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Publicado el 04 de junio, 2015

FIFA: Sin fines de lucro

Economista Luis Larraín
El efecto combinado que tiene el que la entidad no tenga dueño ni reparta excedentes y genere enormes cantidades de dinero es letal: es un verdadero pasto para la corrupción.
Luis Larraín Economista
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La Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA, no tiene fines de lucro. Eso es por lo menos lo que dicen sus estatutos y su naturaleza jurídica.

Como hemos visto en estos días, no es que a la FIFA y a quienes la manejan no les interese el dinero, al contrario, pareciera que les interesa bastante. Lo que sucede es que la FIFA, por su calidad de entidad sin fines de lucro, no tiene un dueño que se apropie de las inmensas ganancias que es capaz de generar al gestionar en forma monopólica la industria del fútbol, uno de los negocios más grandes del mundo.

El efecto combinado que tiene el que la entidad no tenga dueño ni reparta excedentes y al mismo tiempo genere enormes cantidades de dinero es letal: es un verdadero pasto para la corrupción.

Cuando no hay un dueño doliente de un negocio tan grande, los verdaderos dueños son los administradores. Algo parecido a lo que pasa en las grandes empresas estatales. Ellos son los que se llevan jugosas tajadas del negocio para su propio bolsillo.

Expliquemos cómo operan los mecanismos de la corrupción.

Lo que sucede es que cuando la FIFA negocia algo, paradojalmente quien negocia en su nombre no está interesado en que la FIFA sea la más beneficiada en la negociación. Es más, le conviene que la FIFA no obtenga el máximo excedente que se daría en un proceso tranparente y competitivo, sino que le conviene negociar individualmente con alguien suficientemente corrupto para ofrecerle coimas o sobornos con tal de tener la exclusividad de la negociación. Y está visto que hay siempre empresas suficientemente corruptas.

Quien recibe coimas, por definición, está perjudicando a la entidad que representa y se está apropiando privadamente de la coima o soborno, valor que sumado a la oferta que realiza el coimero, es aún menor al que la entidad que representa (FIFA) habría obtenido en un proceso competitivo. Por eso, al coimero le conviene pagar coimas, pues obtiene excedentes al llevarse un negocio por el que otro estaría dispuesto a pagar más.

El coimeado se beneficia así del perjuicio que le causa a la institución que lo cobija.

La FIFA era hace unos 50 años una entidad pequeña que sólo organizaba torneos mundiales. Pero resulta que apareció la televisión y pronto sus administradores se dieron cuenta del potencial de negocio que había tras la venta de derechos de televisión que multiplicaba por miles los ingresos que podía generar un mundial de fútbol, y allí la FIFA se apropió de los derechos de televisión de los mundiales. Y empezó la gran corrupción.

Lo propio hizo la Conmebol con los derechos de televisión de las competencias que organiza en Sudamérica, vale decir Copa América, Copa Libertadores y Copa Sudamericana.

La Conmebol es también una institución sin fines de lucro.

Y así es como la corrupción nos puede tocar a nosotros en Chile. Por lo que se ha sabido estos días, la Conmebol entrega a un tercero, la empresa DATISA, la comercialización de los derechos de televisión de la Copa América. La empresa DATISA tiene como socios a las tres empresas que se han adjudicado los derechos de televisión de los torneos en los años pasados. Todos estos hechos están siendo investigados por el FBI y la Fiscalía de los Estados Unidos ha denunciado la existencia de sobornos a dirigentes del fútbol sudamericano.

Los derechos de televisión son el fruto prohibido del paraíso que es para sus seguidores el fútbol mundial. Ellos tientan a quienes viven en ese paraíso.

En Chile, la televisación de los partidos de fútbol profesional está entregada al CDF, una sociedad en que participa mayoritariamente la ANFP, pero cuya administración está entregada a un tercero, que posee un 20% de la propiedad del CDF. Hay quienes quieren que la ANFP compre ese 20% para quedarse con el 100% de la propiedad del CDF.

Cuidado, la ANFP es también una institución sin fines de lucro.

 

Luis Larraín, Foro Líbero.

 

 

FOTO: AGENCIAUNO

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