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Publicado el 11 de marzo, 2015

¿Feliz Día?

El desempleo femenino en el primer quintil supera el 25%, mientras que en el quintil más rico es menor al 5%.
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Antes que nada, una pequeña aclaración de buena crianza: Se agradecen las felicitaciones por el Día de la Mujer el domingo pasado. Se agradecen también las buenas intenciones de quienes quieren ayudar a las mujeres.

El problema empieza en el cómo y sigue en el para quién.

El debate año tras año se centra en impulsar la llegada de las mujeres a puestos de poder: ahí aparecen como casi únicas soluciones las cuotas para el Parlamento, las cuotas para los directorios de empresas y ahora se busca exigir presencia de mujeres en ciertas instancias sindicales. Gran énfasis se pone también en lograr salarios “iguales” de las mujeres con sus pares hombres en las empresas. Se critica si no hay mujeres en ciertos eventos de discusión pública, en programas de televisión y cada gabinete nuevo se gana al menos un titular sobre la cantidad de ministros mujeres versus los ministros hombres.

Todos los anteriores son debates válidos e importantes de tener… pero no son los más urgentes para el caso de Chile. En una valiosa conversación este lunes en la Fundación para el Progreso en la que expusieron Carolina Schmidt, ex ministra del Sernam y Cecilia Cifuentes de Libertad y Desarrollo sobre los desafíos pendientes para las mujeres en nuestro país, un tema se impuso por su urgencia: la mayoría de las mujeres más vulnerables de Chile hoy no tienen un empleo y muchas lo quieren. El desempleo femenino en el primer quintil supera el 25%, mientras que en el quintil más rico es menor al 5%. Menos del 30% de las mujeres del decil más vulnerable del país trabaja, mientras que en el 10% más rico, 8 de cada 10 lo hacen.

El acceso de mujeres a los cargos de poder, públicos y privados, a la larga, dicen los expertos, permea positivamente en las oportunidades de las mujeres de los sectores más desposeídos. El punto es por qué centrar en eso la discusión y no priorizar el debate en cómo ayudar a esas mujeres a encontrar trabajo y, con eso, a sacar a sus familias de la pobreza: crecimiento, capacitación con resultados medidos y redes de apoyo para cuidado de niños y adultos mayores, una verdadera agenda para la mujer chilena que más lo necesita. Bienvenidos los símbolos siempre y cuando no nos mareen y desorden las prioridades.

 

Marily Lüders, Foro Líbero.

 

 

FOTO: FRANCISCO CASTILLO D./AGENCIAUNO

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