serio las razones éticas y sociales del crecimiento y del ahorro para valorarlos en su justa dimensión.

Francisco J. Errázuriz Director de USEC

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El estallido de violencia del año pasado sumado a la pandemia ha dado como resultado una crisis cuya magnitud todavía no logramos calibrar. Como en toda crisis, lo que debe preocuparnos no es tan solo el cómo salir de ella sino cómo aprender las lecciones necesarias para evitar cometer los mismos errores en el futuro. La primera lección es reconocer que el crecimiento es el creador de riqueza, bienes y servicios, y que, además, es la fuente de financiamiento de las políticas públicas y sociales del Estado. Sin crecimiento no existe un fisco que sea capaz de ir desarrollando las políticas públicas que apoyen a quienes han tenido menos oportunidades.

La segunda lección es valorar el crecimiento y el ahorro no sólo como un tema técnico, sino eminentemente social, reconociendo su tremendo aporte al bien común. La idea del crecimiento económico tiene mala prensa en algunos círculos y se le demoniza. Incluso se le señala como el motivo de nuestros problemas, como si estuviéramos en crisis por haber crecido demasiado o ahorrado mucho. Al contrario. El crecimiento que logró Chile en las décadas pasadas es el reflejo del trabajo de millones de personas, y esa actitud es la que nos sacará de la crisis actual.

Haríamos bien en mirar con mejores ojos a esos políticos y economistas que en su momento encontrábamos aburridos o enredados y que nos hablaban de reglas de superávit estructural. Quizás su error fue explicarlo en términos de “regla” y no como un imperativo ético y de bien común.

La economía es un tren que lleva carga y pasajeros. Cuesta que tome velocidad, pero cuando nos descuidamos la pierde lentamente. Hoy nuestro tren va a subir una cuesta muy empinada y la idea es que la subamos todos juntos, no que nos desprendamos de los vagones de cola o de la carga más pesada. Lo que nos permitirá subirla es el esfuerzo conjunto de todos y los ahorros –los mismos que gobiernos populistas malgastan en tiempos de bonanza y echan de menos cuando hay que pasar el invierno después de la fiesta.

Por eso es por lo que es un imperativo ético fomentar una cultura del ahorro. Es ahora cuando tenemos que sentar las bases de lo que será la economía post-pandemia. No cometamos dos veces el mismo error: debemos tomarnos en serio las razones éticas y sociales del crecimiento y del ahorro para valorarlos en su justa dimensión.

Mientras subimos la cuesta tendremos que hacer el doble del trabajo. Quitar los obstáculos al futuro crecimiento y sentar las bases del camino de salida pasan por temas fundamentales como promover la libertad, el respeto a la propiedad privada, la autoridad y las leyes, pero al mismo tiempo empujar con convicción el valor del emprendimiento, la actividad empresarial y entender que todo lo anterior no sirve si no tiene en el centro la dignidad de toda persona.

Recuperar hoy un auténtico sentido de la austeridad es doblemente necesario. Por un lado, la base de una cultura del necesario ahorro en oposición a esta sociedad del consumo que con insistencia ha criticado el Papa Francisco y sus antecesores. Por otro lado, es coherente con el drama que están viviendo millones de compatriotas y la solidaridad a que estamos llamados en estos días.

Una de las fortalezas de USEC es conocer la experiencia de hombres y mujeres de empresa que ya han pasado por graves crisis económicas como esta. Esa experiencia sirve para no perderse en lo esencial: focalizar la mirada en el crecimiento, fuente de todo empleo digno, productivo y bien remunerado. De manera de permitir al trabajador y a su familia llevar una vida más humana, cubrir sus necesidades básicas, la adquisición de bienes propios y también la generación de ahorros, manteniendo al mismo tiempo la sustentabilidad de la empresa.

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